La inflación en la zona euro sube cinco décimas en junio hasta el 8,6%

Los precios de la energía empujan al IPC a un nuevo máximo en la serie estadística y añaden presión al BCE

Un mercado de Terrasa, Barcelona, el pasado abril.
Un mercado de Terrasa, Barcelona, el pasado abril.CRISTÓBAL CASTRO

Los precios llevan un año sin dar tregua en la zona euro. Junio de 2021 fue en último mes en que bajó la inflación, quedó en el 1,9%. Desde entonces la presión no ha aflojado hasta llegar al 8,6%, según Eurostat. La cifra, la más alta de la serie que elabora la oficina europea de estadísticas, se conoce dos días antes de que el Banco Central Europeo mantenga la reunión de su Consejo de Gobierno para decidir la primera subida de tipos de interés desde 2011 para contener el alza de precios. Todo apunta a que subirá un 0,25%, pero los analistas se resisten a descartar que el incremento sea de medio punto.

La causa principal de la escalada está clara: la energía. En el último año su precio se ha disparado. Dar la luz, enchufar el aire acondicionado o tener el frigorífico en marcha cuesta un 42% más que hace 12 meses. Sin contar este importante salto, los precios también estarían en lo que hace apenas unos meses era zona de máximos, un 4,9%, pero a una distancia considerable de la estimada hace un par de semanas y confirmada este mismo martes.

La cotización de la energía, que empezó a despuntar en el verano de 2021, ha acabado por contaminar al resto de productos que componen la cesta de la compra. Esto se ve con claridad en otro de los productos más volátiles de los que componen el IPC, los alimentos frescos, que han subido en un año un 11,2%. Sin contar a ambos, lo que técnicamente se llama inflación subyacente, el incremento de los precios es del 4,6%.

Todos estos datos comprenden a la veintena de países que componen la zona euro, aunque la presión difiere mucho entre los distintos miembros. Estonia, por ejemplo, es el estado con la inflación más alta, un 22%. Le sigue Lituania, un 20,5%. El tercero es Letonia con el 19%. Los tres estados bálticos soportan, a bastante distancia de los demás, un IPC desbocado.

Los países que están al otro lado de la tabla también sufren la inflación. Sus cifras eran inimaginables hace unos meses. En Malta el IPC ha aumentado un 6,1% y en Francia, un 6,5%.

Todos estos números y su evolución en el último año han acabado por cambiar los planes del BCE y acelerar su anunciada vuelta a la normalización monetaria (situar los tipos de interés en terreno positivo y dejar de comprar bonos públicos). Se pretende así frenar la escalada de los precios y lanzar el mensaje de que en Fráncfort están dispuestos a todo para contener lo inflación y que esta no se incruste en el imaginario de ciudadanos y analistas, evitando así efectos de segunda y tercera ronda que añadirían más presión.


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Sobre la firma

Manuel V. Gómez

Es corresponsal en Bruselas. Ha desarrollado casi toda su carrera en la sección de Economía de EL PAÍS, donde se ha encargado entre 2008 y 2021 de seguir el mercado laboral español, el sistema de pensiones y el diálogo social. Licenciado en Historia por la Universitat de València, en 2006 cursó el master de periodismo UAM/EL PAÍS.

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