Una celestina solar para instalar paneles

Solfy factura en nueve meses un millón de euros vinculando a clientes con empresas instaladoras de placas solares

Sergi Balcells, fundador de Solfy.
Sergi Balcells, fundador de Solfy.

Solfy es la última apuesta del abogado y emprendedor barcelonés Sergi Balcells, que en 2011 se dio a conocer tras lanzar Glamourum, una firma que trajo a España el negocio de las suscripciones que permitían recibir periódicamente cajas con productos de belleza de diferentes marcas. Tras vender esa compañía dos años después e indagar en los mercados de intermediación como director general de milanuncios.com y coches.net, ahora ha fundado una empresa que busca vincular la pujante demanda de instalaciones fotovoltaicas con las ofertas del mercado.

El proyecto echó a andar en marzo. “Nace de mi necesidad de causar impacto. En países como Alemania, el porcentaje de viviendas que pueden tener placas solares y las tienen es muy superior al de España, que es ínfimo”, afirma durante una videoconferencia. Eso le llevó, junto a cuatro socios, tres de ellos con experiencia en el sector fotovoltaico, a “poner en práctica un sistema para garantizar que quien desea tener paneles en su casa encuentra los más afines según factores como el consumo o la estimación de horas de sol”. En él, el cliente no trata directamente con las empresas instaladoras: a través de la página web de Solfy, entra en contacto con un equipo de ingenieros de la compañía que recoge estas y otras especificidades, y es quien finalmente acota opciones y presenta dos posibles instalaciones (una estándar y otra premium).

Este es, precisamente, uno de los puntos fuertes de la compañía. “No sólo agregamos opciones, ofrecemos conocimiento profesional”. Además, al tener acuerdos con más de 800 instaladores de todo el país y comprar las placas a un puñado de proveedores por volumen, también compiten por precio —­una instalación de entre 8 y 12 paneles cuesta entre 6.000 y 7.000 euros, y se amortizan en un periodo de entre cuatro y seis años—. Y el servicio que ofrecen es llave en mano: incluye desde los permisos de obra iniciales hasta la gestión de bonificaciones tributarias.

Con esa estructura y con los precios de la energía disparados han facturado un millón de euros, según Balcells. Una cifra que esperan superar a final de año apoyándose en el acuerdo con el BBVA que anunciaron en junio, y que permite al cliente de Solfy “adquirir un préstamo más rápido y en mejores condiciones”. Su principal competidora, la cotizada noruega Otovo, que desembarcó en España en 2020, tiene un acuerdo similar con esta entidad. Con 31 empleados, esperan empezar a ganar dinero el año que viene.


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