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Reportaje:

La resurrección de Moss

La supermodelo británica encarrila su carrera después de rehabilitarse de su adicción a las drogas

A la modelo británica Kate Moss, de 31 años, parecía que se le habían cerrado todas las puertas en el mundo de la moda después de que se publicaran hace tres meses unas fotografías en las que esnifaba cocaína en un estudio de grabación, junto a su novio, Pete Doherty, el niño malo del pop británico. Pero después de pedir perdón públicamente y, lo más importante, pasar por un centro de rehabilitación en EE UU, el caché de la modelo, paradójicamente, ha subido como la espuma.

Su rostro, con su mística belleza rehabilitada al 100%, ocupa la portada cuádruple del número especial de diciembre de la edición francesa de la prestigiosa revista Vogue. Además, Moss será la nueva imagen de la filial para móviles de Virgin, propiedad del excéntrico multimillonario Richard Branson. Este acuerdo se suma a los suscritos con el diseñador italiano Roberto Cavalli -el primero que apostó de nuevo por ella-, Rimmel, Longchamp, e incluso Burberry, una de las empresas que prescindió de Moss tras estallar el escándalo de su adicción a las drogas.

Lo que aún no ha logrado Moss es ganarse de nuevo la confianza de la cadena de ropa sueca Hennes&Mauritz (H&M) y la francesa Chanel, que rescindieron sus respectivos contratos con la británica al publicarse las fotos de la polémica.

La redención de la modelo exige algunas concesiones por su parte. La primera es aclarar su relación sentimental con Doherty. Moss ha dicho que no volverá con él hasta que no supere como ella su adicción a las drogas. Tampoco podrá regresar por ahora al Reino Unido, donde podría ser detenida por consumo de estupefacientes. Por el momento, Moss reside en su piso de Nueva York, epicentro de la moda y donde tiene muchos amigos.