El Rey invoca la "pluralidad" de la nación y el espíritu integrador de la Constitución

Don Juan Carlos pide preservar para generaciones venideras "el gran hogar" que es España

La discusión que mantienen las fuerzas políticas en torno a las formas de entender la unidad y pluralidad de España constituye motivo de atención del rey Juan Carlos, que dedicó una parte sustancial de su discurso navideño a definir las características de esta nación. "España constituye una rica realidad labrada durante siglos con gran esfuerzo por nuestros antepasados". Y es también "ese gran hogar común, plural y diverso" que hay que "preservar para generaciones venideras". Don Juan Carlos invocó la pluralidad de la nación y el "espíritu integrador" de la Constitución.

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El Rey se hizo eco en su discurso de la noche del 24 de diciembre de la polémica instalada entre las fuerzas políticas sobre las formas de entender y definir a España, reavivada ante la constitución del nuevo Gobierno de Cataluña, conformado por socialistas, republicanos y ecosocialistas. El Rey recibirá este viernes al nuevo presidente de la Generalitat, el socialista Pasqual Maragall. La pasada semana el monarca había recibido al nuevo presidente del Parlamento catalán, Ernest Benach (ERC).

Las alusiones del monarca a España salpicaron su discurso, en el que también hubo llamadas para atender a los más desfavorecidos, a la inmigración, a la política exterior, y un vivo recuerdo de las víctimas del terrorismo y a sus familias. "Quienes amamos la paz y la democracia tenemos contraída una impagable deuda de afecto, respeto y solidaridad" con ellos. También tuvo palabras de hondo aprecio para las Fuerzas de Seguridad del Estado. Y en esta ocasión don Juan Carlos envió un mensaje especial de apoyo y respeto a las familias de "los muchos militares españoles muertos en accidentes y por causa de atentados" en misiones internacionales. "Nunca les podremos olvidar. El ejemplo de su entrega y servicio a la Patria nos ayudan a soportar el dolor de su desaparición", señaló.

"España constituye una rica realidad labrada durante siglos con gran esfuerzo por nuestros antepasados. Es también ese gran hogar común, plural y diverso que nuestros hijos y nietos confían sepamos preservar para que las generaciones venideras puedan seguir disfrutando en su seno de un futuro de paz, libertad y prosperidad", declaró el Rey.

La conmemoración hace apenas veinte días del XXV aniversario de la Constitución sirvió a don Juan Carlos como parte del hilo conductor que utilizó para su discurso. La Constitución es para el Rey "el cimiento básico sobre el que descansa la convivencia" de los españoles. "Tuve la oportunidad de subrayar en las Cortes el valor sustancial de nuestra Constitución, fruto del más amplio consenso nunca alcanzado entre los españoles, que ha sido la clave de nuestra modernización y es la base de nuestro actual progreso". En efecto, en el acto solemne de las Cortes del 6 de diciembre, el Rey hizo ésa y otras consideraciones. "No dilapidemos el caudal de entendimiento acumulado", dijo entonces el Rey.

Las alabanzas a la Norma Fundamental continuaron en este discurso navideño. "Sin la estabilidad política, social y económica que nos proporciona el respeto y vigencia de nuestra Constitución no podría explicarse lo mucho que hemos avanzado y el grado de bienestar de que disfruta la sociedad española". Y continuó: "Gracias a nuestra Norma Fundamental, España constituye una realidad de libertad y progreso en común para cuantos la integramos, dentro del respeto a nuestra rica pluralidad y diversidad. Para afrontar con éxito nuestro porvenir, tenemos que preservar unidos los valores, reglas, principios y el espíritu integrador de nuestra Constitución, que deben regir nuestra vida pública y el funcionamiento de las instituciones". El Rey mencionó la tarea de los partidos políticos, cuyo aplauso generalizado obtuvo por su discurso del 6 de diciembre. "La Corona confía plenamente en el gran potencial de avance de España, contando con el concurso responsable de las distintas fuerzas políticas democráticas y agentes económicos y sociales".

Las llamadas a la unidad fueron constantes. "El bien de España ha de constituir nuestro mayor empeño. Disponemos de instrumentos necesarios para seguir progresando en libertad y unidos en un marco solidario". Y animó a trabajar "codo con codo" al servicio del interés general.

Un año más, el Rey hizo mención especial a la inmigración y pidió que los españoles se ocupen con "solidaridad y responsabilidad" de quienes han encontrado en España su nuevo hogar y contribuyen al crecimiento del país. "Pongamos remedio al drama de la inmigración ilegal", remachó.

No desfallecer ante la tarea de integrar al amplio colectivo de ciudadanos que sufre alguna discapacidad, así como el respeto al "entorno natural", la lucha contra la droga y la defensa de los menores y mujeres que sufran abusos y malos tratos fueron otros asuntos tratados por el monarca, que se mostró esperanzado en el desarrollo del país y del proyecto europeo. "La aprobación de una Constitución Europea supone otra importante prioridad que España ha respaldado, reclamando al mismo tiempo mantener el peso relativo que merece en el edificio institucional de la Europa del futuro".

El monarca dejó para el final de su discurso la referencia al próximo matrimonio del príncipe Felipe. "Este año, nuestra familia ha tenido la gran satisfacción de anunciar el compromiso matrimonial del Príncipe de Asturias con doña Letizia Ortiz Rocasolano. Para la Reina y para mí, este compromiso constituye un motivo de gran alegría, tanto desde el punto de vista familiar como institucional. Agradecemos las numerosas felicitaciones y muestras de afecto que hemos recibido". El Rey concluyó expresando el compromiso de la Corona para seguir trabajando "al servicio de España y de todos los españoles".

Don Juan Carlos, en un momento de su discurso navideño.
Don Juan Carlos, en un momento de su discurso navideño.EFE

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