La petrolera saudí Aramco gana el doble en el primer trimestre del año

La empresa más valiosa del mundo aprovecha el alto precio del crudo y el reordenamiento de los flujos energéticos globales por la guerra

La refinería de Aramco en Ras Tanura, Arabia Saudí, en una imagen de archivo.
La refinería de Aramco en Ras Tanura, Arabia Saudí, en una imagen de archivo.Ahmed Jadallah (REUTERS)

El gigante petrolero Saudi Aramco se anotó un beneficio de 39.500 millones de dólares (casi 38.000 millones de euros) en el primer trimestre del año gracias al alto precio del crudo y por haber sustituido producción rusa en el mercado. La cifra es un 82% superior a la cosechada en el mismo periodo de 2021 y constituye el mejor resultado desde que salió a Bolsa, en 2019. Las cuentas trimestrales de la energética estatal saudí llegan la misma semana en la que ha superado de nuevo a Apple en valor, recuperando así el cetro de la mayor cotizada del mundo.

La mejora en el flujo de caja —gracias tanto a la subida en los volúmenes de venta como a los mayores márgenes de refino y comercialización— permitió a la joya de la corona de la economía saudí entregar 18.800 millones de dólares en dividendos y reducir sustancialmente su ratio de endeudamiento.

Tras conocerse los resultados, las acciones de Aramco se anotaron una subida del 3,2% en la sesión de este domingo —día laborable en Riad—, prolongando hasta casi el 30% la escalada en lo que va de año. Con una valoración de casi 2,5 billones de dólares —cuatro veces el valor conjunto de todo el Ibex 35—, el 98% de sus acciones siguen en manos del Estado saudí.

Indirectamente, el Reino del Desierto se está viendo beneficiado por el aislamiento internacional aplicado sobre uno de sus principales competidores: Rusia. Convertido en tóxico en la mayor parte de Occidente, el crudo procedente del país euroasiático está teniendo serios problemas para encontrar compradores. Una situación que está obligando a Moscú a aplicar severas rebajas en el precio de venta (de alrededor del 30%), que están aprovechando países como India pero que está haciendo mella sobre los ingresos del Kremlin. Incluso con esos descuentos, buena parte de ese petróleo quedará sin dueño.

Arabia Saudí, con Aramco a la cabeza, está sacando partido a la situación. Aunque la mayor parte de sus exportaciones tienen Asia como destino, en un momento de reordenación acelerada de los flujos energéticos globales, Riad tiene una oportunidad de oro para sacar rédito de sus vastísimas reservas (de las mayores del mundo) y a su bajo coste de extracción (uno de los menores del planeta).

A diferencia de otros grandes productores, Arabia Saudí aún tiene margen para aumentar su producción. Pese a su renuncia a abrir el grifo por completo, como llevan meses pidiéndole los principales países consumidores, los bombeos de Aramco han crecido un 20%, hasta los 10,2 millones de barriles diarios entre enero y marzo. Su objetivo es elevar en casi un 30% la extracción de petróleo de aquí a 2027 y en un 50% la de gas hasta 2030. A los actuales precios de ambos combustibles fósiles —el crudo está casi un 50% más caro que un año atrás; el gas ha quintuplicado su cotización—, eso es mucho dinero.

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