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Asesinado a tiros un mafioso colombiano en el hospital 12 de Octubre de Madrid

José Antonio Ortiz Mora estaba ingresado en la habitación 543, en la residencia de Cardiología del Doce de Octubre.- Recibió cuatro disparos poco antes de las 20.00 con un arma con silenciador

Un importante narcotraficante colombiano llamado Leónidas Vargas Vargas fue asesinado a tiros ayer en Madrid, mientras estaba convaleciente en una habitación del hospital 12 de Octubre. Poco antes de las ocho de la tarde, dos sicarios entraron en su habitación de la residencia de cardiología del centro sanitario. Mientras uno esperaba en la puerta, el otro, armado con una pistola con silenciador, disparó más de cuatro veces sobre Vargas. Le alcanzaron al menos dos de esos disparos, según la policía. Los hechos fueron presenciados por otro hombre ingresado en la misma habitación.

Los dos matones huyeron después sin dejar rastro. Una mujer aseguró horas más tarde que su esposo, el paciente de una habitación cercana, había visto llegar a uno de los hombres: "Mi marido ha visto a uno. Iba tapado con un gorro y una bufanda". Vargas, de 59 años, alias El Viejo o Paras de Alicante, era el jefe del cartel de Caquetá y estaba relacionado con el cartel de Medellín. Había ingresado en el hospital madrileño el día 2 aquejado de un problema de estómago.

Su hipertensión pulmonar (un estrechamiento de las arterias del pulmón que aumentaba su presión sanguínea y le producía insuficiencia cardiaca) le había librado recientemente de la cárcel a la que había sido enviado en 2006 por orden del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu. Así, el narcotraficante estaba bajo arresto domiciliario por orden de la Audiencia Nacional, que le había puesto en libertad bajo fianza por problemas de salud y le había autorizado acudir al hospital cuando fuera necesario.

En la lista de los más buscados

Fue detenido junto a su hijo y su yerno el 8 de julio de 2006 a la puerta de un hotel de Madrid, según recordaron ayer fuentes policiales. La detención de Vargas, que llevaba un pasaporte venezolano falso, estaba relacionada con la captura en Valencia de un alijo de 500 kilos de cocaína escondido en el interior de un cargamento de piñas tropicales transportado desde Panamá. En aquellos años, Colombia ofrecía cinco millones de dólares de recompensa por su captura. En 2006, figuraba en la lista de los 19 narcotraficantes más buscados de Colombia e incluso se le acusó de mantener fuertes vínculos con la guerrilla terrorista de las FARC.

Sin embargo, el conocido narcotraficante se encontraba actualmente en libertad a la espera de juicio. Por eso no estaba ayer en el pabellón de custodia penitenciaria del hospital, que cuenta con vigilancia policial. Vargas fue detenido en Colombia a finales de los años ochenta. En aquel entonces ya era considerado un narcotraficante de primer orden relacionado con el capo de todos los capos de Colombia, el también fallecido Pablo Escobar, bajo cuyas órdenes estuvo. Las autoridades colombianas le consideraban dueño de gigantescos laboratorios de droga para producir cocaína en las selvas del sur de Colombia. En sus buenos tiempos era conocido como El Rey del Caquetá.

Fue condenado en 1995 a 19 años de prisión y 1,5 millones de dólares de multa por delitos relacionados con el tráfico de drogas y a otros 25 años por homicidio y tenencia ilegal de armas. Además, fue acusado de ordenar el asesinato, desde la cárcel, del candidato presidencial Horacio Serpa. En 2002 recuperó la libertad, aunque dos años después el Gobierno colombiano le expropió bienes valorados en 29,3 millones de dólares y le confiscó 135 inmuebles, cuatro vehículos, dos cuentas bancarias y tres empresas. Durante su tiempo en prisión en Colombia, en marzo de 1997 sufrió un atentado con bomba en el pabellón de máxima seguridad de la Penitenciaría Central de la Picota, en el centro del país. Lo último que se supo sobre las actividades de Leónidas Vargas fue que intentó vender una propiedad en Chile valorada en más de un millón de dólares a través de su hermana y su cuñado. Ambos fueron detenidos en Chile el pasado 29 de septiembre por estos hechos.

Sanidad no incrementará la seguridad

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha asegurado que la seguridad en los hospitales madrileños "está absolutamente garantizada", y se ha preguntado estuviese libre y sin vigilancia. Ha asegurado que este suceso "no es culpa del Doce de Octubre", ya que en los hospitales madrileños "entra libremente cualquiera".

A pesar de lo sucedido, la Consejería de Sanidad no incrementará las medidas de seguridad y control en los hospitales madrileños. Un portavoz ha explicado que un incremento en el control de acceso a los edificios sanitarios significaría un "cambio radical" en la política de humanizar los hospitales, que afectaría a los cinco millones de personas que acuden a visitar a algún familiar a los centros sanitarios de la región.

2,5 millones de personas son ingresadas en alguna instalación hospitalaria al cabo de un año y, generalmente, reciben la visita de una media de dos personas, lo cual arroja la cifra de cinco millones de visitas. Por otro lado, a estas cifras hay que añadir los 55 millones de personas que acuden a alguna consulta en las instalaciones sanitarias de la Comunidad, agregan las fuentes.

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