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Accidente en alta mar

Pánico en el 'Louis Majesty'

El temporal se cobra dos vidas en un crucero frente a Begur. -El resto del pasaje será trasladado en avión a sus países

"Teníamos el agua hasta los tobillos. Oímos un golpe muy fuerte y se abrieron los cajones del ropero", ha explicado este jueves por la mañana Frey, una turista de Marsella que viajaba en un camarote de la segunda planta. La ola mortal que ayer golpeó al crucero Louis Majesty desató el pánico entre los pasajeros, que aún hoy, ya en tierra firme, están impresionados por la brutalidad con la que el mar les azotó, provocando dos muertos y una veintena de heridos cuando navegaban a la altura del Golfo de León. Dos turistas, uno de ellos grave, están ingresados en los hospitales de Vall d'Hebron y del Mar de Barcelona. El crucero de momento permanecerá en el puerto de Barcelona y los pasajeros están siendo trasladados a sus países en avión.

"Fue un momento trágico, entraba agua por todas partes y el barco temblaba", ha explicado el italiano Ervico Curtis. La gran ola quebró los ventanales del salón situado en la proa, a la altura de la quinta planta. M.S, una mujer de 64 años y nacionalidad eslovena, se encuentra ingresada con pronóstico muy grave en la Unidad de Cuidados Intensivos de Vall d'Hebrón. Según el SEM, que atendió la emergencia tan pronto el barco atracó en el Puerto de Barcelona, se le diagnosticaron politraumatismos.

J.S., de 59 años y esloveno, está ingresado en el Hospital del Mar por una fractura de pelvis. Otros dos turistas del crucero ingresaron ayer en este centro sanitario pero fueron dados de alta poco después, tras ser tratados de heridas de carácter leve.

Brigitte Himmelhan, alemana, no se percató del accidente hasta que el capitán comunicó lo sucedido a todos los pasajeros. Estaba en el teatro del crucero, reunido con los casi cien alemanes que viajaban en el Louis Majesty. "No tuve miedo, pero ahora estoy contenta de volver a casa". Este jueves por la tarde regresa a Munich en avión. Brigitte, como la mayoría de tripulantes del barco, deambulaban este jueves por la mañana por los alrededores del puerto, a la espera de recibir noticias sobre su regreso. A Bernard Schröder, el oleaje lo pilló en las escaleras, de camino a su cabina: "Mi mujer está muy afectada", contaba.

Una representante de la embajada de Eslovenia en Madrid se ha desplazado a Barcelona para analizar el traslado de los heridos a su país de origen.

El Louis Majesty había partido el martes del puerto de Cádiz con destino al de Barcelona, pero siguió rumbo a Génova debido al temporal, que impidió la entrada en el puerto barcelonés. Se hallaba en el golfo de León, a unas 25 millas de Begur, cuando se produjo el mortal accidente. En ese momento, el capitán decidió variar el rumbo y volver a Barcelona.

El barco tiene una capacidad para poco menos de 1.000 pasajeros, más otras 600 personas que forman la tripulación. Tiene 207 metros de eslora, muy lejos de los grandes transatlánticos, que suelen superar los 300 metros. Antes perteneció a la naviera Norwegian Cruise Line (una de las más potentes del mercado), hasta que en diciembre fue adquirido por la compañía Louis Cruise Line.