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CATÁSTROFE ECOLÓGICA

El Gobierno encarga a Repsol que extraiga el fuel del 'Prestige' mediante un sistema de bombeo

Rajoy advierte de que esta operación "absolutamente novedosa" nunca se ha llevado a término

La compañía hispano-argentina Repsol-YPF será la encargada de extraer, mediante un sistema de bombeo, las 37.500 toneladas de fuel que permanecen en los depósitos del petrolero Prestige, naufragado frente a las costas gallegas el pasado 13 de noviembre. Así lo ha anunciado hoy al término del Consejo de Ministros el vicepresidente primero del Gobierno y ministro Portavoz, Mariano Rajoy.

Los miembros del Comité Científico asesor creado para encontrar una solución al problema han confirmado esta tarde que la primera solución que se baraja es extraer el fuel en una operación que comenzaría durante el mes de julio y duraría unos nueve meses. Esta solución se sitúa un poco más allá de los límites actuales de la tecnología, en opinión de los expertos consultados por EL PAÍS, y su coste se estima, según el Comité Científico, en 230 millones de euros. Como segunda opción, en caso de que no resulte viable la primera, el comité apostaba por el confinamiento de los restos con cofres de hormigón, una tarea que duraría dos años y costaría 130 millones de euros.

El Comité ha propuesto que comiencen de forma "simultánea y urgente" los estudios de viabilidad de ambas opciones, que incluyen la modificación de los robots submarinos (ROV) para que puedan bajar a la profundidad donde se encuentra el petrolero, y si la de la extracción se revela imposible, llevar a cabo la del confinamiento.

La elección del bombeo del fuel como primera opción se debe, según el Comité, a que en el hundimiento del petrolero Erika en las costas francesas se llevó a cabo una operación "parecida". De todos modos, en aquel caso, el buque se encontraba a tan sólo 125 metros de profundidad .

Durante su comparecencia tras el Consejo de Ministros de hoy, Rajoy ha reconocido la dificultad de la operación. Es una "operación absolutamente novedosa", que es "muy difícil, compleja, y que nunca se ha llevado a término", ha asegurado.

Casi 4.000 metros bajo el mar

La proa del Prestige está a 3.820 metros de profundidad en una zona llana. La popa se encuentra a una distancia de dos millas en la base de un talud a 3.545 metros, con una inclinación del 30%. Aunque nunca se ha extraído el fuel de un petrolero hundido a esta profundidad, sí se saca crudo de yacimientos muy profundos, a unos 2.500 metros, pero las condiciones son muy distintas, por la temperatura y la presión existentes en el fondo del mar. Se trataría de empujar la tecnología más allá del límite actual, explica un experto.