El Black Friday no impulsa la venta de ropa, que se hunde un 40% en lo que va de año

La patronal del sector estima que una cuarta parte de las tiendas ha echado el cierre y pide ayudas “para poder despedir”

Una mujer, ante una tienda de ropa el viernes 27 de noviembre, Black Friday.
Una mujer, ante una tienda de ropa el viernes 27 de noviembre, Black Friday.Juan Herrero (EFE)

Las restricciones comerciales y la incertidumbre económica derivadas de la pandemia, unidas a la menor movilidad, el cierre del ocio nocturno o fenómenos como el teletrabajo están siendo un baldón para el comercio textil, que no levanta cabeza ni en las épocas de mayor tirón. En noviembre, ni siquiera la campaña de Black Friday, que sirve de inicio a las compras navideñas, alcanzó para impulsar las ventas de moda, que registraron un descenso del 37,1% respecto el mismo mes del año 2019, según Acotex, la patronal del comercio textil. En lo que va de año, que el sector califica de “auténtica catástrofe”, la caída acumulada de facturación supera el 40% y una cuarta parte de los puntos de venta han bajado la persiana.

“Tras el confinamiento, el 15% de las tiendas no abrieron”, lo que supone unos 2.000 puntos de venta, pero tras comprobar que las ventas desde entonces “son una auténtica catástrofe”, “han ido cerrando tiendas hasta llegar al 25%”, más de 3.300 tiendas, explica Eduardo Zamácola, presidente de Acotex. Por ello, la patronal reclama “medidas urgentes y específicas” para aumentar la liquidez del sector, como la condonación de impuestos, tasas y cuotas a la seguridad social y reducción del IVA de la ropa para incentivar el consumo, “una solución para el pago de los alquileres”, así como “ayudas para poder despedir” porque “es impensable mantener las plantillas precovid con las actuales ventas” y porque el coste de esos despidos pueden ser demasiado para muchas empresas.

Según el barómetro mensual de esta patronal, el Black Friday apenas sirvió para levantar dos décimas en noviembre (-37,1%) la caída de ventas de octubre (-37,3%). Son ya 14 meses consecutivos de descenso de las ventas, que comenzaron en octubre de 2019 con ligeras caídas, pero que se hundieron irremisiblemente en marzo a raíz de la pandemia. Las caídas en marzo, abril y mayo, en pleno confinamiento, estuvieron por encima del 70%. El fin del estado de alarma, las rebajas de verano y la demanda embolsada en esos tres meses de encierro trajo algo de esperanza al sector: en junio, la caída fue del 25,8% y en julio, del 22,5%.

Sin embargo, los brotes verdes del verano fueron efímeros, con una vuelta a la actividad marcada por los rebrotes, que trajeron consigo nuevas restricciones comerciales que han durado hasta casi diciembre, con nuevos cierres en el canal hostelero y especialmente en el ocio nocturno, clausurado desde agosto, y además de por un elevado porcentaje de teletrabajo. Todo ello limita la actividad fuera de casa y desincentiva, por tanto, las ganas de estrenar ropa. “La limitación de aforo en las comidas y cenas, el no haber casi eventos, celebraciones etc. son motivos que no animan a comprar un vestido, un traje, complementos porque no se pueden lucir como gustaría”, resume Acotex. Así, en agosto la caída de ventas se agudizó al 32,8%, al 34% en septiembre y al 37,3% en octubre.

En noviembre, el inicio de la campaña navideña, con las rebajas de Black Friday y Cyber Monday, tampoco ha logrado un impulso significativo. “El comercio de la moda continúa con caídas en las ventas y estas no se recuperan solo con descuentos”, afirma Acotex en la nota que acompaña las cifras de ventas, que incluyen tanto ventas en tiendas como online. El sector se aferra a la esperanza de la campaña navideña y esperan que “los clientes se animen a comprar y regalar prendas de vestir y complementos”, como han hecho tradicionalmente.


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