Cómo un ingeniero industrial ha convertido Marbella en la capital del fútbol

Andrés Roldán, hijo de emigrantes, factura 13 millones de euros con Football Impact, empresa que facilita instalaciones de entrenamiento a los principales clubes europeos

Andrés Roldán, director general del Marbella Football Center.
Andrés Roldán, director general del Marbella Football Center.García-Santos (El País)

A media mañana de finales de enero, el sol pica en Marbella. La temperatura supera los 20 grados y un grupo de jardineros acaba de dejar como una alfombra el césped de un campo de fútbol. Sobre el terreno de juego hay un grupo de deportistas que disfruta del clima y de unas vistas que conjugan el Mediterráneo con el pico de la Concha, a 1.215 metros de altitud. Son jugadores de un equipo de la Champions League, el Lokomotiv de Moscú, que ha viajado hasta la Costa del Sol para realizar una pretemporada invernal en el Marbella Football Center. Han coincidido con sus compatriotas del FC Rostov y los suecos del Östersunds FK en unas instalaciones propiedad de Football Impact, empresa que gestiona 28 campos de fútbol, la mayoría en el entorno marbellí, por los que pasan unos 230 equipos y selecciones nacionales al año. Realizan pretemporadas o concentraciones puntuales. La firma les ofrece paquetes de turismo deportivo que incluyen alojamiento, desplazamientos, instalaciones para los entrenamientos y la organización de partidos amistosos.

Andrés Roldán (48 años) es el director general de Football Impact. Con elegante traje gris, repite una y otra vez que su máxima siempre ha sido “calidad, calidad y calidad”. “Es la forma de atraer a los mejores equipos del mundo”, afirma convencido. Funciona. El Liverpool, por ejemplo, preparó aquí sus dos últimas finales de Champions League. Y en estos terrenos es fácil ver a clubes británicos como el Manchester United, italianos, asiáticos, españoles, media Bundesliga alemana o los 32 equipos de las dos principales competiciones de Noruega.

En 2019 la firma facturó 14 millones de euros y superó ampliamente las 200 estancias. En 2020 el volumen de negocio se quedó en 13 millones: hubo decenas de cancelaciones por la crisis sanitaria, pero también nuevas oportunidades. Entre ellas, acoger dos partidos de la selección sub-21 y las eliminatorias de ascenso a Segunda División y Segunda B. El Betis, el Granada o el Cádiz también pasaron por allí en verano. El año 2021 es más imprevisible. A un lado, este invierno —su temporada alta— apenas han trabajado al 10%. Al otro, han firmado un acuerdo con la Real Federación Española de Fútbol para albergar, los próximos tres años, las concentraciones de las selecciones españolas de categorías inferiores femenina y masculina.

Un moderno y diáfano gimnasio de 400 metros cuadrados, vestuarios desinfectados permanentemente o una sala con piscina térmica, circuito terapéutico y cámara de hidrógeno líquido son algunos de los servicios con los que esta empresa mima a los grandes equipos en el Marbella Football Center, además de sus cuatro campos de fútbol y otros tantos auxiliares. El césped es su mayor capital y solo de verlo dan ganas de vestirse de corto, ponerse las botas y darle patadas a un balón. “Nuestro equipo tiene un cheque en blanco para que siempre esté perfecto”, afirma el director general. Tres millones de euros invertidos en estas exclusivas instalaciones las han convertido en el epicentro del negocio de la compañía y el destino preferido por jugadores y directivos.

Más allá, la empresa gestiona otros 24 campos de fútbol —en propiedad o concesión administrativa— entre Estepona, Sotogrande, Alicante, Murcia y la propia localidad marbellí. Su principal competencia es el norte de Europa, clásico destino veraniego de los clubes españoles. Ellos confían en el sur: su objetivo es sumar un nuevo campo de fútbol cada año y tienen planes para ampliar su radio de acción al Algarve portugués.

Vuelta a casa

Marbella es la marca principal y donde se concentra el negocio. Hasta allí viajó hace años Roldán, que nació en Alemania después de que sus padres emigraran desde Sevilla. Tras estudiar ingeniería industrial, decidió volver a sus orígenes. Su dominio de los idiomas le facilitó trabajar en el cosmopolita sector inmobiliario de la Costa del Sol hasta que en 2002 comenzó como director comercial en Marpafut, compañía que dos años antes había construido campos de fútbol para atraer a equipos extranjeros. En 2005, Roldán se independizó y creó su propia firma junto su socio, Enrique Pérez. Su primer activo fue el estadio municipal de San Pedro. Crecieron y en 2010 alquilaron las instalaciones a su exempresa. En 2013 las adquirieron y renovaron. La lluvia de equipos no ha cesado desde entonces. Oficinas, pasillos y la sala de prensa muestran camisetas firmadas de decenas de esos clubes.

Futbolero, seguidor del ­Real Madrid, Roldán subraya que al glamur y el lujo de este rincón de la Costa del Sol se unen las conexiones por tren hacia Madrid y en avión gracias al aeropuerto malagueño. El clima hace el resto: con él los equipos europeos cambian el frío y la nieve por una eterna primavera. El importe de las estancias varía entre los 100 y los 250 euros diarios por persona, en función de las instalaciones y los hoteles elegidos. En una concentración media, cada club viaja con unas 45 personas durante nueve días. Es decir, un coste aproximado de 70.000 euros. La compañía también ofrece servicios a jugadores que, mientras pasan en Málaga sus vacaciones, buscan mantenerse en forma. Saúl Ñíguez, Lucas Vázquez y Nacho Fernández ya han pasado por allí.

La empresa trabaja como haría con cualquier otro grupo turístico. Ofrecen alojamientos en pensión completa en establecimientos de cuatro y cinco estrellas, que este invierno se han convertido en hoteles burbuja abiertos explícitamente para ellos, mitigando la estacionalidad y la gran caída del turismo. También se encargan de desplazamientos, lavandería, gestionar la realización de pruebas PCR cada tres días o de que las instalaciones estén en perfecto estado de revista. Además, se comprometen a organizar dos partidos amistosos a la semana para cada club. A veces entre los propios profesionales y otras con equipos locales como el Vélez-Málaga o el Algeciras, que sirven de sparring a los de alto nivel. “Es tan importante tener equipos grandes como pequeños: se benefician mutuamente”, concluye Roldán, que sueña, eso sí, con acoger algún día al Real Madrid.


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