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Chinches en el Camino

Chinches en el Camino
Este año la palabra maldita en el camino es.... ¡chinches!. Hay chinces en muchos albergues. Y la gente anda escamada. Probablemente los ha habido siempre (visto el grado de limpieza de algunos alojamientos para peregerinos, no me extraña). El otro día pasé por el de Puntarrón de Guriezo (Cantabria) y tenía unos colchones tan negros y tan mugrientos que hubiera preferido pasar la noche de pie y con agujas clavadas en el cuerpo como un faquir antes que tumbarme allí (me estoy haciendo muy mayor para estas cosas). Lo que pasa es que hace unos meses un medio de comunicación de Navarra sacó a la luz el problema y desde entonces la voz se ha corrido (con perdón) como la pólvora. Por aquí, por el Camino del Norte, ya me he encontrado con un par de albergues que han tenido que cerrar unos días para fumigar y otros muchos que han redoblado las medidas de limpieza e higiene para evitar la plaga. Pero parece ser que en el Camino Francés el problema es gordo.Para quienes no estéis muy puestos en el tema, los albergues de peregrinos son los depositarios de esa famosa hospitalidad que existió en el camino medieval y los que de verdad hace diferente a las rutas jacobeas de cualquier otra ruta senderista.Son alojamientos sencillos (un colchón, un techo y una ducha de agua caliente), a veces propiedad municipal, otras de la iglesia, aunque últimamente están proliferando los particulares que funciona como un negocio, en los que solo pueden pernoctar los peregrinos que vayan a Compostela a pie, en bici o a caballo y con su correspondiente credencial de peregrino, una especie de carné en el que se les va sellando en los diferentes albergues para autentificar su paso y evitar el gorroneo y la picaresca. Por la tarde se llenan de gente de todas las condiciones, edades y nacionalidades que comparten sus alegrías y sus penas y se cuentan como de grande es su ampolla o cuanto han sufrido para llegar hasta allí. Y eso le da un ambiente muy especial a la peregrinación. En un principio, ya que era un rollito hospitalario, pedían solo un donativo voluntario, unas 500 pesetas de antes o 3 euros de ahora. Por increíble que parezca, casi nadie dejaba nada. Y si alguién dejaba, luego venían otros y se lo llevaban. Rinconete y Cortadillo viven aún en este país. Recuerdo que cuando empecé a frecuentar el Camino, en un albergue de la Rioja el cura tenia una hucha instalada a la entrada con un cartel que ponia "Peregrino, deja lo que puedas, toma lo que necesites". Se llevaron hasta la hucha, me dijo luego el cura.Total, que ahora se cobra una cantidad entre 3 y 6 euros. Eso, en los que hay un hospitalero, una persona responsable al cargo. En estos suele haber un cierto grado de limpieza y control y la lejía pasa de vez en cuando por paredes y suelos. Pero hay otros muchos que no tienen vigilancia; simplemente se pide la llave en un bar, entras, duermes, haces lo que te de la gana, y al día siguiente casi todo el mundo se larga como ha venido, sin molestarse en pasar una escoba. Terreno abonado para los chinches. O para las siete plagas de Egipto, visto como estan algunos. (Por cierto, el de la foto, que está a la entrada de Pamplona, es uno de los que suelen estar muy limpios. Para que no se mosqueen)

Comentarios

Agh! No estoy seguro de lo que es una "chinche" pero ya me lo estoy imaginando y me da bastante asquete.Aún así, por lo que contás del viaje, las picaduras valen la pena .-
Hola caminante, qué tal las picaduras? :-)Espero que te dure poco esa sensación y te quedes con otras impresiones, como lo que se comparte con la gente que uno se encuentra entre etapa y etapa. Respecto a la picaresca nacional, para eso los españoles somos únicos. Hace varios años que vivo en Alemania. Tanto aquí como en Suiza y Austria puedes encontrarte campos de flores donde hay una hucha y una lista de precios por flor. Hasta dejan una navajita a disposición del que la necesitePor supuesto, todo el mundo paga "religiosamente" el precio estipulado en un cartelito al lado de la hucha. A nadie se le ocurre no hacerlo. También es posible encontrar a ambos lados de las carreteras que cruzan los bosques infinitos de estos países campos con tablas rudimentariamente colocadas a modo de puesto de mercado con la correspondiente hucha, y cajitas con frutas del bosque o calabazas. A nadie se le pasa por la cabza llevarse nada sin pagar lo que el agricultor merece por su trabajo. Cuando llegué aquí por primera vez me reí pensando en qué posibilidades existen de que este modo de "comercio" se sustentara en España. [:D]Gracias por tus fotos del camino. Trabajé como profesora varios años en Cantabria y adoro tanto esta región como las que la rodean. Tanto en Cantabria como en el País Vasco viven grandes amigos míos. Estoy muy de acuerdo con lo que dijiste en tu último post. Lo más terrible y vergonzoso del terror es que el terrorismo llegue a formar parte de la normalidad, de la vida diaria. Animo a mis estudiantes a que, además de a los típicos destinos de playa y levantes, islas y capitales, descubran el norte de España. Y que pasen por encima de los carteles y de la violencia que perciben en algunas miradas y en algunos ciudadanos, en bares y en algunos ayuntamientos. Que miien más allá y descubran el paraíso que, por encima de todo, es la región vasca. Que se liberen de prejuicios y se dejen cuidar por la hospitalidad de los vascos, su amabilidad, su honradez, su nobleza. Y que las arengas terroristas y terrorismo en sí sean considerados como chinches. Y que ojalá encuentren de una vez el desinfectante que los hagan desaparecer. Aupa y no dejes de escribir y de colgar fotos!! Muchas gracias por tu tiempo. Desde Freiburg, saludos cariñosos
Que pena que no se tenga un poco más de cuidado e higiene con los albergues que se les ofrecen a los peregrinos. Hay que repartir las culpas tantos a los que se alojan como a los responsables de mantenerlos, mala imagen o a lo mejor es una prueba más para ganar el jubileo. Al Sr. Gauffin le diré que las chinches son unos diminutos y feroces insectos que habitan en colchones generalmente y que se dedican a picar a los que allí se acomoden, sin piedad y en todas las partes del cuerpo, llegando hasta las más recónditas del mismo lo que luego produce un picor y un rascar poco elegante. Cimex lectularius (su nombrre cientifico
La gente es la caraba,en cuanto algo es gratis a usarlo como si fuera una pocilga,sin ningún respeto por el que vendrá detras.Qué poco civismo y cuanto aprobechado hay en este mundo.
Pepa: igual vuelve sin ninguno: los ha ido dejando en otros albergues, jeje. Es broma. Seguro que no le pasará nadaCarmen: a mi me pasó algo parecido en Escocia, cuando vi un museo rural abierto, sin guarda, con una caja registradora abierta y un cartel que ponía el precio. Cada uno dejaba el importe y a nadie se le ocurria huir con la recaudación. Pensé lo mismo que tu: ¿cuanto duraría esto en España? Creo que el mayor pecado de los españoles es nuestra falta de respeto a lo público. Cuidamos como maniáticos lo que es de puertas para dentro, pero lo que es de todos no tiene por qué ser respetado ni cuidado. Justi: sí, tienes razón. Todo forma parte de la aventura existencial del Camino, hasta que te piquen los chicnhes. Saludos. Tony: gracias por la aclaración sobre los chinches. Eres toda una wikipedia. Un abrazo.
Presa de pánico estoy mi marido salio el viernes hacer la etapa León Santiago ¿Con cuantos Chinches crees tu que volvera?
El año que viene me gustaria hacer el camino frances, asi que te sigo por tus andaduras.Mata todos los chinches que puedas, son asquerosos.Buen camino [;)]
Gracias por la información a una total profana del tema. Desde ahora, y si algún día me decido a ir "de albergues" se que tengo que echar en mi kit de supervivencia... un spray anti chinches.... [:D]Ah... y cuídate allá a donde vayas.
jeje....PACO... PRESIENTO QUE AUN TE ARRASCAS...Todo forna parte del camino, chinches incluidos. Ya sabes..camino, fantasía, vida, cultura,otros peregrinos,la fe....y todo le demás que tu ves, y sientes.Vigila con la compañía de tus descansos.La humedad tampoco es buena. Si no, te recomendaría, como en nuestros años jóvenes,la tienda de campaña...Pero !bueno! el camino de Santiago bien aguanta estos contratiempos.Gracias por tus crónicas, las leemos,Un abrazo,Justi
En el camino no encontré chinches, pero sí en alguna de esas hamacas de la selva amazónica, que tanto me gustan. Serán parte de tu penitencia de viajero, je, je (ciclones, problemas con vuelos, y demás adversidades, ya sabes...)Y no sé si las chinches son peor que las sanguijelas. Las ví en las selvas de Borneo, adheridas a la pierna de un amigo, chupando su sangre, y no me gustaron nada. Un abrazo.
Sólo me encontré con una cama llena de chinches pulgas o lo que fuera en Santiago, en una casa-pensión. La ''hospitalaria'' me abordó en la calle. Iba yo al encuentro de un buen mozo. No me la tomé en serio pero algo (lo mío es que es socrático total) me dijo que me quedara con su teléfono... y como a la hora y algo la llamé... Contestó el marido, que hable usted por teléfono con el marido compostelano de esta ''hospitalaria''. Di con ella en la calle cuando después de mucho la busqué, y mucho me acordé de la vieja Trotaconventos.... Menuda noche y encima en solitario. El otro roncando (bajito pero sí). Y al día siguiente... Sólo chinches aquí pero en Galicia y antes un montón de sitios cerrados y fumigando.
he leido los comentarios y no estoy del todo de acuerdo con los que hablan solo de albergues, yo he ido 2 años seguidos al camino de santiago y he dormido en hoteles y me he venido a casa plagada y bien plagada , en el camino frances por si , en León estuve un dia entero en el hospital , la JUNTA deberia hacer algo digo yo, porque uno no puede salir de casa y convertir sus vacaciones en un calvario, porque eso es esta plaga para mi.
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