La Zagaleta rejuvenece con la generación milenial

Crece el interés del público entre 35 y 40 años por las villas de lujo de la exclusiva urbanización de Benahavís (Málaga), donde las casas valen entre 2,5 y 32 millones de euros

Interior de la villa Ibiza Breeze, en la urbanización de lujo La Zagaleta.
Interior de la villa Ibiza Breeze, en la urbanización de lujo La Zagaleta.Garcia-Santos (El Pais)

Traspasar la barrera de seguridad que protege La Zagaleta del resto del mundo es lo más parecido a adentrarse a una realidad paralela. Un viaje a un planeta donde todo es más fácil y la vida, sinónimo de lujo. En esta montañosa parcela de 900 hectáreas por donde corretean los ciervos el tiempo se mueve despacio, sin prisas, acompañado de un clima que ronda los 20 grados incluso en diciembre. Ubicada de Benahavís (Málaga, 8.085 habitantes), tiene helipuerto, dos campos de golf y casas con garajes para una decena de coches. El gimnasio, la piscina cubierta y la domótica se dan por hecho en cada vivienda, como el personal de servicio disponible las 24 horas. También las vistas a tres países: España a sus pies, Gibraltar recortado en el horizonte y las montañas de Marruecos fundiéndose con el Mediterráneo. Retiro habitual para jubilados de grandes fortunas, los jóvenes también han puesto ahora sus ojos en este complejo. La generación milenial es ahora la principal interesada en adquirir alguna de sus casas escondidas entre la naturaleza con Marbella a diez minutos. Solo en 2020 ha habido una quincena de ventas y el interés “se ha disparado”, señala Jacobo Cestino, director general de La Zagaleta.

Considerada como la urbanización más exclusiva de Europa, este rincón verde va camino de cumplir tres décadas de vida. La finca, originalmente del multimillonario y traficante de armas Adnan Khashoggi, permitía la construcción de 4.000 viviendas, pero uno de sus fundadores, Enrique Pérez, decidió que habría 400 viviendas como máximo. En su enorme superficie hay desperdigadas por ahora 258 con un valor que va entre los 2,5 y los 32 millones de euros —solo un tercio de los propietarios, de una veintena de nacionalidades, reside habitualmente— además de otras dos que están en plena construcción. Su aura de impenetrable le ha hecho objeto permanente de bulos, como los que dicen que Julio Iglesias, David Beckham o Vladimir Putin tienen casa ahí. La realidad, según sus responsables, es que apenas Cristiano Ronaldo pasó una noche junto a su pareja, Georgina Rodríguez, y uno de sus hijos en 2018 como parte de una operación de relaciones públicas. Los inquilinos apenas tienen perfil público: el lugar ha sido tradicionalmente objeto de deseo de ricos que buscaban una retirada donde el mayor problema sea jugar al golf, bajar al club social o dar un paseo a caballo. “Esto es un paraíso”, dice el director del club hípico, Manuel de la Flor.

Ahora hay un público joven que ronda 35 o 40 años que ha empezado a fijarse en el resort. Tienen “perfil Silicon Valley”, es decir, muchos proceden del sector tecnológico, la movilidad para ellos no es problema como tampoco trabajar desde casa o vivir permanentemente conectados. La Zagaleta se ha adaptado a ellos y desde el año pasado proyecta casas algo más pequeñas de las realizadas en los inicios. El concepto de pequeñas aquí es relativo: la media es de 800 metros cuadrados con piscina, gimnasio y grandes espacios abiertos. “Ahora construimos en base a esas necesidades de los nuevos compradores”, dice Cestino, que explica que el rango de precios está entre los cuatro y los ocho millones de euros, como las dos villas actualmente en obras y las tres que harán en 2021.

Un pionero de este nuevo público es David Hannemeir, programador, escritor y piloto de carreras danés que llegó a La Zagaleta en 2012 con poco más de 30 años. “Es la urbanización definitiva para quienes no estén atados a un lugar de trabajo”, asegura. “Esto solía referirse a jubilados, pero en este mundo en remoto, eso está cambiando por completo”, explica, al tiempo que destaca cómo el mundo ha entendido con la pandemia que reunirse en persona es opcional. “Ya no es necesario que alguien se siente en una oficina en Berlín, puede trabajar desde casa en La Zagaleta”, añade el sueco Jimmy Widén, fundador de la inmobiliaria 3SA Estate que ha realizado varias operaciones en este complejo y destaca que el perfil de nuevos ricos de la zona proceden de la industria de la tecnología y los videojuegos.

Vista general de la urbanización La Zagaleta, en Benahavís, junto a Marbella.
Vista general de la urbanización La Zagaleta, en Benahavís, junto a Marbella.Garcia-Santos (El Pais)

Comprobar la “honorabilidad” de los compradores

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Los directivos de la urbanización también han empezado a modificar sus estrategias de marketing para llegar a ese nuevo público a través de las redes sociales. “Ellos se fijan en aspectos más relacionados con la comodidad o la ecología”, subraya el director general de La Zagaleta, donde ya han diseñado un nuevo espacio infantil en plena naturaleza y desarrollan proyectos para incluir la práctica de deportes acuáticos o actividades naturales como complemento a los dos campos de golf de 18 hoyos, las pistas de tenis o el club hípico que incluye la urbanización. También hay un protocolo para el uso de las redes sociales sin molestar al vecindario.

Comprar en este complejo requiere superar algunos trámites. El equipo de la urbanización solicita certificados bancarios, investiga para asegurarse que los fondos para pagar las casas proceden de actividades legales o se interesan por conocer la “honorabilidad de los interesados”, según relata Sergio Azcona, su director de comunicación. No ha sido problema para la quincena de operaciones realizadas este 2020, muchas precedidas de una especie de periodo de prueba. La crisis sanitaria ha impulsado el alquiler para estancias largas —el precio medio ronda los 20.000 euros mensuales— y varios de esos inquilinos han dado el paso de adquirir la vivienda en propiedad, comenzando un cambio general. “Este año hemos duplicado el número de personas interesadas en comprar aquí respecto a años anteriores”, añade Cestino, que cree que el confinamiento ha abierto los ojos a muchas personas que pueden adquirir grandes inmuebles con mucho espacio alrededor para disfrutar del aire libre. La baja densidad, los servicios que ofrece la urbanización —un ejército de operarios mantiene todo en estado de revista— o la seguridad son algunos de sus puntos fuertes. Cometer un robo es misión imposible: hay cámaras de infrarrojos, un amplio equipo de seguridad, los movimientos están monitorizados y a la entrada te recibe un vigilante armado y una cámara GoPro en el pecho.

Con las bases del futuro puestas en los millenial, el espacio no olvida a las grandes fortunas clásicas y su raíz de exclusividad con villas como Ibiza Breeze, en un parcela de 8.600 metros cuadrados y un valor de 14,5 millones. Solo el vestidor de la habitación principal cuenta con 40 metros cuadrados y, a partir de ahí, todo ofrece un tamaño proporcional. La planta baja, con 600 metros cuadrados, es una postal de arquitectura con enormes ventanales que iluminan las estancias con la perenne luz de la Costa del Sol. La cocina, diseñada por Zaha Hadid, tiene salón de estar y un enorme comedor, así como segundas dependencias complementarias. Nueve habitaciones, baño turco, sauna, piscina climatizada con zona chill out, dos apartamentos para el servicio y más de 600 metros de terrazas completan una vivienda que construyó y comercializa Aedas Homes. La piscina infinita llama al baño a pesar de que estamos a mediados de diciembre: 21 grados son el empujón definitivo para un millenial... o cualquier otra persona con muchos ceros en su cuenta.

Club hípico de la urbanización de lujo La Zagaleta.
Club hípico de la urbanización de lujo La Zagaleta.Garcia-Santos (El Pais)
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