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El Supremo rebaja en siete años la pena a una madre que llevó droga a un hijo preso

El tribunal le aplica el atenuante de una "muy intensa" relación de parentesco

El Tribunal Supremo (TS) ha rebajado de nueve a un año y medio de cárcel la pena impuesta a una mujer por llevar hachís y heroína a su hijo que se encontraba preso, al reconocer el tribunal "lo difícil" que es para una madre, sabiendo que su hijo es toxicómano, negarse a facilitarle "algo" de droga en la cárcel. El alto tribunal ha estimado así parcialmente el recurso que la mujer presentó contra su condena al aplicarle la atenuante de parentesco muy cualificada por "la intensidad" de la relación madre-hijo.

La Audiencia Provincial de Barcelona condenó en febrero del pasado año a 9 años a la mujer por un delito de tráfico de drogas que causan grave daño a la salud en la modalidad agravada de introducción en un centro penitenciario. Los hechos ocurrieron en enero de 2008 cuando la madre, en una visita a su hijo toxicómano interno en un centro penitenciario, le entregó un envoltorio con 1,960 gramos de hachís y otros dos con 4,605 y 4,614 gramos de heroína, acción que fue observada por uno de los funcionarios del centro, que intervino la droga.

El TS recuerda la declaración efectuada por la madre durante el juicio que "rezuma sinceridad" y en la que señalaba que hacía días que veía mal a su hijo, que éste le dijo que iría una persona a su casa para llevarle un paquete, y que no lo llevó escondido a la cárcel, sino en el bolsillo del abrigo. Estas declaraciones, considera el Supremo, "patentizan que la madre sabe la condición de toxicómano de su hijo, que está mal por esta causa en la cárcel, que recibe de su hijo el aviso de que una persona le va a llevar un paquete para él".

El alto tribunal considera además que no debe aplicarse, como hizo la Audiencia Provincial, el subtipo agravado de difusión de droga en establecimiento penitenciario ya que en este caso, cuando la droga iba a ser introducida en la cárcel, fue descubierta por los controles de los funcionarios y no llegó al interior de la prisión. Por tanto, no surge "el peligro real y concreto de que pueda llegar a los internos", agrega el Supremo.

Fachada de la sede del Tribunal Supremo en Madrid.
Fachada de la sede del Tribunal Supremo en Madrid.ULY MARTÍN

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