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La investigación del 'caso Gürtel'

Camps sigue sin aportar las facturas

El Tribunal Superior de Justicia de Valencia mantiene imputado al presidente valenciano, que ha comparecido este miércoles para declarar por el 'caso Gürtel'

Los 12.783 euros que Orange Market, la empresa de Álvaro Pérez, El Bigotes, pagó a la tienda Milano por los trajes a Camps siguen sin aclararse. En su comparencia de este miércoles ante el Tribunal Superior de Justicia de Valencia, el presidente de la Comunidad Valenciana no ha aportado ni un papel ni una factura que justifiquen los gastos, según fuentes del PP conocedoras de sus declaraciones. Camps sólo ha explicado que él se paga su ropa, que lo hace en metálico, que no conserva comprobantes. Pérez, que también ha declarado, pero que no ha respondido a las preguntas de la Fiscalía, ha reconocido su relación de amistad con el presidente pero ha negado haberle pedido ningún favor a cambio de regalo alguno.

Así pues, el compromiso de Camps en las Cortes valencianas de aclarar en sede judicial todo lo ocurrido ha quedado reducido a un relato sin prueba alguna. Y tampoco Rafael Betoret, ex jefe de Gabinete de la Consejería de Turismo, que también ha declarado este miércoles, ha despejado porqué a su nombre la empresa Orange Market había pagado varios trajes. Betoret, como El Bigotes y como Camps, salieron del tribunal como entraron: imputados por cohecho.

Después de las comparecencias del martes del secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa, y del ex vicepresidente del Consell Víctor Campos, Camps ha acudido un día después al TSJ imputado por un supuesto delito de cohecho relacionado con la trama de corrupción masiva que salpica al PP. La declaración de Camps ha durado unos 45 minutos y a la salida, entre insultos y vítores de detractores y simpatizantes, ha manifestado: "Estoy satisfecho y muy contento de haber podido dar mi opinión sobre lo que ha ocurrido estos meses. Todo ha ido bien".

Perfectamente sincronizados, a las 11.15 llegaron ante el TSJ los tres vicepresidentes del Consell, Vicente Rambla, Gerardo Camps y Juan Cotino, y la alcaldesa Rita Barberá, quien entró en el edificio y salió con Camps del brazo. El presidente valenciano, que no ha aceptado preguntas de los periodistas, ha añadido: "Espero que esto vaya lo mejor y más rápido posible". Ninguna explicación sobre los trajes que supuestamente recibió de la trama del caso Gürtel, ni sobre el contenido de su declaración. "La verdad, aquí estamos para decir la verdad", ha manifestado, por su parte, el consejero de Bienestar Social y vicepresidente tercero de la Generalitat, Juan Cotino.

Bronca en la entrada

La bronca que mantenían frente al TSJ valenciano los seguidores de Camps y sus detractores se volvió a reproducir a la salida del presidente valenciano del tribunal. Durante el tiempo que Camps permaneció declarando ante el magistrado, los dos grupos mantuvieron un enfrentamiento dialéctico; mientras los campistas gritaban "¡presidente, presidente!", sus contrarios respondían con "Camps a prisión el ladrón". La confrontación subió de tono cuando Camps se detuvo a saludar a sus partidarios, que seguían animándolo, mientras que sus detractores insistían en "Camps dimisión, Camps dimisión".

La cantidad de gente que se congregó ante las puertas del TSJ obligó a la policía a cortar el tráfico para que Camps pudiera acceder a su vehículo oficial, con el que partió acompañado de su jefa de Gabinete, Ana Michavila, hermana del diputado del PP, José María Michavila. Pocos instantes después los seguidores de Camps también abandonaron el TSJ.

Arropado por dirigentes

Camps madrugó para acudir al tribunal. A las 8.45, una hora y cuarto antes de su comparecencia ante el magistrado José Flor, el presidente valenciano entraba en el TSJ. A la puerta del antiguo edificio de aduanas de Valencia le esperaban los tres vicepresidentes del Consell más la alcaldesa de Valencia. Ninguno de los cuatro quiso efectuar declaraciones y, cuando abandonaban el lugar perseguidos por los periodistas, tuvieron que detenerse ante un semáforo en rojo, lo que hizo exclamar a la alcaldesa de Valencia: "No sabía que en esta ciudad duraran tanto los semáforos en rojo".

A esa hora apenas una decena de personas se encontraba esperando a Camps. Más tarde, alrededor de las 10.00, cuando estaba prevista su llegada, el número de concentrados ante el TSJ llegaba al centenar. Y fue entonces cuando se produjo un enfrentamiento entre los partidarios del presidente y los militantes de la Intersindical Valenciana. Los sindicalistas levantaron, con unos globos, una pancarta en la que se podía leer: "Amiguito del alma y la privatización qué". Era su manera de protestar por lo que consideraban la privatización de los servicios públicos por parte de la Generalitat. Apenas levantó el vuelo la pancarta, un militante del PP la cogió y, tras romperla, echó a correr. En ese momento se produjo la primera bronca entre los dos grupos. De un lado los campistas gritando: ¡¡Presidente, presidente!! De otro, los sindicalistas respondiendo: ¡¡Imputado, imputado!! Un militante de la Intersindical portaba una caña sobre la cual había colocado unos enormes mostachos en referencia a los de Álvaro Pérez.

No fue el único incidente. Alrededor de las 10.30 una persona que se identificó como presidente del partido Identitat del Regne de València se acercó al grupo de seguidores del presidente valenciano portando una cartulina en el pecho en la que se podía leer: "Camps, dimite". Fue verlo los campistas y empezar a abroncarlo. Entre las personas que acudieron a mostrar su apoyo a Camps se encontraban numerosos asesores de la Diputación y del Ayuntamiento de Valencia, así como concejales del PP de esta ciudad. También acudieron diputados autonómicos y los alcaldes de Paiporta, Riba-roja, San Antonio de Benagéber y Mislata.

Comparecencias de Betoret y el Bigotes

A la comparecencia del presidente valenciano le ha seguido la del ex jefe de Gabinete de la Consejería de Turismo y actual responsable de Protocolo de la Diputación de Valencia, Rafael Betoret. Posteriormente lo ha hecho el presidente de la empresa Orange Market, Alvaro Pérez, El Bigotes, quien ya declaró el pasado 12 de febrero ante Garzón. "Voy a respetar al tribunal y sigo respetando el secreto de sumario", ha dicho a la salida del tribunal.

Camps adquirió trajes en diferentes tiendas por valor de 12.783 euros que fueron pagados por Orange Market, una de las empresas vinculadas a la red de corrupción, según las investigaciones del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón antes de inhibirse en favor del tribunal valenciano. De acuerdo con el auto del magistrado, el jefe del Ejecutivo valenciano recibió los trajes a cambio de adjudicaciones a la empresa de la trama entre 2005 y 2009 por valor de unos cuatro millones de euros. Camps, quien ha venido defendiendo su inocencia desde que saltó el escándalo, afirmó en una sesión de control parlamentario el mes pasado que tenía unas "ganas locas, locas" de explicarse y de certificar ante el juez que no hay "nada de nada" del supuesto delito de cohecho que se le atribuye. El presidente valenciano aseguró que se trataba de un montaje político y pronosticó que pronto se sabría "la verdad".

En función de cómo avance el caso Gürtel, el PP estudia adelantar las elecciones o relevar en el cargo a Camps. Uno de los nombres que suenan con más fuerza en caso de producirse ese cambio es el de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, cuyo número dos, Álvaro de la Cruz, adjudicó dos actos a Correa. La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) concedió a una de las empresas de la trama, Special Events, la celebración de sus asambleas generales en 1999 y 2003, operación que costó 800.000 euros.

El sastre: "Camps me llamó entre 40 y 50 veces"

Durante su declaración ante la policía, según consta en uno de los tomos del sumario, José Tomás García, ex director de ventas de las tiendas Forever Young y Milano, recibió en varias ocasiones llamadas telefónicas del presidente valenciano, Francisco Camps. El sastre mostró a los agentes la pantalla de su móvil, donde se podía leer "CAMS [sic]" y el teléfono del dirigente popular. Ninguna de las seis llamadas que recibió en ese momento fueron contestadas.

El domingo 8 de febrero, tras insistir reiteradamente, Camps consigue que Tomás le coja el teléfono: "Me llamó a mi casa cuatro o cinco veces, la última a las doce menos algo de la noche. Me preguntó si alguien había pagado una factura de Milano, y yo le dije, 'no, no presidente, en Milano usted nunca ha comprado ningún traje, compró cuatro y los devolvió y punto'. Hasta entonces solo se había hablado de Milano. Yo me lo quité de encima como pude porque estaba muy nervioso. Luego, posteriormente, hasta el miércoles me estuvo llamando, calculo que entre 40 y 50 veces. Ya no le cogí el teléfono".

José Tomás se convirtió a primeros de febrero en una persona muy importante para el PP y para los dirigentes de la trama empresarial corrupta de Francisco Correa. Cuando la Fiscalía Anticorrupción fijó su mirada en José Tomás para aclarar algunas cuestiones relacionadas con la compra de trajes para diversos altos cargos del PP, el director de ventas habló con los clientes que le hacían los encargos, que eran directivos de empresas de la trama corrupta.

Uno de esos directivos, Pablo Crespo, le pidió que cuando acudiera a la fiscalía lo hiciera con un abogado de ellos y le dio el nombre. "Es un lince, y de los más prestigiosos que hay en España", le cuenta Crespo, según el relato del sastre a la policía. "Decliné la oferta, no me pareció adecuado utilizar el abogado de otra persona que pudiera estar investigada", explicó Tomás.

El Bigotes: "Sigo respetando el secreto de sumario"

El presidente de la empresa Orange Market, Alvaro Pérez, El Bigotes, ha comparecido también ante el TSJ, tras hacerlo Camps y Betoret. Pérez, quien ya declaró el pasado 12 de febrero ante Garzón, ha asegurado a la salida del tribunal: "Voy a respetar al tribunal y sigo respetando el secreto de sumario".

El Bigotes ha salido de la sede del tribunal a las 12.35 horas tras haber sido interrogado durante media hora por el magistrado que instruye la causa abierta en la Sala de lo Civil y lo Penal, José Flors.

Tras hacer estas breves declaraciones, Pérez, quinto y último imputado que ha declarado entre ayer y hoy por el caso Gürtel se ha marchado en solitario, aunque acompañado por una multitud de periodistas. Pese a que ya no quedaba nadie del medio millar de personas que ocupaban la acera y aledaños del Palacio de Justicia, Pérez ha sido increpado por un ciudadano mientras se marchaba con los gritos de "ladrón, ladrón" y "devuelve la pasta".

Según concretaba el auto de inhibición de Garzón, Camps acudía a Madrid a instancias de El Bigotes, para para adquirir ropa en las tiendas Milano y Forever Young, en las que trabajaba como sastre el testigo José Tomás.

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