BANCA
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Los trepidantes beneficios de la banca

La tasa impuesta por el Gobierno a los bancos no grava las ganancias, sino el aumento del margen de intereses:

El presidente del BBVA, Carlos Torres, y el del Gobierno, Pedro Sánchez.
El presidente del BBVA, Carlos Torres, y el del Gobierno, Pedro Sánchez.SERGIO PEREZ (EFE)

Los cinco grandes bancos obtuvieron en 2021 unos beneficios de 19.866 millones. Pero esa no es la justificación más que retórica del decreto que impone al sector un seudo impuesto o prestación patrimonial

Porque este no grava los beneficios, sino el aumento del margen de intereses: lo que cobran los bancos a los clientes de activo menos lo que pagan a depositantes de pasivo y al BCE: fueron 58.731 millones de intereses puros y 21.043 en comisiones: casi 80.000 millones.

Más en concreto, la tasa apunta al margen logrado no por una mejor gestión sino a resultas de la (azarosa) secuencia de alzas de los tipos de interés (llovida desde Fráncfort, no desde las sucursales). ¿Importa eso mucho? Sí. En el primer semestre de 2022 los cinco lograron un beneficio de 10.132 millones, cerca de un 30% más que los 7.136 de antes de la pandemia (en la primera mitad del año comparable, 2019).

La parte del león de los beneficios, en torno a un 80%, suele venir de ese margen, y luego están las variaciones de gastos, de personal o de provisiones para dudosos, refuerzos de solvencia...

Pues bien, solo en hipotecas el margen se disparó, pues ya se oteaba el alza de tipos. Junio fue el mejor mes en 12 años en número de contratos hipotecarios. EL TDR (TAE para hipotecas) se incrementó un 23% en el semestre, hasta el 1,7%. Ahora rondan el 3%; cuando en 2021 estuvo al 1,3%. El coste medio del crédito a familias (consumo y otros), en un 15%. Así, los intereses cobrados por la banca engordaban, mientras se estancaban los que abonaba.

Este es el corazón polémico del asunto, el margen. No los beneficios atribuidos, en términos generales, indispensables. Ni tampoco los repartidos, los dividendos. Claro que estos, si van —como las retribuciones de las cúpulas— en línea trepidante, mientras se estanca el ratio de solvencia, o se desploman las provisiones por morosos, deberían someterse a un más reposado y calvinista escrutinio público.

El margen es la cosa. Sobre todo porque un 23% de aumento al coste de a las hipotecas contrasta severamente con el 4,1% en que se redujo la renta disponible familiar en el primer trimestre sobre el último de 2021. Socialmente chirría.

¿Es alta una prestación del 4,8%. Depende de cómo se mire. Las patronales la rechazan con énfasis. Las entidades auguran que contraerá el crédito y el empleo. Informes de parte como el del IEE (CEOE) critican su juricidad. El de Ángel de la Fuente para Fedea es inusualmente faltón (“maniobra”, “imponer unilateralmente”, “arbitrario”, “atentado contra la libertad de empresa”...) La enmienda más sagaz es que no se extiende a las fintech, ni a sectores productivos... si bien la banca les lleva la ventaja de que la guerra apenas agrava sus costes.

El decreto lo mira de otra forma. El tipo efectivo del sector en el Impuesto de Sociedades es del 23,02%, lo que sumándole el 4,8% de la nueva figura, ni siquiera alcanzaría el tipo nominal, que es del 30%. También a las críticas les sienta bien el principio de proporcionalidad.

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