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CRISIS EN EL AYUNTAMIENTO DE MARBELLA

Gil dice que no se retractó ante el fiscal y que espera que prospere la moción contra Muñoz

"Lo de ayer no fue una bajada de pantalones", asegura el antiguo alcalde de Marbella

La bronca con el alcalde de Marbella, Julián Muñoz, fue "un calentón" pero su declaración ayer ante el fiscal no supuso "una bajada de pantalones". Con estas expresiones coloquiales ha negado Gil esta mañana haberse retractado ante el ministerio público de las acusaciones de corrupción que vertió contra Muñoz en el programa Salsa Rosa.

Ante los micrófonos de Onda Cero el ex regidor marbellí y fundador del partido en cuyas listas fue elegido Muñoz (el GIL, Grupo Independiente Liberal), Jesús Gil ha asegurado que "una cosa es hablar en una pelea tabernaria en la que se perdieron los nervios y otra es que cada cosa que has dicho se analiza y los fiscales te preguntan y yo contesté a todo".

Respecto a las posibilidades de que prospere la moción de censura contra Muñoz, que han promovido entre otros ocho ex ediles de su partido, Gil ha señalado que desea, "por el bien de Marbella", que el actual alcalde se vaya "porque no es la mejor representación para esta ciudad".

El ex alcalde de Marbella ha ensalzado además su labor como regidor en la capital de la Costa del Sol. "Cuando yo llegué a la alcaldía", ha dicho, "los bancos tenían hipotecado el 80 por ciento de las propiedades de la Costa del Sol. Había drogas, prostitución y un paro galopante". "En ese momento", ha concluido, "invertí del dinero de mis empresas 3.000 millones de pesetas y cuando vendí a Futre -jugador del Atlético de Madrid- pagué dos nóminas del Ayuntamiento de Marbella".