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Senegal suspende la repatriación de inmigrantes y asegura que España les ha maltratado

El Ejecutivo de Dakar acusa a las autoridades españolas de incumplir las convenciones internacionales y de "engañar" a los indocumentados

El Gobierno de Senegal ha acusado hoy a España de no respetar las convenciones internacionales sobre la repatriación, y asegura que un grupo de inmigrantes repatriados tras llegar de forma ilegal a España fueron esposados. Así se han expresado esta noche altos funcionarios senegaleses en una rueda de prensa en Dakar, en la que también han acusado a España de haber "engañado" a estos inmigrantes asegurando que no iban a ser deportados. A lo largo del día, Senegal ha anunciado las suspensión de las repatriaciones.

A través de una nota verbal remitida esta mañana a la embajada española en Dakar, el Gobierno senegalés ha solicitado la suspensión de las repatriaciones de inmigrantes. El motivo, según indican, es el trato dispensado por los agentes españoles a los indocumentados a los que, aseguran, se ha engañado y maltratado. Posteriormente, esta noche altos funcionarios de Senegal han confirmado sus acusaciones contra las autoridades españolas.

Duras acusaciones a España

Según ha denunciado esta noche el ministro senegalés de Agricultura, Farba Senghor, las autoridades españolas aseguraron a los inmigrantes que iban a ser trasladados a las ciudades de Málaga y Barcelona, aunque terminaron de regreso en Dakar.

En esta rueda de prensa, en la que han participado cinco ministros y otros altos cargos, el Gobierno de Dakar ha confirmado que ha ordenado "suspender" la operación de repatriación de senegaleses que se encuentran en Canarias después de haber llegado allí de forma ilegal. "No se trata de una interrupción sino de suspender (la operación) para investigar casos de no respeto de la dignidad y derechos de los que fueron repatriados ayer (por el miércoles)", ha dicho el ministro de Información y portavoz del Gobierno, Bacar Dia.

Las autoridades de Senegal han afirmado también que la reanudación de la operación de repatriación dependerá de las negociaciones con España, y han señalado que lo ha ocurrido es una "incomprensión" durante la organización del primer viaje.

Se cumplieron los requisitos, según la policía

La Dirección General de Policía ha emitido un comunicado en el que afirma que "la repatriación de los ciudadanos senegaleses se ha realizado cumpliendo todos los requisitos legales y las normas de seguridad habituales establecidas para este tipo de actuaciones, con un respeto escrupuloso de los derechos individuales de todos los incursos en la medida de expulsión". El secretario de Exteriores, Bernardino León, viaja este viernes a la capital senegalesa para abordar la situación.

Protesta al aterrizar

A su llegada anoche al aeropuerto de Dakar, según informa Efe, los primeros 99 repatriados se negaron a subir en los autobuses que les debían llevar a la terminal para los trámites administrativos y sanitarios. Tras largas negociaciones y la intervención del ministro de Juventud, Aliou Sow, el grupo aceptó desplazarse a la terminal. Una vez allí se negaron a declarar ante los funcionarios del comité y exigieron la presencia de un miembro del Gobierno como interlocutor.

Cinco horas más tare, según el relato de Efe, el ministro de Interior, Ousmane Ngom, se reunió con los repatriados en nombre del presidente Wade. Los indocumentados acusaron al Gobierno de su país de "traición" y de haberles llevado de regreso a Senegal engañados. Además, pidieron que les pague los 1.220 euros que habían pagado por el viaje en cayuco hacia España. Sus afirmaciones se conocieron en un momento político dedicado para las autoridades senegalesas porque el año próximo habrá elecciones presidenciales.

Uno de ellos, erigido en portavoz del grupo, Samba Ndao Dieng, explicó al diario Le Quotidien: "Dos mujeres y tres hombres, que dijeron trabajar para el Gobierno senegalés, vinieron a vernos y nos dijeron que nos iban a ayudar". "Nos dijeron que nos iban a llevar a campamentos que se encontraban en Málaga y Madrid, donde deberíamos pasar 40 días antes de entrar en España", explicó. "Nosotros les creímos y nos embarcaron en un avión. Una vez en el aparato, nos esposaron y dos policías se pusieron en la parte trasera hasta nuestra llegada a Dakar".