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Aguirre presenta el "primer barrio ecológico" de Madrid

Son 706 viviendas públicas "totalmente sostenibles" que se levantarán en dos años en Boadilla del Monte

Así serán las viviendas que se construyan dentro de dos años en la zona de Valenoso.
Así serán las viviendas que se construyan dentro de dos años en la zona de Valenoso. COMUNIDAD DE MADRID

La presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, ha presentado hoy en Boadilla del Monte lo que ha bautizado como "el primer barrio ecológico" de la comunidad, que estará formado, dentro de dos años, por 706 viviendas públicas de alquiler y dos alturas, lo contrario, ha dicho, que las "altas torres y las cajas de cerillas" del "urbanismo progresista". "No sólo van a respetar escrupulosamente el medio ambiente, sino que han sido diseñadas teniendo en cuenta todas las exigencias ecológicas que hoy existen", ha explicado Aguirre. Estos pisos forman parte del Plan Alquila y costarán 620 euros al mes por un piso de 60 metros cuadrados. Para acceder a ellas sólo hay que cumplir dos requisitos: no ganar más de 54.000 euros al año y no tener una vivienda en propiedad. Eso sí, el contrato es por un máximo de diez años.

La mayoría de estas viviendas tiene dos dormitorios y 70 metros cuadrados. De ellas, 227 están la planta baja y cuentan con jardín propio y el resto es tipo "dúplex", entre ellas 45 que tienen 60 metros y un dormitorio y no son "del tipo solución habitacional de la Trujillo", ha aprovechado para criticar la presidenta. Los inquilinos del barrio, que tardará algo más de dos años en construirse, pagarán un alquiler mensual de 10,36 euros por metro cuadrado -la cuarta parte que en el mercado libre de Boadilla- incluido garaje y trastero, o lo que es lo mismo, algo más de 620 euros al mes por un piso de 60 metros cuadrados. Se pretende integrar a las viviendas se integren en el entorno dotándolas sólo dos alturas y sobrecubierta, para albergar a tres familias cada una. "Se ha buscado una organización urbanística de baja densidad, con un importante aumento de las zonas verdes. De esta forma, las viviendas estarán bien soleadas y ventiladas", ha añadido.

Aguirre ha recalcado que la baja densidad del nuevo barrio obedece también a una "decisión política" de su Gobierno, que no quiere que "los madrileños tengan que vivir en cajas de cerillas, en edificios de alta densidad que les gustan a algunos alcaldes". "Sin embargo -ha cargado Aguirre- los socialistas cuando tienen que elegir dónde vivir vienen a los municipios que gobierna el PP" porque "lo que llaman urbanismo depredador del PP es el más humano y el que más les gusta para vivir". A pesar de que, según ha confesado, no tiene "nada en contra" del "urbanismo en altura", la presidenta ha apostado por un urbanismo más humanizado, incluso para viviendas públicas como las que se van a construir en Boadilla, que están dotadas de iluminación de bajo consumo, placas solares para calentar el agua, calefacción y aire acondicionado centralizados y zonas verdes regadas con aguas pluviales.

"No se trata de regalar nada a nadie"

Un barrio que, ha explicado, se levantará en suelo público de la Comunidad de Madrid que se cede en régimen de concesión y durante 40 años -el plazo máximo que permite la ley- a los promotores inmobiliarios para que construyan las viviendas y recuperen la inversión a través de las rentas mensuales de los inquilinos, que podrán alquilarlas por un máximo de diez años. Se trata de los primeros pisos del Plan Alquila de la Comunidad, que contempla la construcción de 45.000 viviendas públicas -pero no protegidas ni con derecho a compra- sobre más de tres millones de metros cuadrados de suelo público, con una inversión de 4.300 millones de euros y la salvaguarda de 108.000 empleos de la construcción.

"No se trata de regalar nada a nadie, sino de poner suelo público a disposición de los madrileños de cualquier edad, cuya renta familiar no supere en 7,5 veces el antiguo salario mínimo (unos 54.000 euros) y que carezcan de vivienda en propiedad", ha indicado Aguirre. Asimismo, ha defendido este plan de vivienda en alquiler en un momento de crisis financiera internacional y de crisis "económica e inmobiliaria" en España, en el que hace falta acometer "medidas estructurales" para frenar la pérdida de empleos.

"Nosotros no compartimos la demonización de los constructores, a los que se llamaba gente del ladrillo", ha asegurado la presidenta y ha añadido que las administraciones están "obligadas a ceder suelo" a las empresas constructoras que en estos momentos difíciles para el sector "tratan de mirar al futuro". Además, ha recordado que Madrid aumenta de este modo su oferta de vivienda pública y que ya construye más pisos de este tipo que "Andalucía, Cataluña, Extremadura y Castilla-La Mancha, juntas y sumadas".