Sanidad, condenada por retrasar pruebas a un paciente que murió
La consejería pagará 160.000 euros a la familia del fallecido, que pasó un mes sin que le hiciesen una operación
El Servicio Madrileño de Salud (Sermas) ha sido sentenciado a pagar 160.000 euros a la familia de un paciente que murió 38 días después de empezar un tratamiento en el hospital Ramón y Cajal, periodo en el que no llegaron a hacerle la operación que pudiera haberle salvado. La esposa y los hijos del fallecido, L. A. J., de 46, años cobrarán la indemnización.
El enfermo murió por un trombo pulmonar el 26 de enero de 2004. Entró por urgencias en el Ramón y Cajal con un problema de hematuria (sangre en la orina) el 13 de diciembre anterior, salió y volvió a entrar el día 19, ya que permanecía la afección y además tenía disnea (cansancio y mala respiración). Lo ingresaron con un trombo pulmonar.
Desde entonces, el equipo del hospital madrileño le realizó dos TAC (revisiones del cuerpo por dentro con escáner) y una resonancia magnética. Se detectó un trombo masivo y trasladaron al paciente al Servicio de Urología el 15 de enero. Cuatro días después intentaron sin éxito un ecocardiograma del esófago. Lo volvieron a intentar el 26 de enero sedando al enfermo. Murió en la operación, "sin que se le hiciera el único tratamiento posible, la resección completa del trombo con una intervención quirúrgica", según sostiene la familia y respalda la sentencia judicial.


























































