La banca y Economía encallan en el sistema de quitas a los créditos del ICO

Las entidades financieras quieren poder decidir a qué empresa se ayuda y por qué cantidad

La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.
La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.EFE

Las negociaciones sobre las quitas a los créditos ICO se atascan. Según fuentes conocedoras de las conversaciones, estas han llegado a un punto muerto: la banca rechaza aceptar pérdidas por el 20%-30% que le corresponde de la quita que se aplique al préstamo avalado por el ICO. El Estado asumiría el 70%-80% restante. Los bancos aducen que ahora no hace falta aplicar quitas porque los créditos ICO tienen una carencia larga y se ha ampliado el vencimiento. Prefieren esperar un año para ver si las pymes mejoran y se reduce la ayuda. Sin embargo, Economía argumenta que hay que aprovechar la ventana de oportunidad y hacerlo ahora que se puede. El sector financiero también critica que se deje fuera de las quitas a empresas que no pidieron los créditos ICO.

Las negociaciones se desarrollan entre la patronal bancaria (la AEB), la patronal de las antiguas cajas (la CECA), el Tesoro y el Banco de España, aunque también ha habido encuentros individuales banco a banco con el Tesoro. La idea de Economía es alcanzar un acuerdo en algún momento de la semana que viene distinguiendo cuáles pueden recibir ayudas según el estado financiero de las empresas y el tamaño. Todas las partes reconocen que es indispensable abordar las quitas con la información y el cribado que hacen las entidades, ya que la contabilidad de las pymes no siempre es fiable.

Sin embargo, el debate se ha empantanado. Las entidades se oponen a las intenciones del Gobierno y quieren flexibilidad para poder decidir en cuánto y a quién se ayuda. No quieren el sistema automatizado de quitas que pretende imponer Economía. Y advierten de que si se hace así puede provocarse una reducción del crédito. Otro de los ejes de esta discusión versa sobre la oportunidad de hacerlo en estos momentos.

Esperar a que mejoren las empresas

Para la banca, los créditos avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) han tenido una mejora de condiciones muy sustancial: la carencia se ha ampliado a dos años y el plazo de devolución se ha alargado hasta los ocho años. Con esa reestructuración no es urgente abordar ahora si se van a pagar o no los ICO, señalan.

Por el contrario, Economía razona que hay que aprovechar que en la actualidad sí que se puede. Quizá dentro de un año la economía haya mejorado y el coste de reestructurar sea menor. Pero se desconoce qué puede suceder hasta entonces y cabe la posibilidad de que algunas no aguanten. En 2012 se llegó tarde y hoy en cambio el Estado puede asumirlo con las actuales condiciones financieras respaldadas por el BCE.

Varias entidades consultadas, que piden el anonimato, critican al Gobierno por centrar el debate solo en las quitas y negarse a las ayudas directas, “al menos a la hostelería y los hoteles”. Además, consideran erróneo creer que todo el problema empresarial vaya a llegar solo por la parte de las empresas que han pedido créditos ICO. Apuntan que sería discriminatorio limitar las quitas, que son una manera de ayuda, a las que se endeudaron y dejar sin apoyo a las que optaron por aguantar la crisis desde marzo con su liquidez y recursos.

Por último, los bancos apuntan que si se implanta un sistema generoso de quitas “se estaría creando un efecto llamada a la morosidad”, y se puede alargar la lista de las empresas que reclamen quitas aunque no las necesiten.

Algunos bancos consultados dan por hecho que habrá quitas y confían poco en la negociación. “El Gobierno tiene el Boletín Oficial del Estado (BOE)”, recuerdan. Y añaden lacónicamente: “Legislar contra los bancos está bien visto políticamente”.

Dañar la solvencia de la banca

Fuentes financieras temen que se suban las provisiones y se pueda dañar la solvencia de los bancos, a los que los supervisores les exigen rentabilidad y más capital. Pero creen que el Gobierno ya ha hecho público que habrá quitas “y no dará marcha atrás”.

“La discusión se centra en si anticipamos el daño o no”, explica una de las partes. Para Economía, hay un consenso nítido sobre que existe un problema de sobreendeudamiento, como apunta el Banco de España. Así que en opinión del ministerio habría que adelantarse y evitar que haya la más mínima sombra de duda sobre la estabilidad financiera.

Fuentes del Gobierno afirman que las entidades están presionando para desequilibrar el tablero, como ya hicieron cuando pretendían que los avales del ICO garantizaran el 100% de los créditos. Pero entonces era importante que la banca se jugase algo en los préstamos para que se diesen con responsabilidad y no endosasen toda la morosidad al Estado. Al final, las entidades tuvieron que aceptar que asumían una parte del riesgo, entre el 20% y el 30%. También es verdad que el Gobierno quiso de inicio dejar la cifra de los avales en unos 20.000 millones y ya van por 90.000 millones.

Quitas para incentivar empresas

Economía considera además que las quitas pueden servir para incentivar a las empresas a seguir con su negocio. Y esgrime que los bancos dieron el crédito que querían, sin obligarles y con las condiciones que estimaron necesarias.

Fuentes financieras discuten que no es el momento de sembrar dudas sobre la banca española cuando nadie en Europa lo hace con sus entidades. Si el Estado quiere aliviar a los sectores afectados por las restricciones, que lo haga con su presupuesto, insisten en el sector. Y recuerdan que el obstáculo para que las empresas prosigan con su actividad está en los ingresos, no en la liquidez o el endeudamiento. De ahí la necesidad de ayudas directas.

Evitar perder el control de la morosidad

Uno de los temas espinosos que siguen sobre la mesa es quién decidirá si hay que conceder una quita a una empresa. Fuentes de la banca, que piden el anonimato, apuntan que el Ministerio de Economía no debería establecer a quién se ayuda y a quién no: “Esa es una labor nuestra, como responsables del riesgo”, dicen. Entienden que sí podría determinarse un marco general de las empresas susceptibles de ser ayudadas o refinanciadas, pero que “no debería existir una obligación automática de que a todas las que tengan determinadas características se les deba condonar parte de su deuda”.

Entre los bancos se apunta que esto elevaría considerablemente las provisiones. “Además, habrá otras empresas que no tengan crédito ICO que puedan entrar en dificultades y las entidades también tendremos que ayudarlas, lo que elevará más las provisiones”, subrayan.

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