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La rocambolesca huida de Carlos Ghosn a Beirut

El exjefe de Nissan-Renault logró escapar de Tokio pese las estrictas medidas de vigilancia gracias a un pasaporte falso

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Carlos Ghosn, detenido en Tokio en abril de 2019. REUTERS

Carlos Ghosn, expresidente de Nissan-Renault, era hasta ahora posiblemente una de las personas más vigiladas en Japón. Sin embargo, en un rocambolesco giro logró escapar de Tokio, donde esperaba a ser juzgado por un presunto fraude fiscal, y aterrizar en Beirut en la noche del lunes. Esta huida, seguida como un thriller desde medio mundo, coloca en un papel muy difícil al sistema judicial y político japonés. Desde Líbano, el protagonista adujo ser “víctima de un sistema de justicia amañado” en el país asiático.

No se sabe con exactitud cómo Ghosn, en libertad condicional bajo estrictas medidas de vigilancia con videocámaras 24 horas al día y fuertes restricciones a su libertad de movimientos, logró burlar la supervisión policial. Pero distintos medios se han lanzado a dar detalles de la fuga. La televisión libanesa MTV informó de que Ghosn se escapó en una gran caja de un instrumento musical después que una banda navideña visitara su residencia en Tokio, pero fuentes cercanas al protagonista negaron esta versión. Según Financial Times, habría contratado una empresa de seguridad que le ayudara a huir hasta el aeropuerto internacional de Osaka, donde se habría embarcado en un jet privado.

Medios franceses señalan que fue su mujer, Carole Ghosn, la que organizó la huida; y que el empresario caído en desgracia pudo salir de Japón con una identidad falsa usando un pasaporte falsificado. Fuentes libanesas confirmaron que entró en el país con documentación francesa. Ghosn aterrizó en Beirut en un avión privado procedente de Turquía, según una versión que más tarde confirmaría Ricardo Karam, un conocido presentador de televisión y amigo del protagonista. “Ya está en casa”, explicó. 

La vivienda de Ghosn en Beirut.
La vivienda de Ghosn en Beirut. Getty Images

Ghosn, que siempre ha mantenido su inocencia e incluso difundió un vídeo en el que afirmaba que las acusaciones formaban parte de un complot orquestado por otros directivos de Nissan, permanecía en libertad condicional aunque sometido a una exhaustiva vigilancia.

El pasado 25 de abril un tribunal de Tokio le impuso condiciones como la entrega de su pasaporte, la prohibición de abandonar el país, la instalación de cámaras a la entrada de su residencia y la entrega periódica de las grabaciones a las autoridades. Otra de las restricciones le impedía mantener contacto con su esposa Carole, a causa de su presunta implicación en el caso. Sus movimientos en Tokio estaban restringidos y únicamente podía acceder a Internet desde las oficinas de sus abogados.

El empresario fue detenido por primera vez el 19 de noviembre de 2018, acusado de fraude fiscal, por lo que pasó 108 días en prisión provisional. También se le imputa haber desviado fondos de la compañía hacia fines personales y ocultar durante años parte de su salario para eludir impuestos. De esta forma, el empresario brasileño se habría embolsado presuntamente hasta 9.200 millones de yenes, más de 70 millones de euros. 

Pese a las acusaciones en su contra, Ghosn no ha dejado de ser considerado un héroe nacional en Líbano. El empresario es un motivo de orgullo para sus compatriotas, muchos de los cuales esperaban que regresara a su país de origen para involucrarse en la política nacional.

Sorpresa en Francia

El Gobierno de Francia asegura haberse enterado de la fuga de Carlos Ghosn por la prensa, como todo el mundo. “Las autoridades francesas no fueron informadas de su marcha de Japón”, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores. La secretaria de Estado de Economía, Agnès Pannier-Runacher, admitió su “gran sorpresa” por la huida del extodopoderoso jefe de Renault.

La diplomacia francesa recordó que, en tanto que ciudadano francés —Ghosn tiene pasaporte galo, además de brasileño y libanés— el empresario gozó durante su detención en Tokio de “protección consular” y aseguró que el embajador galo en Japón mantuvo un “contacto regular” tanto con él como con sus abogados “a petición de las más altas autoridades francesas”.

Pese a la cautela oficial, el Ejecutivo galo dejó claro su malestar con un caso que le ha incomodado desde su detención en Tokio, otra sorpresa para París. Ghosn es “un ciudadano como cualquier otro” y “nadie está por encima de la ley”, dijo Pannier-Runacher. Japón no es el único país que busca juzgar al patrón de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi. El pasado abril, la justicia francesa abrió una investigación por “abuso de bienes sociales” y “corrupción” contra Ghosn en relación con dos contratos dudosos por casi dos millones de euros que el empresario acordó con la exministra y hoy candidata conservadora a la alcaldía de París Rachida Dati.

Además, la fiscalía de Nanterre, en las afueras de París, investiga la financiación sospechosa de dos fiestas celebradas por Ghosn en el palacio de Versalles en 2014 y 2016, por su cumpleaños y por su boda, respectivamente. “Su huida no debería tener consecuencia alguna sobre nuestra investigación”, dijo la fiscal de Nanterre, Catherine Denis. 

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