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Visto para sentencia el juicio por el secuestro de la farmacéutica de Olot

Los acusados dan las gracias y piden una sentencia justa

El juicio por el secuestro de María Angels ha quedado hoy visto para sentencia en la Audiencia de Girona en medio de un poco habitual ambiente de cordialidad, con agradecimientos de los acusados por el trato recibido, proclamas de inocencia de todos ellos y peticiones de una sentencia "justa".

Tras 150 horas de juicio, distribuidas en 30 sesiones durante tres meses, ha concluido el juicio por el secuestro más largo cometido por delincuentes comunes en España sin que el fiscal ni la acusación particular hayan pedido la prisión preventiva para los acusados, a la espera de la sentencia, que puede llegar en un mes. Mientras, los procesados deberán comparecer cada 15 días en los juzgados de sus residencias.

La vista ha concluido con la última palabra a la que tiene derecho todo procesado y siete de los ocho presuntos secuestradores han hecho uso de ella. Varios acusados han hablado para agradecer al tribunal, al fiscal, a los abogados defensores, a la acusación particular, al personal de la Audiencia, a la prensa e incluso a los Mossos d'Esquadra el trato que les han dispensado durante el proceso, lo que, en opinión de los asistentes, ha conferido al final del juicio un escenario más propio de una entrega de premios que de una sesión solemne de una vista oral.

"La diana que todo el mundo"

El vigilante de Sant Pere de Torelló, Ramón Ullastre, que afronta una petición de 20 años de cárcel, ha agradecido de forma especial a Maria Àngels Feliu y a su abogado, Carles Monguilod, que no acusen a su esposa, Montserrat Teixidor, para quien el fiscal también pide 20 años. Teixidor, por su parte, ha dirigido el mismo agradecimiento y ha lamentado ser "la diana que todo el mundo ha utilizado para atacar a mi marido".

Uno de los presuntos ideólogos de la trama, Joan Casals, para quien también se piden 20 años, ha reiterado su inocencia y ha deseado que "algún día el peso de la ley caiga" sobre la persona que le delató "falsamente", Francisco Evangelista, "por el daño que ha causado a toda mi familia". Su amigo, Xavier Bassa, (para el que también se piden 20 años) ha proclamado su "completa inocencia" y ha pedido una "justa resolución para recuperar la dignidad y la honra de mi familia" y ha agregado que el fin del juicio pone fin a "10 años de amargura".

El policía local de Olot, Antoni Guirado, que afronta la mayor pena, 22 años, por su condición de agente de la ley, ha hablado para decir únicamente que se adhiere a las manifestaciones de su letrado que ha pedido la nulidad de casi todo el proceso. Otro acusado, José Luis Paz García Pato, ha dicho únicamente que reitera su inocencia, al igual que el carcelero de Maria Angels, Sebastiá Comas Iñaki. Ambos también afrontan 20 años de prisión. El único que no ha dicho su última palabra es el entrenador de fútbol de Vic Juan Manuel Pérez Funes Juanma, para quien el fiscal también pide 20 años de reclusión.

Sin embargo, ni Guirado ni Ullastre ni Paz García, que durante el juicio ni desmintieron ni confirmaron las confesiones que prestaron en el momento de su detención, han querido aclarar hoy nada sobre su participación. Acto seguido, todos los acusados han pedido acogerse al antiguo Código Penal, que aunque contempla penas mayores que el nuevo por los delitos de detención ilegal y lesiones, es más beneficioso para ellos porque pueden acogerse a las redenciones de pena por trabajo en prisión.