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Luxemburgo despide a la gran duquesa Josefina con un sobrio funeral

La madre del soberano luxemburgués falleció el lunes, víctima de un cáncer de pulmón, a los 77 años

La emoción contenida y la sobriedad formal han dominado los funerales celebrados hoy en honor de la gran duquesa de Luxemburgo Josefina Carlota, en la capital del Gran Ducado, en presencia de representantes de la realeza internacional, entre ellos la Reina Sofía. El cortejo fúnebre con los restos mortales de Josefina Carlota, madre del actual soberano luxemburgués, el gran duque Enrique, y hermana del rey Alberto II de Bélgica, ha salido a media mañana por las puertas del Palacio Ducal. Llevaban el féretro una docena de altos oficiales de la Policía y el Ejercito.

Pétalos de rosas blancas, flor predilecta de la difunta, arrojados por la ciudadanía y 21 salvas de artillería de la Armada luxemburguesa han acompañado el trayecto a pie del cortejo hasta la Catedral de Notre Dame. Tras el féretro, cubierto con la bandera del Gran Ducado, iban el gran duque y su esposa, la gran duquesa María Teresa, su heredero, Guillermo, los reyes Alberto y Paola de Bélgica, y los cinco hijos y 16 nietos de Josefina Carlota, fallecida el pasado lunes a los 77 años víctima de un cáncer de pulmón.

A unos pasos de ellos, monarcas y representantes de Casas Reales reinantes, como la reina Sofía de España; los reyes Carlos y Silvia de Suecia; las reinas Beatriz de Holanda, Margarita de Dinamarca y Sonia de Noruega; los príncipes Alberto de Mónaco, Moulay Rachid de Marruecos y Akishino de Japón, el príncipe Andrés, Duque de York, y los príncipes El Hassan Bin Talal y Sarvath de Jordania. El gran duque Juan, casado con la fallecida desde hacía 51 años, debía, según el protocolo, haber encabezado el cortejo fúnebre, pero por su delicado estado de salud ha aguardado la llegada del féretro en la catedral, para acompañarlo, con visible emoción, sólo en el corto trayecto hasta el altar.

Discursos de sus niestos

También en la catedral, adornada asimismo con rosas blancas, aguardaban la reina Fabiola de Bélgica; Constantino y Ana María de Grecia; la princesa Irene de Grecia -hermana de la Reina de España-; Kyril de Bulgaria o la emperatriz Farah Diba de Irán; el primer ministro luxemburgués Jean Claude Juncker, y el belga Guy Verhofstadt. La ceremonia ha sido oficiada por el arzobispo de Luxemburgo, monseñor Fernand Franck, quien ha destacado la "lealtad y sentido del deber" demostrados por Josefina Carlota durante su "alta misión". Durante la ceremonia se han escuchado cantos gregorianos y composiciones de Bach, Haendel, Mendelssohn y Hommel, interpretados por el Coro y la Orquesta Filarmónica de Luxemburgo, intercalados por breves lecturas de cuatro nietos de la fallecida.

El himno ha puesto fin a la ceremonia, durante la que el gran duque Enrique y el gran duque Juan han contenido a duras penas las lágrimas, claramente visibles en el rostro de la gran duquesa María Teresa. Josefina Carlota, que ha sido hoy enterrada en la cripta ducal en una ceremonia íntima, nació en Bruselas el 11 de octubre de 1927 hija de los reyes belgas Leopoldo y Astrid. Era la mayor de los tres hermanos cuando en 1935 su madre, la reina Astrid, murió en un accidente de tráfico del que Leopoldo salió ileso.

En junio de 1944, tras el desembarco de Normandía, la princesa, los príncipes y su padre, el rey Leopoldo, fueron deportados a Alemania. Tras ser liberada el 7 de mayo de 1945, la familia real se estableció en Pregny, cerca de Ginebra (Suiza), antes de regresar a Bélgica. El 9 de abril de 1953 contrajo matrimonio con el príncipe Juan, entonces gran duque heredero de Luxemburgo, con el que tuvo cinco hijos: la princesa María Astrid, el príncipe Enrique, gran duque desde octubre de 2000; el príncipe Juan y la princesa Margaretha, y el príncipe Guillermo (1 de mayo de 1963). El gran duque Enrique de Luxemburgo, tras la abdicación de su padre, se casó con María Teresa Mestre, de origen cubano, en 1981.