EDUCACIÓN

Vuelta a clase, vuelta al acoso escolar

Una encuesta de la Fundación ANAR y Mutua Madrileña revela que el 35,5% de los alumnos conoce casos en su clase, y alerta de un previsible aumento del 'ciberbullying’ en lugar de la violencia física por la covid

Dos niñas en su casa en abril, durante el confinamiento por la pandemia del coronavirus.
Dos niñas en su casa en abril, durante el confinamiento por la pandemia del coronavirus.Álvaro García

Para las víctimas de acoso escolar, el cierre de las escuelas que envió a su casa a 8,2 millones de estudiantes en España “fue una liberación”, asegura María José Fernández, presidenta de la Asociación Madrileña contra el Acoso Escolar (AMACAE). Pese a ello, en el teléfono de la Fundación ANAR de ayuda a niños y adolescentes en riesgo (900 20 20 10) siguieron recibiendo llamadas durante la pandemia relacionadas con el ciberacoso escolar (un 3%). Ahora, con la vuelta al colegio, muchas cosas vuelven al punto en el que se dejaron y surgen de nuevo las angustias e inquietudes. “Ya nos están llegando los primeros casos en los que acosadores están corriendo la voz de que niños que solían ser víctimas tienen covid. Así los aíslan, los marginan y empieza a activarse la dinámica acosadora. Por eso estamos muy alerta y las Administraciones y centros escolares deberían estarlo desde ya”, explica Fernández.

La Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña han presentado este miércoles una encuesta que ilustra una realidad inquietante y no resuelta en el sistema educativo, y que afecta cada día a miles de alumnos en España. El 35,5% de los estudiantes admite que conoce casos de acoso en su clase y, de ellos, un 38,9% asegura que afectan a más de un compañero o compañera (de dos a cinco estudiantes de su aula). Han contestado a esta encuesta 12.388 estudiantes de 11 a 14 años ―de 6º de Primaria a 2º de Secundaria― y 387 profesores de 307 centros educativos de Madrid, Castilla y León y Comunidad Valenciana, entre noviembre de 2017 y diciembre de 2019.

El año pasado, cuando Natalia De Agustín tenía 17 años, tuvo que dejar de estudiar. Se rindió después de casi una década peleando contra el acoso escolar y el maltrato del sistema educativo y judicial. “El acoso escolar fue destruyendo mi infancia en apenas unos años”, explica recuperada en su libro Resistiré (Ed. Cydonia), que llega este miércoles a las librerías. “Comencé a recibir insultos cuando tenía unos cinco años. Insultos que se convirtieron en vejaciones, amenazas, aislamiento, agresiones y un sin fin de cosas", explica en el texto la joven.

La encuesta de la Fundación ANAR y Mutua Madrileña ilustra lo que relata Natalia, que el tipo de agresión más habitual, según los estudiantes, son los insultos y motes (un 79,8%), seguidos de empujones, collejas y escupitajos (38,8%) o golpes y patadas (29,5%), y que las agresiones más frecuentes cometidas por alumnas suelen ser los insultos, mientras que las de los alumnos son golpes o vejaciones físicas.

Lorenzo Cooklin, director general de la Fundación Mutua Madrileña, cree que ante esta vuelta al cole atípica, y con más controles y distanciamiento, “cabe esperar una disminución de la violencia física en espacios más controlados y supervisados, y es previsible un aumento de la violencia psicológica basada en la burla, el aislamiento, el rechazo y la estigmatización del estudiante inseguro y el ciberbullying. Por ello, no hay que bajar la guardia ante el acoso escolar y el ciberbullying”.

Durante el calvario que Natalia de Agustín sufrió en su escuela y su instituto, no paraba de preguntarse: “¿Por qué a mí? Me lo repetía una y otra vez con la esperanza de poder hallar una solución”, según describe en su libro. La encuesta trata de responder a este aspecto. Y los estudiantes identifican como los principales motivos para las agresiones la forma de ser de la víctima (55,3%), su aspecto físico (49,8%) y las cosas que hace o dice (48,5%).

Tres datos para la esperanza

Pese a todo, las respuestas de los alumnos incluyen tres datos para la esperanza. El primero, que un 44% cree que el acoso perjudica a todo el grupo, que más del 95% considera el acoso un maltrato, algo que no era habitual en otras encuestas, y que un 79,2% opina que para parar al acosador debe unirse el grupo o decírselo a un profesor o a un adulto (77,8%). Precisamente, la estrategia que los expertos consideran clave para detener esos comportamientos.

Graciela Sánchez, responsable de Educación de la Fundación ANAR, asegura que el dato que más les ha impactado de esta encuesta es “que haya uno de cada tres alumnos que son testigos de acoso lo que muestra que sigue siendo una una realidad muy presente en las aulas”. Pero la fundación, que lleva realizando estos estudios desde 2016, ha detectado una tendencia novedosa: “Nos ha sorprendido y alegrado ver que mayoritariamente sienten que la solución al problema está en el grupo, en ellos mismos y ese es un paso clave para combatirlo”, explica Sánchez.

Sin embargo, los testimonios que reciben en la asociación de víctimas AMACAE hablan siempre del aislamiento al que se somete a la víctima. Y la encuesta refleja que es habitual en un 25,8% de los estudiantes acosados. “Lo más terrible es que sus propios compañeros la dejan sola, y que muchas veces sufre el desamparo de la Administración o de sus docentes, que en muchos casos la culpabilizan, o responsabilizan de lo ocurrido en lugar de protegerla, que es su deber”, explica la presidenta de AMACAE.

También Natalia sufrió esa soledad en su proceso que duró casi una década. “Dejé de salir de casa casi por completo. Las pocas personas que me quedaban cada vez se alejaban más de mí, no querían mezclarse en nada que pudiera perjudicarlas y mucho menos relacionarse con una persona a la que ya no solo intentaban hundir cuatro acosadoras. Poco a poco, los peones que me acompañaban en esta guerra fueron cambiando de bando, aun sabiendo que lo que hacían era jugar sucio”, explica en Resistiré.

Benjamín Ballesteros, director de Programas de la Fundación ANAR, recomienda en esta vuelta al colegio estar especialmente alerta y prestar atención a los alumnos “con problemas emocionales previos o que han sufrido acoso escolar. Nuestro consejo es que los padres y docentes dialoguen especialmente con ellos y en caso necesario, recomendamos acudir a un psicólogo clínico que valore la situación antes de que vaya a más”, asegura. De hecho un 54,3% de los profesores encuestados creen que los padres pueden también contribuir a reducir el acoso dialogando y mostrando interés por sus hijos, y un 43% propone que se les inculque desde casa valores de respeto y empatía.

Un 58% de las agresiones grupales

El informe también retrata quiénes son los perpetradores de este acoso. Los alumnos aseguran que un 58% de las agresiones son grupales y en un 11,4% es la mayoría de la clase la que lo comete. Solo en un 3,8% de los casos no identifican a nadie de su clase interviniendo. Y en la mayoría de los casos creen que lo hacen simplemente para divertirse: un 62,8% asegura que es “por creerse más guais”, un 54,3% para divertirse y un 14,7% por venganza.

Cuando son los docentes los que describen al acosador, retratan a un alumno o alumna con un sentimiento de superioridad (31,3%), una gran carga de complejos (31,3%) y un carácter violento y agresivo (23%). Y en un 19,5% de los casos los profesores refieren que el acosador tiene problemas familiares o personales. Con respecto al año anterior, ha aumentado la percepción de los docentes del agresor como líder y como persona acomplejada en 10 puntos porcentuales. Y, según los profesores, los elementos decisivos para que se produzca el acoso son la presión del grupo (96% lo señalan), la falta de respeto a las diferencias (94%) y la falta de gestión emocional (91,7%).

Además, tres cuartas partes de los profesores consideran que el centro escolar interviene de forma adecuada en el acoso, especialmente si existe un protocolo de actuación y si hay información y sensibilización. Y, si no se interviene adecuadamente, aseguran que es por la falta de tiempo, de medios o de apoyo.

Sin embargo, no se comprende que uno de cada tres alumnos haya sido testigo de casos de acoso si la gestión fuera tan eficaz como describen los docentes. La responsable de Educación de ANAR señala que está relacionado con que los docentes “no son conscientes de los casos de ciberbullying o los que ocurren fuera de los centros, pero también hay una percepción muy diferente de lo que ocurre desde el punto de vista de un adolescente, que viven todo intensamente, o desde el punto de vista de un profesor”, apunta Sánchez.

La presidenta de AMACAE tiene un punto de vista muy crítico con las instituciones educativas. “No intervienen porque el sistema acaba culpabilizando a la víctima”, asegura. La historia de Natalia tampoco avala esa correcta intervención que describen los docentes. “Mi acoso duró mucho tiempo, todo el que permitieron quienes podían acabar con lo que ocurría. Pero sigo aquí; por mí, no gracias a un juez o a un abogado con toga, sino gracias a mí y a los míos”, relata en su libro.

Iniciativa a tres bandas contra el acoso

Para seguir empoderando a los testigos y compañeros, al grupo en definitiva, como figuras para frenar el acoso, la Fundación Mutua y Disney lanzan este miércoles un nuevo proyecto con personajes de Disney, Marvel y Pixar. El video tiene música original del rapero Arkano. Su mensaje ―“no hace falta volar, solo hay que tener valor”― anima a los compañeros de las víctimas a que dejen de silenciar el acoso y las defiendan.

Disney y la Fundación Mutua han creado para ello el proyecto Unidos somos más fuertes, que con pequeños vídeos reforzarán el mensaje de que los testigos del acoso escolar son figuras fundamentales para plantar cara al acosador y revertir esa situación de acoso, tanto físico como en el caso del ciberbullying. Estas piezas podrán verse en todos los canales de Disney y las redes sociales de la multinacional.

“Se puede superar un acoso escolar, se puede vivir tranquilo y sin miedo a salir de tu portal, se puede superar cada golpe... Y, aunque no lo recuerdes como algo que en tu pasado te hizo más fuerte, debes saber que si te atreviste a seguir adelante a pesar de todo es porque eres un valiente”, concluye Natalia en su libro.


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