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Bermejo asegura que la huelga de jueces "degrada el sistema" y el CGPJ tendrá que "tomar medidas"

El ministro de Justicia culpa a las asociaciones judiciales de no querer continuar con el diálogo

Sin sentimiento de "fracaso" por no haberla evitado, el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, reconoce que vive "negativamente" y con "sabor amargo", incrementado por su condición de fiscal, la primera huelga de jueces de la historia de España convocada para mañana. "Es una situación de degradación del sistema y el Consejo General del Poder Judicial tendrá que tomar las medidas que considere oportunas", ha afirmado Bermejo en una entrevista en la Cadena Ser. "Me queda no lamentarlo si no llamar a la cordura a los jueces", ha añadido.

"Son los huelguistas quienes deben explicar por qué ahora", ha afirmado el titular de Justicia, que ha recordado que este Gobierno es el que más plazas de jueces y fiscales ha creado y más ha invertido en la modernización de la justicia. Bermejo ha rehusado responder hoy cuáles son en su opinión las causas que han llevado a los jueces a este paro, aunque en repetidas ocasiones ha venido apuntando a las opiniones del Gobierno en el caso Mari Luz como el desencadenante del descontento. "Alguna respuesta tengo, pero yo no debo explicarlo", ha insistido Bermejo, que ha señalado que sólo una "parte minoritaria" de los jueces secunda la huelga.

El paro fue convocado el pasado 21 de enero por 31 partidos judiciales, entre ellos los de las grandes capitales, y posteriormente se sumaron dos asociaciones, la Francisco de Vitoria- la segunda en número de afiliados, 570- y el Foro Judicial Independiente -la cuarta, con 260.

"¿Quién no quiere el diálogo?"

"El CGPJ dijo claramente que no había marco legal; los jueces se han marcado a sí mismos los servicios mínimos", ha lamentado el ministro. Los únicos asuntos que se atenderán en los juzgados donde se siga el paro serán las bodas ya previstas, los enterramientos y las causas muy urgentes, según acordaron el pasado sábado una treintena de jueces y miembros del comité de huelga de las dos asociaciones convocantes.

Bermejo ha lamentado que dos asociaciones no hayan querido continuar con el diálogo y que incluso, las otras dos que no secundan la huelga -Jueces Para la Democracia y la Asociación Profesional de la Magistratura-no hayan acudido hoy a una cita con el ministerio argumentando que no era "oportuno" celebrar esa reunión un día antes del paro. "Que me digan quién no quiere el diálogo", ha dicho Bermejo "Puedo comprender el malestar la justicia porque no ha tenido el impulso en 30 años que debería haber tenido, pero no acabo de entender que se pongan en huelga, aunque me esfuerzo"

Para Bermejo, resulta también incomprensible que las demandas salariales de los jueces, que quedaron aparcadas tras los primeros contactos con el Gobierno, vuelvan a ser uno de los pilares de la protesta de mañana. Al margen de la subida salarial, las principales quejas de jueces y magistrados se centran en su oposición a la pretensión del Gobierno de retirarles la agenda de señalamientos de las vistas en favor de los secretarios judiciales, además de solicitar una reforma estructural que incluya inversión en modernización y la creación de 1.200 juzgados más en cinco años para equipararse a la media europea. Tras la reunión que mantuvieron a finales de enero las asociaciones judiciales con el ministro, el Gobierno se comprometió a destinar 20 millones para la modernización y crear 150 juzgados al año.

"El PP dispara contra las instituciones con calibre grueso"

Tras reconocer ayer que la cacería en la que coincidió con el juez Baltsar Garzón fue "inoportuna" y posteriormente ser arropado por su partido, el ministro Bermejo ha señalado hoy que la utilización de estos hechos son una "sucesión de manipulaciones" para desviar la atención sobre la trama de corrupción vinculada al PP. "No conviene quedarse en la superficialidad. Asistimos a una lucha interna en el PP que ellos deberán explicar en vez de echar cortinas de humo y disparar contra las instituciones con munición de calibre grueso".

El PP pidió la semana pasa la dimisión del ministro y decidió romper el pacto de la justicia con los socialistas mientras que el ministro siga en el cargo. "Se ha hablado de una comida privada con Garzón y es mentira", ha afirmado Bermejo, que ha asegurado que en el encuentro coincidieron 60 unas personas y que tampoco se encontró unos días antes en Talavera de la Reina con el juez que investiga el caso de corrupción.

Pese a recibir el apoyo del partido, fuentes socialistas reconocieron ayer que existe un problema con el ministro porque el Gobierno tiene la obligación de mantenerlo. A la pregunta de si ha recibido críticas de sus compañeros por asistir a la cacería Bermejo ha asegurado que no, pero ha reconocido que le dijo al presidente del Gobierno: "¡Vaya día!, pero no por los hechos sino a raíz de la manipulación del tema". El titular de Justicia ha insistido en que pese a lo inoportuno del encuentro no pasa de ser una "anécdota" y lo que realmente ha habido es "manipulación de un hecho en sí mismo neutro".

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