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Los Veintisiete dan luz verde a la flexibilización de los requisitos medioambientales del campo

Más de 140 ONG critican la medida como un “intento oportunista” de pacificar las protestas agrícolas y sumar votos para las elecciones europeas

tractorada
Protesta de agricultores en Bruselas el pasado marzo.Yves Herman (REUTERS)
Silvia Ayuso

Los Veintisiete han dado este lunes su visto bueno final a la flexibilización de los requisitos medioambientales de la Política Agrícola Común (PAC) acordada en Bruselas en reacción a las protestas del campo de los primeros meses del año. La medida, que llega a pocas semanas de las elecciones europeas de junio, ha sido duramente criticada por organizaciones medioambientales, que acusan a los Estados miembros de un “intento oportunista” con fines electorales a costa del medio ambiente.

La “revisión específica” de la PAC busca “simplificar y reducir la carga administrativa”, una de las demandas de las protestas agrícolas. Del mismo modo, las medidas aprobadas “ofrecen mayor flexibilidad para cumplir determinadas condiciones medioambientales, garantizando al mismo tiempo un marco predecible para los agricultores”, defiende la decisión el Consejo de la UE en un comunicado, en el que subraya que las nuevas medidas entrarán en vigor “a más tardar a finales de mayo”.

Las duras protestas agrícolas en varios países de Europa, incluida España, y en la propia Bruselas, donde los agricultores colapsaron con sus tractores las entradas al barrio europeo donde tienen su sede las instituciones comunitarias en varias citas de la UE de este año, han provocado una fuerte inquietud en las capitales. Muchos gobiernos temen el impacto de las manifestaciones en las urnas en un año electoral complejo en muchos Estados miembros y, también, a nivel de la UE, donde se teme un avance de la extrema derecha que no ha dudado en intentar capitalizar el descontento del campo.

Consciente del reto, la Comisión Europea ha propuesto con celeridad inusitada varias medidas para aliviar la carga administrativa de los agricultores, así como derogaciones “temporales y concretas” de varios de los requisitos medioambientales (las Buenas Condiciones Agrícolas y Medioambientales, BCAM) que son condición para recibir las ayudas directas de la PAC. Entre otros, se flexibilizan los requisitos sobre la reconversión de áreas cultivables en pastos o la rotación de cultivos para la preservación del suelo.

Según las reformas propuestas, quedan además eximidos de los controles de condicionalidad los agricultores cuya explotación tenga un tamaño no mayor de 10 hectáreas. “Dado que esos pequeños agricultores representan el 65% de los beneficiarios de la PAC, pero aproximadamente solo el 10% de la superficie agrícola total, dicha extensión podría simplificar el trabajo de muchos agricultores y de administraciones nacionales sin suponer una traba significativa para la contribución de los requisitos de condicionalidad a la consecución de sus objetivos”, indica la propuesta de revisión de reglamentos europeos relativos a la PAC. Esta ahora cuenta con el visto bueno definitivo de los Estados miembros, el último paso necesario antes de que tanto del Consejo como del Parlamento Europeo, que ya dio su visto bueno a las reformas a finales de abril, estampen su firma en el reglamento para que este sea publicado en el Diario Oficial de la UE.

Un día después de su aparición, entrará en vigor, previsiblemente antes de que acabe este mes, según el deseo manifestado por los Veintisiete. Los agricultores podrán aplicar de forma retroactiva algunas de las nuevas normas relacionadas con las condiciones medioambientales para el año de solicitud 2024, subraya Bruselas.

La adopción de las reformas “se produce solo dos meses después de que la Comisión presentara la propuesta. Esto demuestra claramente que estamos cumpliendo las promesas que hicimos a los agricultores europeos”, ha declarado el viceprimer ministro belga y ministro de Agricultura, David Clarinval, cuyo país ostenta este semestre la presidencia de turno del Consejo de la UE.

Pero es precisamente esta celeridad en la aprobación de las reformas, sin la realización de un análisis de impacto de las mismas, lo que ha provocado el rechazo de numerosas organizaciones defensoras del medio ambiente.

“Nos horroriza que tantos políticos de toda Europa estén amenazando la base de vida de este planeta para proporcionar soluciones falsas a las dificultades de los agricultores, mientras no hacen nada para atender las quejas de los agricultores sobre prácticas abusivas en la cadena de suministro o una competencia injusta e importaciones baratas por los tratados comerciales”, denuncian en una carta abierta publicada este mismo lunes más de 140 organizaciones internacionales, entre ellas Greenpeace, WWF o Amigos de la Tierra. La respuesta política europea “es un intento oportunista de arañar un puñado más de votos en las próximas elecciones”, acusan las asociaciones medioambientales, que también critican otros pasos atrás dados por la Comisión Europea —cuya presidenta, la conservadora Ursula von der Leyen, busca la reelección— en materia de lucha contra el cambio climático y la preservación de la biodiversidad previstas en la ambiciosa agenda del Pacto Verde europeo ahora cuestionada por algunos gobiernos.

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Sobre la firma

Silvia Ayuso
Corresponsal en Bruselas, después de contar Francia durante un lustro desde París. Se incorporó al equipo de EL PAÍS en Washington en 2014. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera en la agencia Efe y continuó en la alemana Dpa, para la que fue corresponsal en Santiago de Chile, La Habana y Washington.
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