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La filial australiana de ACS sufre unas pérdidas de 400 millones en Oriente Medio

Cimic ha decidido salir del mercado y vender la participación que tenía en dicho mercado

Exterior del edificio de la sede de la constructora española Grupo ACS.
Exterior del edificio de la sede de la constructora española Grupo ACS. Europa Press

ACS deberá anotarse un impacto negativo de 400 millones en sus cuentas de 2019 como consecuencia de las pérdidas que su filial australiana Cimic registrará al vender su negocio en Oriente Medio, según informaron las compañías al mercado. El grupo confía, no obstante, en que este ajuste será amortiguado y compensado con la "mejora" de la evolución de sus negocios y con las ganancias obtenidas con desinversiones como la de su cartera fotovoltaica. Según la empresa, no influirá en la facturación ni en el beneficio operativo (Ebitda) ni en el dividendo, para el que mantendrá un pay out del 65%.

Este ajuste en las cuentas de ACS de 2019 tiene su origen en la "revisión estratégica" que la australiana Cimic ha realizado en su negocio en Oriente Medio, una actividad que canalizaba a través de la participación del 45% que tiene en la firma BIC Contracting (BIIC). En un comunicado, Cimic atribuyó su salida de Oriente Medio al "deterioro" que muestra este mercado y su intención de centrarse en Australia, Nueva Zelanda y Asia-Pacífico. Además, indicó que ya negocia con un grupo de potenciales interesados en comprar su participación en BIIC, firma que, a su vez, gestiona con acreedores y accionistas para garantizar su viabilidad futura.

La decisión de Cimic de salir de este mercado y vender esta participación le ha obligado a actualizar el valor al que tenía contabilizado su exposición en BIIC, tanto la participación en su capital como los préstamos que le había concedido. Ello ha resultado en la necesidad de anotarse un ajuste 1.800 millones de dólares australianos (unos 1.112 millones de euros).

Este ajuste previsiblemente convertirá en números rojos la previsión inicial de la filial de cerrar el año con un beneficio neto de 800 millones de dólares (unos 500 millones de euros), por lo que la filial austral ha suspendido el dividendo. Además del impacto en las cuentas de 2019, Cimic calcula que este proceso le supondrá una salida de caja de unos 700 millones de dólares (unos 430 millones de euros) durante 2020 para atender a determinadas garantías y responsabilidades financieras contraídas por la filial ante terceros.

ACS canaliza a través de Cimic todo el negocio que tiene en Australia y Asia-Pacífico, mercado que constituye su actual segunda fuente de ingresos de la compañía por detrás de Norteamérica. Cimic está controlada al 72,8% por parte de Hochtief, constructora alemana de la que, a su vez, ACS ostenta el 50,4% del capital y, por tanto, consolida globalmente en sus cuentas.

No obstante, la firma alemana tiene "intención" de mantener el dividendo de 5,8 euros por acción, gracias a la "robusta evolución del negocio" y pese a que el efecto Cimic le supondrá también una salida de caja de 400 millones en 2020.

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