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Mijaíl Fridman deja el consejo del grupo inversor que controla Dia tras las sanciones de la UE por Ucrania

El multimillonario abre una batalla judicial contra Bruselas por incluirlo en la lista negra de oligarcas vinculados con el Kremlin

Cristina Galindo
Mijail Fridman
Mijail Fridman, fundador de LetterOne.P. Monge

El magnate Mijaíl Fridman ha dejado este martes el consejo de LetterOne, el grupo de inversión que controla el 77% de la cadena de supermercados Dia, tras ser incluido en la lista de oligarcas sancionados por la UE por sus vínculos con el Kremlin. También ha abandonado la cúpula su socio Petr Aven, otro de los incluidos en esa lista negra elaborada tras la invasión rusa de Ucrania, pero los dos mantienen su participación en LetterOne, que de forma conjunta está por debajo del 50% (la firma no ha concretado el porcentaje). La marcha de estos dos inversores se conoce pocas horas después de que anunciaran que impugnarán la decisión de Bruselas de sancionarles, porque la consideran “espuria e infundada”, y están convencidos de que el proceso no afectará a la actividad de Dia.

Como individuo sancionado, Fridman no puede viajar a ningún país de la UE y sus activos quedan congelados, es decir, en principio no puede venderlos ni traspasarlos, ni obtener ningún beneficio derivado de su gestión. Además, Fridman ha dimitido este martes como miembro del consejo de administración del operador de telefonía móvil Veon, empresa en la que LetterOne tiene un 47,9%, y más tarde él y Aden han dejado su puesto en la cúpula del fondo, unos movimientos probablemente destinados a intentar que las sanciones no salpiquen a los intereses generales de las inversiones de la firma.

El empresario, nacido en el oeste de Ucrania en 1964 y cuya fortuna está valorada en unos 12.000 millones de dólares, según la revista Forbes, aseguraba por la mañana en una videoconferencia con periodistas desde Londres que las acusaciones de Bruselas le causarán un daño injustificado. “Soy un nombre de negocios normal y el origen de mi capital ha sido auditado, somos transparentes”, aseguró. En la rueda de prensa, el multimillonario pidió el fin de la guerra en Ucrania, mostró su preocupación por la seguridad de sus empleados en ese país y en Rusia, y afirmó que mantiene su apuesta por Dia. “Espero que las sanciones no tengan ningún impacto en la compañía ni en su día a día y que siga funcionando con normalidad”, afirmó.

La inclusión de Fridman y Aven en la lista negra de la UE, por su relación con el entorno de Vladímir Putin, ha abierto un interrogante sobre el futuro de Dia. “He invertido mucho dinero en la empresa, a la que salvamos de la bancarrota, y confiamos en que tiene un futuro muy exitoso por delante”, afirmó Fridman en la rueda de prensa. Desde 2017, LetterOne ha invertido 2.200 millones de euros en la compañía y se hizo con su control a través de una opa en 2019. Por entonces arrastraba una deuda de 1.700 millones que la situaba al borde del concurso de acreedores. Justamente este martes presentó sus resultados anuales, con una reducción de las pérdidas del 29,3% en 2021 respecto al año anterior, hasta los 257,3 millones. Las acciones han cerrado la jornada con una caída del 9,3%, hasta los 0,0126 euros el título.

El empresario, , es uno de los fundadores del grupo Alfa, en el que está incluida una de las mayores entidades financieras rusas, Alfa Bank, que ya ha sido golpeada con las sanciones de la UE.

El presidente ejecutivo de la cadena de supermercados, Stephan Ducharme, aprovechó la publicación de las cuentas de la empresa para mandar “un mensaje de estabilidad” y aseguró que la compañía “no se ha visto afectada actualmente, en modo alguno” por la sanción a Fridman. En este sentido, Ducharme resaltó que “ningún accionista de LetterOne, incluido el señor Fridman, ostenta, ni individualmente ni mediante acuerdo con otros accionistas, el control de LetterOne”, por lo que “ni LetterOne, ni en consecuencia Dia, están sujetos a sanción alguna”.

Fridman dijo, además, que LetterOne va a funcionar con relativa normalidad. “Para mí ha sido un gran golpe verme incluido en la lista de sancionados”, añadió en una rueda de prensa organizada por videoconferencia desde Londres, donde tienen la residencia él y parte de su familia (sus padres todavía viven en Ucrania). El magnate, que también tiene nacionalidad rusa, afirma que toda su fortuna es transparente y que no espera que el Reino Unido y Estados Unidos sigan los pasos de la UE y lo incluyan en sus respectivas listas. La UE considera, sin embargo, que el empresario “ha cultivado fuertes lazos con la Administración de Vladímir Putin y ha sido uno de los financieros de referencia en el círculo estrecho de Putin”, justifica el documento. El inversor rechaza estas afirmaciones.

Putin e Igor Sechin, presidente de la petrolera Rosneft, en una reunión en Moscú en 2021.
Putin e Igor Sechin, presidente de la petrolera Rosneft, en una reunión en Moscú en 2021.SPUTNIK (via REUTERS)

En la lista de sancionados hay alrededor de 800 personas, entre ellas Igor Sechin, consejero delegado de la petrolera Rosneft; a Nikolai Petrovich, primer ejecutivo de la compañía de oleoductos Transneft; el financiero Alisher Usmanov, y a Pyotr Aven, socio de Fridman y, como él, fundador del grupo Alfa. Las sanciones de la UE, plasmadas en el Reglamento de Ejecución del Consejo 2022/336 de 28 de febrero de 2022, impiden a los propietarios de los activos congelados vender o sacar beneficios de ellos.

Críticas a la guerra en Ucrania

Fridman está considerado un hombre cercano al entorno de Putin. Una muestra de su peso en el mundo empresarial ruso es que su socio Pyotr Aven asistió la semana pasada a una reunión en el Kremlin con Putin y otros 36 importantes empresarios rusos, según ha publicado el Financial Times. Además, el magnate y sus socios poseen la cadena de supermercados X5 y la operadora de móviles Veon. Fridman también es dueño de Holland & Barrett, una cadena de tiendas de alimentos saludables. Normalmente evita los comentarios políticos, pero este fin de semana se ha convertido en el primer empresario ruso que habla de forma crítica sobre la escalada bélica en Ucrania y, en una carta enviada a los empleados de LetterOne, pedía el fin del conflicto. Este martes insistió en este mensaje. “Nací en Ucrania en 1964 y allí viví hasta los 17 años. No creo que la guerra sea la solución”.

El millonario teme por la seguridad de sus empleados en Rusia y Ucrania, y no solo por el conflicto bélico. Preguntado por su opinión sobre Putin en varias ocasiones, Fridman insinuó que debía tener cuidado con sus declaraciones para no perjudicar a la plantilla rusa y sus directivos. “Yo estoy en Londres y me siento bastante seguro, pero en Ucrania y Rusia la situación es diferente”. El empresario considera que la economía rusa y el sistema bancario sufrirán mucho por las sanciones impuestas por la UE, EE UU y el Reino Unido. También que estas provocarán malestar entre los ciudadanos rusos. “La gente lo va a pasar mal”, advirtió.

Reducción de las pérdidas

En cuanto a los resultados de Dia, el grupo registró unas pérdidas de 257,3 millones el año pasado, lo que supone una reducción del 29,3% respecto a 2020. El resultado bruto de explotación (ebitda) alcanzó los 124 millones, un 1,1% superior, gracias al ahorro de costes y a pesar del incremento de los precios de las materias primas y de la energía.

Las ventas de la cadena de supermercados alcanzaron 6.648 millones de euros, un 3,4% menos, sobre todo por la reducción en un 3,8% del número de tiendas al final del periodo y la devaluación del real brasileño y el peso argentino. Dia dispone de más de 6.000 tiendas propias y por medio de licencias ubicadas en España, Portugal, Argentina y Brasil.


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Sobre la firma

Cristina Galindo
Es periodista de la sección de Economía. Ha trabajado anteriormente en Internacional y los suplementos Domingo e Ideas.

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