El Gobierno permitirá a los supermercados racionar productos para evitar el desabastecimiento

Las tiendas podrán restringir la venta en caso de “fuerza mayor”. El gasto en leche se disparó un 50% en la primera semana de la huelga del transporte

Venta de aceite en supermercado, limitación de la venta de aceite de girasol en un supermercado.
Venta de aceite en supermercado, limitación de la venta de aceite de girasol en un supermercado.EUROPA PRESS

El Gobierno ha dado a los supermercados poder para limitar la cantidad de productos que pueden ser adquiridos por cada cliente cuando haya riesgo de desabastecimiento. Esta posibilidad ha sido introducida en el real decreto ley de medidas de respuesta a las consecuencias de la guerra en Ucrania aprobado el martes, que incluye una disposición para modificar la Ley de Comercio Minorista y permitir el racionamiento “ante circunstancias extraordinarias o de fuerza mayor”. La medida se ha tomado en respuesta a los episodios de acopio registrados en las últimas semanas en España, con compras de aceite de girasol y leche mayores de lo habitual por el temor a que la huelga de camioneros y la guerra en Ucrania provocasen desabastecimiento.

Prueba de este afán comprador es que el gasto en leche y batidos se disparó un 49,3% en la semana del 14 al 20 de marzo, la primera de la huelga del transporte, respecto al mismo periodo de 2021, según datos de la consultora NielsenIQ. Este efecto de compras compulsivas agrava los problemas de suministro y la medida adoptada por el Gobierno, publicada este miércoles en el Boletín Oficial del Estado (BOE), tiene como objetivo restringirlo. Como cualquier real decreto ley requiere posterior convalidación parlamentaria.

Hasta ahora existía una prohibición para limitar el número de artículos que un consumidor puede comprar, según figura en el artículo 9 de la Ley 7/1996 de Ordenación del Comercio Minorista: “Los comerciantes no podrán limitar la cantidad de artículos que pueden ser adquiridos por cada comprador ni establecer precios más elevados o suprimir reducciones o incentivos para las compras que superen un determinado volumen. En el caso de que, en un establecimiento abierto al público, no se dispusiera de existencias suficientes para cubrir la demanda, se atenderá a la prioridad temporal en la solicitud”.

Aunque los supermercados y los establecimientos comerciales tenían prohibido restringir el número de productos por cada consumidor, la realidad de las últimas semanas ha provocado que algunas cadenas de distribución racionaran el número de botellas de aceite de girasol o cajas de leche que se podían comprar. Ahora, el cambio en la ley permite esa práctica “cuando existan circunstancias extraordinarias o de fuerza mayor que lo justifiquen” y la medida tendrá “carácter temporal”. “Estas medidas deberán estar justificadas y se adoptarán de manera proporcionada cuando sea necesario para impedir el desabastecimiento y garantizar el acceso de los consumidores en condiciones equitativas”, añade el texto.

Críticas de los consumidores

Para la organización de consumidores Facua, dar a las tiendas la posibilidad de racionar productos, aunque sea en momentos de emergencia, es una “irresponsabilidad”. La asociación advierte en un comunicado de que estas limitaciones son las que provocan el acaparamiento de bienes y el desabastecimiento, además de permitir la especulación con los precios con el argumento de la escasez de los productos a la venta. La nueva redacción de la normativa permite, según Facua, que sean los empresarios los que decidan “cuándo la aplicación de la medida está justificada y es proporcional, dejando en sus manos cuándo y cómo limitan las unidades que ponen a la venta”. Ello, unido a la falta de controles en el mercado, puede provocar que “muchos lo hagan con el fin de conseguir incrementos de ventas al tiempo que suben los precios”.

El temor al desabastecimiento tras la invasión rusa de Ucrania el pasado 24 de febrero (esa zona es responsable del 30% de las exportaciones mundiales de cereales) se intensificó con la huelga del transporte que puso en jaque a la industria de la alimentación, especialmente la semana pasada. Fuentes del sector señalan que el efecto de los paros se ha ido reduciendo los últimos días, pero todavía persisten algunos problemas porque una parte del transporte sigue en huelga, pese a la oferta de ayudas del Gobierno, y porque las empresas de alimentación necesitan unos días para recuperar la normalidad en la cadena de producción y distribución. El resultado es que la imagen de algunas estanterías vacías o como menos productos de lo normal sigue siendo habitual en algunos supermercados.

Paros en el transporte

Del lado de la guerra en Ucrania es difícil prever cómo evolucionará su impacto a corto plazo en los problemas de suministro. Entre las medidas del plan nacional para hacer frente a la guerra en Ucrania que el Gobierno aprobó el martes, se incluye la posibilidad de utilizar para el pasto o el cultivo las superficies de barbecho en la campaña de 2022 para paliar los problemas de suministro de determinados cereales, mientras se busca importar maíz desde Argentina y EE UU.

En cuanto al conflicto laboral con los transportistas por el alza de los carburantes, la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, ha dicho este miércoles que confía en que los paros iniciados hace 17 días finalicen en “pocos días”. Los datos de tráfico de vehículos pesados en las carreteras ya se aproximan a los de un día habitual, según el Gobierno, y los mercados mayoristas de abastos funcionan “con normalidad”.

Según los datos del centro de gestión de tráfico de la Dirección General de Tráfico (DGT), el volumen de tráfico de vehículos pesados se situó este martes en el 97,9%, frente al 72 % observado en la jornada de mayor seguimiento de la movilización convocada por la Plataforma Nacional por la Defensa del Transporte por Carretera.

Desde el pasado jueves, con la firma del acuerdo entre el Gobierno y el departamento de mercancías del Comité Nacional del Transporte por Carretera (entidad de la que no forman parte los convocantes de las movilizaciones), el seguimiento de los paros se ha ido reduciendo progresivamente. Por su parte, la Plataforma ha pedido a los camioneros y conductores profesionales que “no decaigan” y ha insistido en que “ya queda menos” para encontrar una solución al conflicto, informa Efe.

Los manifestantes, que este miércoles han causado retenciones de hasta nueve kilómetros con sus vehículos en Barcelona, no han desconvocado las protestas y consideran insuficientes las medidas anunciadas por el Gobierno, que pasan por una rebaja de 20 céntimos por litro de combustible hasta el 30 de junio y la concesión de 450 millones de euros en ayudas directas al sector.

Sobre la firma

Cristina Galindo

Es periodista de la sección de Economía. Ha trabajado anteriormente en Internacional y los suplementos Domingo e Ideas.

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