La prueba de fuego para la gestión pasiva

Los fondos que replican índices lo han hecho muy bien en la fase expansiva del mercado, pero una etapa bajista de las Bolsas elevaría su riesgo

Paneles de información bursátil en la Bolsa de Madrid.  
Paneles de información bursátil en la Bolsa de Madrid.  fernando alvarado (efe)

Invertir en fondos de gestión pasiva tiene cada vez más adeptos en España. En su modalidad de indexados o ETF (fondos cotizados) se limitan a replicar la marcha de distintos índices de acciones, bonos, materias primas y otros activos financieros, soportando unas comisiones más bajas que aquellos donde son los expertos los que confeccionan la composición del fondo (gestión activa). Existen media docena de firmas especializadas en hacer carteras de fondos indexados, pero también este tipo de no gestión se cuela en la oferta de aseguradoras o entidades financieras. Por ejemplo, Mutuactivos ha incorporado a su oferta de productos uno pasivo que replica la marcha de las Bolsas estadounidenses.

Aunque la gestión ligada a los índices llegó tarde a España, donde solo dos euros de cada 100 invertidos en fondos responden a esta modalidad, es ya muy popular en Europa, con una cuota del 19%, y mucho más en Estados Unidos, donde este estilo supone el 33% de la industria de los fondos.

El inicio de año no ha sido bueno para las Bolsas, con suaves caídas generalizadas que empiezan a remontar en los primeros días de febrero. Hay un dicho bursátil —lleno de excepciones como todos— que apunta a que un mal enero significa un mal ejercicio para las acciones. El pasado año fue excepcionalmente bueno para todas las plazas financieras, pero en 2020 hay dudas sobre el crecimiento económico mundial, por no hablar de otras fuentes de incertidumbres como el coronavirus, las negociaciones para cerrar el Brexit o unas políticas monetarias de los bancos centrales casi agotadas. Si esto fuera poco, añádanle que las valoraciones de muchas compañías ya están por encima de su media histórica tras las subidas acumuladas en los últimos años. Este cóctel ha llevado a los analistas de Mutuactivos a mostrarse escépticos en cuanto al recorrido al alza de la renta variable y preferir tener posiciones de liquidez hasta que se produzca un ajuste importante en los precios.

En máximos

Carlos Romero, socio director de Inversores Institucionales de la gestora Azvalor, apunta que "nos encontramos unos índices que están en sus máximos y que por tanto sus expectativas de rentabilidad están en mínimos, dando lugar a un binomio nada atractivo de poco camino al alza y mucho recorrido a la baja". Un fenómeno que se ha retroalimentado con el auge de la gestión pasiva: "El dinero que entra en el índice no piensa, simplemente lo distribuye entre las compañías que conforman el índice, haciendo que se destine más volumen a las que más pesan, provocando que la cotización suba por ese efecto, y que tengan más peso", añade Romero.

En los últimos años, gracias al crecimiento económico global y a unos tipos de interés en mínimos históricos, la mayoría de las Bolsas mundiales (con la excepción del Ibex 35, que sigue lejos de sus máximos) han subido de forma constante, casi lineal. Esa tendencia tan placentera ha atraído cientos de miles de inversiones a los fondos de gestión pasiva, que ofrecían notables rentabilidades con costes muy inferiores. Ahora bien, ¿qué pasaría en caso de entrar en una fase bajista para las Bolsas en la que los índices, y con ellos los retornos de los fondos referenciados a ellos, caerían sin poder hacer nada para remediarlo?

Giorgio Semenzato, consejero delegado y cofundador de Finizens, firma especializada en gestión pasiva, llama a la calma. "Ante el convencimiento de que el mercado sufra una caída, lo más beneficioso para el inversor es mantener una cartera altamente diversificada y una orientación a largo plazo". En su opinión, esta filosofía de inversión, propia de la gestión pasiva, permite una mejor protección ante la volatilidad, independientemente de la situación de los mercados. "Tomar las decisiones de inversión dejándose llevar por los movimientos del mercado o por nuestras propias emociones es uno de los errores más comunes y perjudiciales que cometen los inversores, cuya visión cortoplacista provoca que sus inversiones se vean expuestas a decisiones equivocadas y a riesgos innecesarios". Y es que la gestión pasiva se jacta de lograr a medio y largo plazo una rentabilidad mucho mayor a la que ofrecen los fondos capitaneados por equipos o por famosos gurús, aunque siempre hay excepciones a esta regla. En definitiva, que los índices lo acaban haciendo mejor que los más sesudos gestores.

Una de las claves está en sus menores costes, con comisiones más bajas. Y además, la realidad evidencia que resulta bastante complicado batir a los índices. Finizens tiene un estudio que recoge que en los últimos 10 años el 91% de los fondos de renta variable europea lo ha hecho peor que el indicador S&P Eurozone BMI, porcentaje que se eleva hasta el 97,7% entre fondos de acciones estado­unidenses y el S&P 500. En plazos de cinco años los porcentajes son similares, por lo que el inversor en gestión pasiva ha de tener ese horizonte de largo plazo.

Visión a largo plazo

Unai Ansejo, consejero delegado de Indexa Capital, apunta que nunca hacen predicciones a un año. "Es imposible saber lo que puede ocurrir, nosotros siempre tenemos una visión a largo plazo. Ahora, las encuestas a gestores apuntan en el horizonte de 10 años una ganancia anual del 3,5% para las Bolsas, ligeramente inferior a las previsiones anteriores".

En la filosofía de inversión de Indexa Capital, Ansejo explica que lo correcto es estar invertidos en índices por mercados: "No hay que entrar ni salir, buscando cuál será el año bueno". Asimismo, aunque existen fondos indexados y ETF de los distintos sectores de la economía (banca, energéticas, inmobiliario...), recuerda que en su entidad no los usan, "ya que los índices generales ya otorgan el peso correspondiente a cada sector según su importancia, algo que se ha visto en los últimos ejercicios con las tecnológicas". También quita relevancia a que el índice S&P 500 de las Bolsa neoyorquina esté en máximos, pues más de la mitad del tiempo, este indicador se encuentra en niveles históricos.

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