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LA POSGUERRA DE IRAK | La posición española

El jefe del espionaje español niega la vinculación entre Sadam Husein y Al Qaeda

Aznar justificó la guerra de Irak a principios de febrero por las relaciones del ex presidente iraquí con la red terrorista

El jefe de los servicios secretos españoles ha reconocido hoy en el Congreso que no le consta que existiera relación alguna entre el régimen de Sadam Husein y la red terrorista Al Qaeda. El presidente del Gobierno, José María Aznar, empleó este vínculo en un discurso el pasado 5 de febrero para justificar la intervención militar en ciernes en Irak.

Jorge Dezcallar, director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ha comparecido ante la Comisión de Gastos Reservados del Congreso para informar sobre la situación de Irak y sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Sadam Husein, otra de las justificaciones bélicas empleadas por Aznar, al hilo de lo dicho por Estados Unidos y Reino Unido. Pese a que Dezcaller no ha revelado datos concretos sobre los informes del CNI sobre el armamento iraquí, sí ha precisado que no son tan precisos como los de Estados Unidos y Reino Unido. Estos dos países abandonaron la estrategia de vincular a Sadam Husein con la organización terrorista responsable de los atentados del 11-S a principios de febrero, pero Aznar tardó aún una semana en seguir sus pasos, pese a que el CNI le remitió dos informes (el día 3 y el 5; al día siguiente le mandó otro más) al respecto, según informa la Cadena Ser.

Las palabras de Aznar

En su discurso del 5 de febrero ante el Congreso, Aznar afirmó: "Caso aparte, por su especial trascendencia, lo constituyen las relaciones de Sadam Husein con Al Qaeda. Abu Musa Al Zarkawi es el responsable de Al Qaeda encargado de desarrollar sustancias tóxicas para envenenamientos masivos. Este terrorista huyó de Afganistán tras la caída del régimen de los talibán, fue cobijado en Bagdad y allí vivió varios meses hasta que se perdió su pista. Algunos de sus colaboradores han sido detenidos recientemente en el Reino Unido y en España. El problema nos afecta y de cerca". Casi al mismo tiempo, el jefe de la diplomacia estadounidense, Colin Powell, eludía hacer esta relación durante su crucial comparecencia ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para presentar las pruebas que en su opinión justificaban la necesidad de tomar medidas contra Sadam Husein.

El 18 de febrero, Aznar ya no vinculaba al régimen de Bagdad con Al Qaeda sino con el grupo palestino Hamás. Por detrás quedaban las multitudinarias manifestaciones contra la guerra en todo el mundo, y adelante esperaba la intervención militar de Estados Unidos en Irak que derrocaría en abril a Sadam Husein. A finales de febrero, los servicios de inteligencia del Reino Unido, Francia y España admitían que algunos elementos de la red dirigida por Osama Bin Laden pasaron por Irak, y que un grupo relacionado con Al Qaeda opera en el norte del país, fuera del control gubernamental, pero no reconocían carecer de pruebas para afirmar que recibían respaldo institucional por parte de Bagdad. De hecho, el CNI aseguraba desde meses antes que la profunda desconfianza histórica entre un partido laico como el Baaz iraquí y el fundamentalismo religioso de Bin Laden hacía improbable ese maridaje.

La "vocación" por las armas de Sadam

Aznar y su Gobierno terminaron por convencerse. Ya el 17 de febrero, en una entrevista con EL PAÍS, la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, iniciaba el repliegue. "Para el Gobierno de España, las conexiones de Irak con el terrorismo, no con Al Qaeda pero sí con grupos terroristas, son claras", afirmó. Al día siguiente, Aznar concretó a qué otros grupos se refería su ministra: "Es un hecho cierto y constatado que han existido vinculaciones a grupos terroristas por parte de Irak. Hamás y otros grupos terroristas han tenido vinculaciones y han sido, en gran medida, encubiertos y financiados por algunos Estados, entre otros Irak".

Dezcaller ha confirmado hoy la falta de vinculación entre Al Qaeda y Sadam Husein, según han confirmado fuentes parlamentarias, que han reconocido su profunda inquietud por la marcha de la posguerra en Irak tras escuchar al jefe de los servicios secretos. Eso sí, Dezcallar sí ha señalado que el ex presidente iraquí tenía "vocación" por tener armas de destrucción masiva, y que la comunidad internacional tenía la "convicción" de que ya las poseía.