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La polémica reforma del palacio de Kensington

Los vecinos del barrio acusan a Carlos de Inglaterra de intervenir en el proyecto público

El príncipe Carlos de Inglaterra ha sido acusado de intervencionismo en un proyecto público una vez más. Se trata del plan de para reformar el palacio de Kensington, que fue en su día residencia de la princesa Diana y es ahora una atracción turística, según ha informado el medio Evening Standard.

La organización benéfica que preside el heredero británico, The Prince's Foundation for the Built Environment, ha pedido a los responsables de la conservación del legado monumental del barrio donde se ubica el palacio que aprueben un pórtico de hierro fundido ideado por uno de sus arquitectos favoritos. El diseño de John Simpsons ha sido calificado por sus críticos de "mueble cursi de jardinería".

Los críticos afirman que esta decisión, favorecida por Carlos, afeará la fachada de ladrillo rojo del palacio, diseñado por el gran arquitecto inglés Christopher Wren, el mismo que construyó la catedral londinense de San Pablo, entre otros muchos edificios civiles e iglesias.

No sólo el teniente de alcalde del barrio de Kensington y Chelsea, el conservador Daniel Moylan, se ha opuesto al diseño de Simpson, "que podría bien figurar en un catálogo de muebles de jardinería", también se niegan la Kensington Society y la Sociedad para la Protección de los Edificios. La única que lo aprueba es la English Heritage, que se ocupa del legado monumental de Inglaterra.

El palacio de Kensington es gestionado por la organización de Palacios Reales Históricos, que quiere aprobar un proyecto de reforma del edificio para el año 2012, cuando se celebrarán los 60 años de la subida al trono de la actual soberana.

El príncipe Carlos fue acusado el pasado junio de haberse extralimitado en su papel constitucional al intervenir para que no se aprobase un proyecto residencial diseñado para Londres por uno de los arquitectos más premiados de este país, Richard Rogers, por considerarlo "antipático".