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Aguirre: "Yo no vi terroristas, sólo la sangre por la que tuve que pisar descalza"

La presidenta de la Comunidad de Madrid cuenta que llegó a temer por su vida ayer en Bombay

La presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, ha relatado esta mañana en la sede del Gobierno regional la terrible experiencia que vivió ayer en Bombay, cuando unos terroristas irrumpieron a tiros en el hotel en el que se alojaba, el Oberoi. Aguirre fue víctima de la oleada de atentados con un centenar de muertos, seis de ellos extranjeros, y cerca de 300 heridos, que aterrorizó a la capital financiera de India, donde estaba en viaje oficial. Con voz temblorosa, más por cansancio que por miedo, ha confesado que no percibió la gravedad de la situación hasta que escuchó con toda claridad "una ráfaga de metralleta". Y no lo hizo porque estaba inmersa en una conversación "de un dramatismo enorme" con Narciso de Foxá, alcalde de Majadahonda, en Bombay para repatriar el cadáver de su hermano. No sabía lo que pasaba, ni vio ni armas o terroristas. "Sólo la sangre por la que tuve que pisar descalza", ha dicho hasta tres veces.

El avión en el que la presidenta y cuatro de sus colaboradores regresaba de Bombay vía Zúrich ha aterrizado a las 9.45 en Barajas. Una hora más tarde, Aguirre ha salido del aeropuerto en dirección a la Puerta del Sol en un coche oficial, informa Pilar Álvarez. Detrás de ella, en otros dos coches, han salido sus escoltas y su marido e hijos, que habían acudido a recibirla al aeropuerto. Sobre las 11.15, ha arrancado la rueda de prensa, en la que ha estado acompañada de parte de su Ejecutivo y de líderes de su partido como Soraya Sáez de Santamaría y Jorge Moragas. Ha comenzado agradeciendo las numerosas llamadas de apoyo recibidas -de la Familia Real, del Gobierno, del presidente de su partido...- y ha ofrecido los últimos detalles sobre la delegación de 15 personas que la acompañaba, ya que la gran mayoría sigue en Bombay.

"Confirmo que todos se encuentran bien, diez de ellos a salvo en la casa del cónsul y dos en el hotel, así como un tercer empresario español pero no de la delegación. Los dos heridos españoles están absolutamente fuera de peligro", ha indicado. Aguirre no ha sabido que escapó a un ataque terrorista hasta que ha leído "la prensa internacional" ya en el avión. "No nos decían nada", ha dicho. Ocurrió a las 22.45 hora local, cuando la delegación madrileña -empresarios, sobre todo- trataba de registrarse y los terroristas irrumpieron a tiros en la recepción. Sin embargo, la presidenta se había apartado de ellos porque se había encontrado con Foxá y éste le estaba relatando lo que había ocurrido con su hermano, que sufrió un ataque al corazón en pleno viaje de placer. Aguirre estaba abrazada a su "amigo de la infancia" en medio de una conversación cargada de intensidad, dolor y dramatismo, cuando escuchó "un ruido de cristales rotos", luego otro... pensó que era un accidente, cualquier cosa, hasta que ya pudo percebir con toda claridad "una ráfaga de ametralladora, un tiroteo continuado".

Una "alfombra antideslizante en la bañera"

"Lo que tomé por un ruido eran disparos", ha confesado. El resto de la delegación fue sacada a empujones del lugar por el personal del hotel, pero Aguirre seguía dentro. Entre los disparos, Aguirre y Foxá se refugiaron bajo la recepcción y la presidenta notó que se le había roto una de las alpargatas con cordones que llevaba puestas. Entonces, decidió quitarse los zapatos y caminar descalza. La presidenta y Foxá huyeron por un lateral hasta las cocinas, donde se refugiaron junto a otras 200 personas. Lo hicieron a gatas. El personal del hotel quería que pasaran allí la noche porque el hotel estaba tomado, pero recibieron una llamada de Isabel Gallego, jefa de Comunicación de Aguirre, que les comunicó que el hotel estaba en llamas. Decidieron que lo mejor era intentar salir y, ayudados por personal del hotel, pasaron a una sala más segura y de ahí, por una puerta trasera, huyeron del hotel. Ya fuera, se refugiaron en otro edificio y llamaron al chófer de la delegación, que los evacuó del lugar.

"Cuando estaba abandonando el hotel, en un estrecho pasillo, el alcalde de Majadahonda llegó a ver a alguna persona herida grave y ensangrentada. Yo no, yo no pude ver ni armas ni terroristas, sólo los charcos de sangre por los que tuve que pisar descalza", ha indicado la presidenta, que además de escapar ilesa de la ola de atentados en Bombay sufrió un accidente de helicóptero en Móstoles junto a Mariano Rajoy. Ambos salieron sin un rasguño del incidente, del que se cumplen tres años la semana que viene. "Voy a poner una alfombra antideslizante en la bañera", ha bromeado Aguirre sobre su buena estrella.

Sin embargo, el peor momento, según ha explicado Aguirre, no se produjo en el hotel sino cuando iban de camino del aeropuerto y se quedaron atrapados por un atasco y hubo una explosión en la terminal nacional de aeródromo. "Afortunadamente", ha relatado la presidenta de Madrid, el conductor les llevó "por unos vericuetos" y pudieron llegar a la terminar internacional. En ese atasco, temió por su vida. Aguirre, que ha expresado su rotunda condena "a todos los actos terroristas" y ha trasladado "su pésame y la solidaridad a las familias, amigos y a todas las personas que se han visto afectadas por los ataques", se ha marchado a casa "a dormir un poquito" con el deseo de que todos los madrileños y españoles vuelvan sanos y salvos.

Con sandalias y calcetines blancos

En una rueda de prensa muy cuidada, en el lugar de las grandes ocasiones, ante un atril con las estrellas de la bandera madrileña y un importante grupo de colaboradores y líderes de su partido a sus espaldas, llamaba la atención el atuendo informal de Aguirre. Por arriba, muy correcto: conjunto de camisa y falda de seda beige con un estampado de lunares. La sorpresa estaba en los piés: calcetines grises y zapatos de tacón blancos abiertos por la punta y el talón.

La razón no es otra que la rapidez con la que la presidenta ha querido mostrarse a los madrileños y explicarles su odisea. La presidenta ha ido, literalmente, del tiroteo en Bombay al avión y del avión a la rueda de prensa, sin pasar por casa para acicalarse.

Aguirre ha explicado a este periódico tras la rueda de prensa que tuvo que descalzarse en el hall del hotel porque una de sus alpargatas se había roto. Fue descalza en su huida por el hotel, así se montó en el coche y así llegó al aeropuerto. No fue hasta casi embarcar cuandos se dio cuenta de que seguía descalza. Su jefe de gabinete, Regino García-Badell, siempre lleva una bolsa con las cosas de la presidenta y, a pesar de los pesares, no la había perdido. Dentro estaban los zapatos que lucía hoy, que en un principio llevaba sin medias. Ya en el avión, una azafata le dio los calcetines porque estaba pasando mucho frío. Así vestida, sin dormir, pálida y con el maquillaje que se había puesto la mañana anterior, ha comparecido ante los medios sin perder el buen humor.

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