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ETA preparaba una respuesta contundente si moría De Juana, según un detenido del 'comando Donosti'

Vasco Press, que cita fuentes de la investigación, asegura que los terroristas preparaban un atentado como respuesta a la muerte del preso etarra

ETA preparaba una respuesta contundente si el preso Ignacio de Juana Chaos, actualmente hospitalizado en San Sebastián en régimen de prisión atenuada, moría como consecuencia de la huelga de hambre que abandonó nada más ser trasladado al País Vasco por orden del Gobierno. Así se desprende de las declaraciones de uno de los detenidos la pasada semana por la Guardia Civil en la operación en la que quedó desarticulado el nuevo comando Donosti de ETA, según ha podido saber ELPAIS.com de fuentes próximas al Ministerio del Interior.

La agencia Vascopress ha informado a media tarde, citando fuentes de la investigación, que los terroristas del Donosti tenía instrucciones de la dirección de la banda de atentar si De Juana Chaos moría a consecuencia de su prolongada huelga de hambre, que se extendió durante 115 días.

Fuentes de Interior consultadas por este periódico han matizado esta información asegurando que no les consta que la banda terrorista estuviera preparado un atentado en respuesta a un hipotético fallecimiento del preso etarra. Lo único de lo que tiene constancia el Instituto Armado, según estas fuentes, es que uno de los detenidos relató que escuchó en cierta ocasión que si De Juana moría, la dirección de ETA iba a dar una respuesta contundente, pero que en ningún caso tenían la orden de atentar, una orden directa al menos.

En cambio, según el relato de Vascopress los terroristas habían recibido órdenes de recabar información para cometer atentados, aunque tenían que estar a la esperar de recibir las instrucciones correspondientes para poder actuar. Sin embargo, la única excepción era en el caso de que De Juana Chaos muriese. En ese supuesto, según la agencia vasca, el comando podía realizar atentados sin esperar a recibir la orden de sus jefes en Francia.

El grupo desmantelado por la Guardia Civil había recopilado diversas informaciones de posibles objetivos. Los preparativos más elaborados tenían como objetivo a un agente del Cuerpo Nacional de Policía al que pretendían asesinar a tiros en San Sebastián. Los miembros de ETA descubrieron que el agente frecuentaba un determinado bar del barrio de Amara y estuvieron realizando diversas vigilancias sobre los movimientos del policía entre el 22 de junio y el 18 de diciembre de 2006.

Además, el comando tenía otras informaciones menos precisas sobre agentes de Policía que salían de la Comisaría y se dirigían a las viviendas del cuartel de Aldapeta y sobre un militar destinado en San Sebastián, pero residente en una localidad próxima a la capital guipuzcoana. Los miembros de ETA habían localizado el vehículo del militar y sabían dónde acostumbraba a estacionarlo durante la noche.

Entre los planes que el grupo había realizado se encontraban los preparativos para matar al que fuera confidente de la Guardia Civil y luego testigo protegido en el caso Galindo, Pedro Migueliz, Txofo. En este último caso, los miembros de ETA habían planificado realizar un atentado contra Migueliz cuando transitara por una plaza situada también en el barrio donostiarra de Amara ya que habían observado que solía frecuentar algunos bares de esa zona. Tenían en su poder una fotografía de la víctima y habían localizado el domicilio donde solía dormir.

Otras informaciones que habían recopilado los miembros del comando eran referidas a una pareja de agentes de la Ertzaintza a los que habían observado patrullando a pie por calles de Tolosa. También habían recopilado datos sobre el domicilio de los padres de otro ertzaina en San Sebastián. En Navarra, el grupo terrorista tenía datos sobre un miembro del Gobierno foral y sobre unos vehículos de la Guardia Civil a los que habían visto ir a repostar a una gasolinera.

Comandos activados en plena tregua

Las instrucciones al comando Urederra procedían directamente del jefe militar de ETA Garikoitz Aspiazu, Txeroki, quien en el mes de mayo de 2006 envió a los dos presuntos liberados (miembros a sueldo) José Angel Lerín y Alejandro Zobaran a poner en marcha esta célula. Cuatro meses después de pasar la interior, los liberados regresaron a Francia para volver a reunirse con su jefe, según fuentes de la investigación. Durante tres días, entre el 12 y el 14 de septiembre del pasado año, Txeroki y sus dos subordinados estuvieron reunidos en una zona montañosa del sur de Francia.

La última cita tuvo lugar el pasado 3 de enero, poco después del atentado con coche bomba que causó la muerte de dos ciudadanos ecuatorianos en la nueva terminal del aeropuerto de Barajas. Ese día, Txeroki, Lerín y Zobaran volvieron a reunirse en el sur de Francia para intercambiar informaciones y para que el dirigente de ETA impartiera instrucciones a los miembros del comando.

Lerín, además, actuaba de enlace entre Txeroki y el también presunto miembro de ETA Ekaitz Aguirre, Ehun, de quien se sospecha que está al frente de otro comando en el País Vasco. El dirigente de ETA hacía llegar sus instrucciones a Ehun a través de Lerín para lo cual este último viajó varias veces al sur de Francia para contactar con su jefe.