Adiós a las gangas: si quiere casa en la playa este verano prepare 1.000 euros por semana

La fuerte demanda de segundas residencias provoca el incremento de los precios de venta y retrasa la desaceleración de este mercado

Edificios de viviendas en Calpe Alicante
Edificios de viviendas en Calpe, Alicante.Wirestock (GETTY IMAGES)

Con el verano a la vuelta de la esquina, que nadie espere demasiadas gangas a la hora de alquilar una vivienda vacacional porque el presupuesto medio ronda los 1.000 euros por semana en agosto. Y tampoco si busca comprar una segunda residencia en alguna de las costas españolas. “Durante el primer trimestre, el precio medio de la vivienda destinada a segunda residencia en los municipios costeros se estima en torno a los 2.550 euros por metro cuadrado, lo que supondría un incremento interanual de 6,3%”, según el informe Vivienda en Costa 2023, que elabora Tinsa Research a partir de la información de su red técnica.

La fuerte demanda de compra de casas en el litoral en los dos últimos dos años —alimentada por la búsqueda de un refugio en la pandemia, el auge del teletrabajo, los atractivos tipos de interés y el ahorro acumulado por las familias— ha contribuido a la escalada del precio en las localidades de playa que, en algunos casos, “ha sido alocado”, cuenta José Miguel Artieda, presidente del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Baleares. El impulso en las compras ha permitido que “el porcentaje de españoles con una segunda vivienda en costa haya pasado del 9% de 2020 al 13% de 2022, es decir, un alza del 44%”, señala Ernesto Ferrer-Bonsoms, director de Negocio de Solvia, con datos del INE.

A lo largo del último lustro, la costa había ido perdiendo protagonismo, pero ha resucitado con brío. “La demanda de segunda residencia cambió en 2021 y la demanda de compra de esta tipología alcanzó su nivel máximo desde 2017″, cuenta María Matos, directora de Estudios de Fotocasa. Y eso que el precio está un 35% por encima del de primera residencia.

Tras la explosión compradora también está el incremento del precio del alquiler turístico, “con alzas de más del 10% anual”, añade Ferrer-Bonsoms. Muchas familias han optado por dar el salto. “Decidieron comprar en lugar de alquilar y tener la opción de disfrutar de la casa y, al tiempo, rentabilizarla por temporadas, una alternativa altamente recomendable porque el alquiler turístico es un segmento que ha venido para quedarse”. Las costas donde se obtienen mayores rentabilidades brutas anuales son Gandía y Laredo (ambas con el 11,6%) y Motril (8,7%), según los datos de mayo del portal Fotocasa. Los rendimientos más bajos se registran en Orihuela (4,4%) y en Fuengirola y Sitges (4,7%).

Contrasta este ritmo de ventas en la playa con la tendencia a la moderación de la demanda que ya se registra a nivel nacional. “En el segmento de segunda residencia de la costa española se observa una actividad igual o superior a la del primer trimestre de 2022, impulsada por una mayor intensidad de compraventa por parte de la demanda extranjera”, sostienen en el Servicio de Estudios de Tinsa.

Las compras realizadas por foráneos —se dispararon un 45% en 2022, hasta las 88.800 operaciones— confirman la fortaleza de España como destino de inversión para este comprador. Y eso que en Baleares —comunidad donde más peso tienen— han reducido sus transacciones. “El peso ha pasado del 36% tradicional al 29,2% en el primer trimestre debido al anuncio de prohibir la adquisición de casas a extranjeros que hizo en enero el Gobierno balear, algo que ya no se va a hacer, y porque el precio se ha disparado en el último año”, comenta Artieda. Y añade: “Si hace dos años una casa valía 600.000 euros, hoy cuesta un millón. Los extranjeros se han percatado y se lo piensan o se van a otras zonas más asequibles, como Alicante o Málaga”. Sin embargo, Artieda cree que el precio se normalizará a partir de ahora, sobre todo, “si continúa bajando la compra de extranjeros”.

Joan Company, presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Girona, señala que “en la Costa Brava la segunda residencia está más activa que la primera porque el francés sigue comprando”. Da cuenta de que el porcentaje de compra por parte de internacionales ha crecido, pasando del 23%-26% tradicional al 31%.

Hablar de precios es complicado porque si hay un mercado heterogéneo es el de costa. Nada tienen que ver los precios en Almería o Murcia con los de Ibiza o Mallorca. Incluso dentro de una misma localidad los precios se duplican o triplican si se trata de una primera línea de playa o de una tercera o quinta. Un apartamento muy bien situado —hay muy poca oferta— puede costar más de 300.000 euros, mientras que los más alejados de la orilla pueden bajar hasta los 130.000 euros.

La tendencia alcista de los precios en las localidades de playa contrasta con la estabilización que se observa desde finales de 2022 en el mercado residencial general. Dice el servicio de estudios de Tinsa que el alza es consistente con el perfil del comprador de segunda residencia, “con mayor poder adquisitivo y menos afectado por el impacto de la inflación y el encarecimiento de la financiación hipotecaria que un comprador de primera residencia medio”.

En la costa Mediterránea, el precio de la vivienda nueva y usada se sitúa de media en 1.541 euros por metro cuadrado en el primer trimestre, un 3,9% más que en el mismo periodo del año anterior, mientras que en las islas el precio escala hasta 1.935 euros, un 4,7% superior al mismo periodo del año anterior. En la costa Norte el metro cuadrado se ha puesto en 1.443 euros (3,8%) y la Atlántica en 1.495 euros (4,7%).

En cualquier caso, algunos expertos esperan que la moderación llegue a la costa este mismo año. “Teniendo en cuenta el cambio en la política monetaria con el endurecimiento al acceso a la compra de vivienda y el mantenimiento de las tensiones inflacionistas, estimamos que la compraventa de segunda residencia será una de las tipologías más afectadas”, indica Matos.

Alquilar en agosto

Buenas y malas noticias si lo que se busca es alquilar un apartamento en agosto en primera línea de playa. El incremento de precios se modera al 3,75%, por debajo del IPC, según los datos de Tecnitasa. Pero no baja de los mil euros por semana. “El incremento medio este año es de menos de 40 euros a la semana, pasando de los 1.016 euros del año pasado a los 1.055 euros que deberemos desembolsar este 2023″, señala la tasadora. Con respecto al primer verano de pandemia en 2020, cuando la semana en agosto salía por 826 euros, la subida es superior al 27%.

Las costas que más incrementan sus precios, más del 6%, son las islas Baleares y Canarias, Galicia y el País Vasco. Andalucía, Asturias y la Comunidad Valenciana suben sus alquileres en agosto entre un 3% y un 6%; mientras que Murcia, Cantabria y Cataluña se encarecen por debajo del 3%. Los alquileres más prohibitivos, de 3.000 euros para arriba, están en Puerto Banús (Marbella), en Illa a Toxa (Pontevedra), Santanyí (Mallorca) o en el puerto de Ibiza. Hay oportunidades por menos de 600 euros la semana en Vicedo y Burela, en la provincia de Lugo, o en Moncófar y en Vinaroz (Castellón).

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Sobre la firma

Sandra López Letón

Redactora especializada en el sector inmobiliario, del que informa desde hace más de dos décadas. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en EL PAÍS. Actualmente, escribe en el suplemento de información económica 'Negocios'. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

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