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Gallardón anuncia una inversión de medio millón de euros para promocionar Serrano

Los comerciantes de la zona reclaman una compensación económica tras dos años de obras

Un eje comercial "del nivel de Bond Street en Londres, Fouburg- Saint Honoré en París o la Quinta Avenida en Nueva York". Así describió esta mañana el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, a la calle de Serrano que, tras casi dos años de obras que han perjudicado seriamente sus comercios, estará lista por completo en el mes de noviembre. Para compensar las pérdidas económicas e impulsar lo que el alcalde denominó "el escaparate de Madrid", Gallardón anunció que la concejalía de Economía invertirá medio millón de euros que pagarán, principalmente, un circuito de banderolas promocionales, 30.000 guías comerciales y 30.000 folletos turísticos, como parte de un plan promocional de los comercios de la zona.

La inversión municipal para la calle de Serrano, que ampliarán entidades privadas, es ligeramente inferior (489.886 euros) a la que se dedicó para el diseño y desarrollo de los planes de dinamización comercial en el distrito de Latina, de Moratalaz y en el eje comercial Narváez-Ibiza. Con este dinero también se continuaron planes para activar el comercio en el barrio de las Letras, del casco antiguo de Aravaca y de Embajadores.

Tras el anuncio en el Palacio de Cibeles, al que asistieron además de los delegados de las principales áreas implicadas en la remodelación (Medio Ambiente, Economía y Obras y Espacios Públicos) los representantes de los empresarios, Gallardón visitó la calle para comprobar in situ el resultado de las obras. Y lo que se encontró fue que Serrano tiene ahora un 50% más de superficie para los peatones, 2,3 kilómetros de carril bici y 2.300 árboles (un 50% más de los que había antes de la obra) además de las 3.000 nuevas plazas de aparcamiento subterráneas.

Pero cuando el alcalde se marchó, los comerciantes, la mayoría bajo el anonimato, cargaron contra la gestión municipal. "Esto va a quedar muy bien", decía una de las comerciantes que asistió al acto, "pero lo que no puede ser es empezar las obras en plena crisis económica. Lo que necesito es que me financien todo este tiempo en el que he tenido que despedir a dos empleadas porque no podía pagarlas. Las medidas de apoyo es dar dinero no esto", se quejaba.

"Nos han vendido la calle Serrano como la Quinta Avenida de Nueva York y esto es una mierda. Se han gastado el dinero en una acera horrible de piedras planas, grises, sin ninguna imaginación. El dinero invertido es desproporcionado con el resultado", lamentaba Rafael Yuste, propietario de una sastrería que reclamaba como el resto medidas económicas para compensar las pérdidas. "Las banderolas son solo propaganda".

"A nosotros las obras nos han hundido en la miseria", contaba la responsable de una importante cadena de tiendas que tiene sus establecimientos más rentables en la calle de Serrano. "¿Cómo se les ocurre empezar una obra un 1 de diciembre y no un 15 de enero. Esas fechas suponían el 40% de nuestra facturación de todo el año". La empresaria quiso distanciarse del discurso pronunciado durante el acto por el presidente de la Confederación de Comercio de Madrid, Hilario Alfaro, en el que agradecía la ayuda y complicidad del Ayuntamiento. "Si se hubiese contado con nosotros se habrían cuidado los accesos a las tiendas para que fuesen mínimamente decentes. Si el comercio hubiese interesado se habrían esforzado en que nos hubiese afectado lo menos posible, nos habríamos reunido...Lo único que nos interesaría ahora sería una compensación económica que es lo que nos merecemos".

Alfaro, con varias tiendas en la zona, asegura que la comunicación y complicidad con el Ayuntamiento ha sido "permanente". "Hemos tenido dos reuniones antes de comenzarse las obras. Y luego hubo otra. Allí discutimos hasta el tipo de aárbol, la altura del aparcamiento...Quien no se ha enterado de esas reuniones es porque no ha querido". "Nosotros pedíamos que el 50% de los impuestos municipales que hemos seguido pagando estos dos años se nos devolviesen, pero no lo hemos conseguido. Lo que nos dan es poco, pero no he sido capaz de sacar más", reconocía el representante de los comerciantes. Alfaro daba un dato más: "entre diez y doce tiendas han cerrado durante este tiempo, pero nunca podremos decir que ha sido por las obras, cada una tiene una circunstancia concreta. Eso sí, no puedo negar que las obras han acelerado el cierre de estos comercios".