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El espionaje ruso amenaza el tejido industrial alemán

El informe anual de la inteligencia alemana acusa a Rusia de buscar secretos industriales en el motor económico de Europa

"Los agentes de inteligencia extranjeros se están poniendo como meta cada vez más objetivos en el sector industrial y en las instituciones científicas y tecnológicas", reza el informe anual de 2007 de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (el servicio de inteligencia alemán) presentado esta mañana por el ministro del Interior Alemán, Wolfgang Schaeuble.

Rusia y China aparecen como los países que más inteligencia tratan de reunir sobre Alemania, el principal exportador mundial de manufacturas. Pero los secretos y proyectos alemanes atraen de un modo mucho más intenso a Rusia, según apunta el informe: "los servicios de inteligencia y seguridad tienen órdenes de apoyar a la industria rusa".

El texto añade que el ahora primer ministro ruso, Vladimir Putin, que también fue espía en Alemania durante la Guerra Fría, ha confirmado estas órdenes durante su presidencia (2000-2008). Alemania es el principal socio comercial de Rusia. Ambos países mantienen un comercio bilateral valorado en 34.158 millones de euros anuales.

Entre los sectores industriales alemanes que más atraen a los espías e informadores rusos figuran la automoción, las energías renovables, las tecnologías de la comunicación, la industria química, equipos de rayos X y los fabricantes de armas, según el informe.

Daño económico

Pero los analistas alemanes no están preocupados solamente por el robo de secretos. El corazón del tejido industrial alemán está compuesto por empresas de alta tecnología de pequeño y medio tamaño, muchas de ellas familiares. Sus ideas y proyectos son su principal materia prima, y el robo de sus secretos podría suponer la quiebra para muchas de ellas. "El espionaje industrial no sólo daña las estructuras económicas nacionales, sino que también destruye empleos", dice el informe. Por ello, el servicio de inteligencia alemán ofrecerá ayuda a estas compañías para protegerse de los espías de y los "espías no profesionales" que también emplean las potencias extranjeras: estudiantes, profesores universitarios de intercambio y aprendices.

El informe también apunta a los ataques informáticos como una amenaza. "Las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento apuntan hacia el estado como origen de estos ataques", señala. El año pasado, Alemania acusó a China de llevar a cabo miles de ataques informáticos contra ordenadores del Gobierno alemán. Beijing negó los hechos. También el año pasado, el director de los servicios de espionaje exterior del Reino Unido, el MI-5, señaló que los niveles de espionaje ruso mantenían el mismo nivel que durante la Guerra Fría.