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SOS de la industria eólica europea: “El sector se está deslocalizando a pasos acelerados”

La nueva cúpula de la patronal en Bruselas llama a “no fiar” el suministro de aerogeneradores en un único proveedor, en referencia a China, y recuerda el daño de la dependencia de los combustibles rusos

Ignacio Fariza
Varios aerogeneradores marinos, frente a las costas de Viana do Castelo (Portugal).
Varios aerogeneradores marinos, frente a las costas de Viana do Castelo (Portugal).VIOLETA SANTOS MOURA (REUTERS)

Los fabricantes europeos de aerogeneradores alzan la voz para alertar de los problemas de rentabilidad a lo largo de su cadena de suministro y de las consecuencias que esta situación podría tener para un sector fundamental para la descarbonización del Viejo Continente. “Estamos perdiendo muchos proveedores: las quiebras son continúas. Ha costado mucho esfuerzo construir un sector que, desafortunadamente, se está deslocalizando a pasos acelerados”, afirma el consejero delegado de Nordex Acciona y nuevo presidente de la patronal eólica continental, José Luis Blanco, en su primera entrevista tras ser acceder al cargo este mismo jueves. “La desaparición de empresas en toda la cadena no es un riesgo: es una realidad. Necesitamos volver a la rentabilidad para poder ayudar a la independencia energética europea y ser un sector útil para la seguridad energética de Europa”.

¿Es un SOS? “Sí, de alguna manera sí, si no se toman medidas legislativas. El sector está en pérdidas y no puede financiarse continuamente con dinero de sus accionistas: tiene que ser rentable, y para eso necesita volumen y un marco estable para poder competir”, dice Blanco a EL PAÍS al tiempo que llama a hacer una “reflexión profunda”. “La dependencia energética europea de los recursos energéticos rusos nos ha traído hasta aquí, y la política debe tener en cuenta la diversificación y no volver a poner todos los huevos en la misma cesta [China]. No podemos fiar todo un único suministrador de nada, ni de energía ni de componentes para la energía renovable”, alerta.

La industria europea de diseño y fabricación de aerogeneradores, de la que dependen alrededor de un cuarto de millón de empleos en todo el continente, se enfrenta a una realidad similar a la que condujo a la práctica desaparición de las fábricas de paneles fotovoltaicos década y media atrás: sus competidores chinos —hasta un 50% más baratos, según la propia WindEurope, y con generosos esquemas de apoyo público— no han dejado de ganar pedidos en los últimos tiempos. Y han profundizado el deterioro de las cuentas de resultados de los principales nombres del sector —entre ellos, las hispanoalemanas Siemens Gamesa y la propia Nordex Acciona—, ya de por sí lastradas por el encarecimiento de las materias primas y las condiciones de financiación, cada vez más estrictas con la imparable subida de los tipos de interés. Sus números rojos contrastan, además, con las perspectivas de crecimiento de esta tecnología en los próximos años, en los que los Veintisiete tendrán que cumplir unos objetivos de descarbonización cada vez más exigentes.

Fábricas infrautilizadas y pérdidas

“Nuestra capacidad industrial está infrautilizada”, apunta Blanco. “Contrariamente a lo que pudiera parecer, en medio de la mayor crisis energética del siglo, Europa ha instalado menos que en el pasado. Hay un desacople entre los objetivos a medio y largo plazo, que están muy bien y que han aumentado, y lo que se está entregando a corto plazo. Europa no instalando a la velocidad a la que debería para conseguir los objetivos de 42% [de generación renovable] en 2030. Y eso lleva a infrautilización de fábricas y a pérdidas”.

Aunque reconoce que el sector se encuentra en un “momento crítico”, el nuevo presidente de WindEurope, cree que “finalmente” los poderes públicos empiezan a “entender” la situación. “Ahora, la seguridad y la independencia energética e industrial están una en la agenda política, y muchos países ya están tomando medidas”. Solo falta, dicen, que terminen de alinearse “las prioridades de las empresas, la sociedad, la Comisión Europea y los Estados miembro”. Entre sus principales reivindicaciones está la mejora del diseño del mercado y la aceleración de los permisos, “que es el principal cuello de botella para atraer demanda”.

La semana pasada, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció un paquete de apoyo a la energía eólica, con un acelerón en los permisos o una mejora en los sistemas de subasta. Y subrayó la importancia de que el futuro del sector siga escribiéndose en el Viejo Continente. En WindEurope, sin embargo, siguen sin tener la letra pequeña de esas medidas.

Carrera por el valor

“Lo que pedimos es pasar de una carrera por el menor valor a una carrera por el valor”, apunta Alfredo Parres, máximo responsable de Renovables de Hitachi Energy y nuevo vicepresidente de WindEurope. “Hay que defender una industria europea potente, escogiendo a los actores que cumplen un mínimo de criterios en función de dónde fabrican o de la seguridad. Creo que tenemos un buen bagaje tecnológico, y ahora hay que pensar cómo llevarlo a la escala necesaria para que sea competitiva”.

Parres, que califica de “delicada” la coyuntura que atraviesa hoy el sector, lejos de la “curva ascendente que esperábamos todos”, dice no tener “dudas sobre la demanda futura, por los compromisos de sostenibilidad y de electrificación, pero sí sobre la velocidad y la capacidad de desarrollar una cadena de suministro que permita apoyar todo esto”. “Estamos hablando de una industria y una tecnología que nació en Europa: no podemos olvidar este factor”

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Sobre la firma

Ignacio Fariza
Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS. Ha trabajado en las delegaciones del diario en Bruselas y Ciudad de México. Estudió Económicas y Periodismo en la Universidad Carlos III, y el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.

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