La fama cuesta, pero los negocios todavía más: éxitos y fracasos de Gerard Piqué, Mónica Cruz o Fernando Alonso

Personalidades del cine, el deporte o la prensa rosa se animan a montar sus propias empresas, aunque la tasa de errores es muy alta

Lionel Messi junto a su esposa Antonella Roccuzzo, en la inauguración de la tienda de zapatos Sarkany en Barcelona.
Lionel Messi junto a su esposa Antonella Roccuzzo, en la inauguración de la tienda de zapatos Sarkany en Barcelona.Europa Press (Getty Images)

Cada vez son más los famosos que se lanzan a la aventura de emprender. Deportistas, actores y actrices, o asiduos del papel cuché, se involucran en negocios por diversificar e invertir ganancias o por tener un plan B con el que afrontar la etapa poscovid. Un objetivo, este último, más extendido entre los actores al ser un colectivo golpeado duramente en la pandemia. Según la encuesta covid 2020 de AISGE, entidad que gestiona los derechos de propiedad intelectual de los artistas audiovisuales, solo el 4% de los intérpretes obtuvieron ingresos anuales superiores a 12.000 euros ese año. Emprender desde la fama, avisan los expertos, puede conducir al éxito, pero también al fracaso prematuro.

“Cualquier negocio es posible en tiempos de incertidumbre. Más ahora con los tipos bajos, liquidez en los mercados y dinero para buenas ideas de fondos de inversión, de capital riesgo y business angels que buscan rentabilidades”, apunta el director del máster en Innovación y Emprendimiento de OBS Business School, Santiago Román. Para lanzarse, el profesor aconseja formación a estos nuevos emprendedores. “Hay que estudiar para entender una cuenta de resultados o un balance, dedicarle tiempo al negocio y supervisar el día a día”. Algo que puso en práctica la actriz Ana Escribano cuando, de la noche a la mañana, le tocó colocarse al frente de un negocio familiar, la residencia de ancianos Acacias, en Torrelodones (Madrid), a la que ha conseguido mantener libre de covid toda la pandemia.

“Estudié un máster en Gestión Sanitaria y un MBA. Descubrí que la gestión es apasionante”. Escribano confiesa que la crisis sanitaria ha sido el examen más duro, con “difíciles decisiones” por la presión. Tocaba “no hundirse”, algo en lo que los actores “estamos curtidos porque siempre vivimos en la cuerda floja”. Destaca en su gestión durante la pandemia “que la plantilla decidiera aislarse con los residentes y el respeto de los familiares que mantuvieron el contacto por videollamada, lo que zanjó la angustia”. Considera que el éxito de un negocio radica “en estar en la gestión diaria y en conocer muy bien a tu personal, conseguir que trabaje contento y se sienta apoyado”.

Organizar el tiempo es otra de las claves de una fructífera gestión. “Por las mañanas trabajo en la residencia y por las tardes y fines de semana en el teatro”, confiesa la actriz. Un consejo al que Santiago Román añade otro: “Contratar gestores que sepan del negocio y sean buenas personas. Hay que olvidarse de los amiguetes y, sobre todo, de la familia”. E insiste: “Ser famoso garantiza el lanzamiento de un negocio, pero no su éxito”.

La fama, pese a ser mundial en el caso de Fernando Alonso, no ha sido suficiente para mantener a flote su empresa textil sostenible Kimoa, con unas pérdidas de tres millones de euros en los últimos cuatro años. Del mismo modo, la esposa de Leo Messi, Antonella Roccuzzo, junto a su socia Sofia Balbi, mujer de Luis Suárez, no consiguieron los beneficios esperados y tuvieron que echar el cierre de su zapatería de lujo Sarkany, en Barcelona, a pesar de su mediático lanzamiento. Por el contrario, para el profesor de OBS Business School, el futbolista Gerard Piqué, copropietario junto al fundador de Rakuten del fondo Kosmos Holding, es uno de los mejores ejemplos de la excelente gestión de su fama de cara a los negocios. “Aunque como empresario ha tenido éxitos y fracasos, es un hombre muy inteligente, capaz de asumir riesgos y adivinar tendencias de futuro exitosas. Sabe rodearse también de buenos equipos”. Otro modelo para el profesor lo representan las hermanas Kardashian, que “han trabajado una magnífica imagen de su marca sustentada en la fama”.

El actor Antonio Resines posa en su casa.
El actor Antonio Resines posa en su casa. INMA FLORES (EL PAIS)
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Asociarse a un buen socio es lo que ha hecho el actor Antonio Resines en sus empresas Ymás y BeLiquid, de las que es cofundador junto al analista de sistemas, director, productor, escritor y actor Coté Soler. Ymás es un altavoz que da visibilidad a proyectos culturales que consiguen llegar al público a través del patrocinio de empresas privadas. “Ayudamos a posicionarse en el mundo de la cultura dentro de su programa de responsabilidad social corporativa”, sostiene Soler. “Además de ver la obra, el público puede venir a un ensayo, entrar en un rodaje y entender cómo se crea un proyecto”. El propósito de BeLiquid es formar en las habilidades propias de los actores como el autoliderazgo, la flexibilidad o la adaptación al cambio. El curso se hace en un teatro con cuatro actores. Se completa con un aprendizaje de un mes online que imparte Resines.

De las tablas al diseño

Otras cualidades como la disciplina y el esfuerzo son las que aplica la bailarina y actriz Mónica Cruz en su faceta de diseñadora. “El sacrificio de la danza me ha hecho ser muy exigente. En mis colaboraciones trabajo hasta lograr un producto de calidad, artesanal, bonito y asequible. No descarto montar mi empresa en un futuro”, asegura Cruz.

Otros actores, fruto de su dilatada carrera, manejan una amplia agenda de contactos y controlan el quién es quién de una industria que conocen a la perfección. Con esta premisa, las actrices y socias Cristina Urgel y Eva Moreno han puesto en marcha en plena pandemia su productora audiovisual Not Alone Productions. Su objetivo es acompañar proyectos de series liderados por mujeres, tanto en la elaboración de los materiales previos para su presentación como en la importantísima misión de “saber a qué puertas llamar. También les damos una opinión sobre sus guiones”, declara Urgel.

“La industria del cine es muy compleja y pierde mucho talento que desconoce cómo acceder a las grandes plataformas de contenidos audiovisuales”, añade la actriz. Al año de su lanzamiento, Urgel asegura que la pandemia ha favorecido el desarrollo de la empresa porque “ha agilizado la gestión y se ha ido al grano en las reuniones virtuales”. De su experiencia concluye que “hay que emprender en un sector que conozcas bien, elaborar un plan de negocio con los pies en la tierra, analizar la inversión necesaria y el recorrido que va a tener la empresa”.

En primera fila

La actriz Mónica Soria ha vivido la pandemia en primera fila. Estudió enfermería y se puso a disposición del sistema de salud desde la primera ola. “Pasé de los rodajes a vivir cómo se moría la gente en mis brazos”.  Ahora el 30% del tiempo lo alterna entre el hospital Puerta de Hierro de Madrid y el centro médico donde trabaja; el resto lo dedica a su carrera de actriz. “Mi parte actoral me ha ayudado a mostrar a los enfermos mi mejor cara y actitud frente al drama que vivían”. Además, como emprendedora se ha asociado con Mamen Díaz Saura para lanzar en plena crisis Saura Pets, firma de bolsos y accesorios de lujo ecológicos para mascotas. 
Ambas socias coinciden en que “la fama ayuda al principio, pero la lucha es diaria para encontrar buena mano de obra, proveedores españoles cien por cien ecológicos que se adapten al producto o abrir mercado internacional”. Y concluyen que, tras lidiar con la mañana burocrática, “hemos aprendido mucho de los errores y ya controlamos la gestión digital”.  


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