Vehículos

Kavak: el ‘unicornio’ mexicano de los coches usados

Fundada por Carlos García, es la primera ‘start-up’ de México valorada en 1.000 millones de dólares gracias a los vehículos de segunda mano

Kavak valora cada coche y sus documentos en unas horas para ofrecer al comprador seguridad jurídica.
Kavak valora cada coche y sus documentos en unas horas para ofrecer al comprador seguridad jurídica.

Apenas había pasado un mes desde que Kavak abrió su plataforma digital de compra y venta de automóviles cuando una mañana, al revisar las operaciones del día anterior, Carlos García cayó en la cuenta: alguien había comprado un coche a las tres de la madrugada. “Fue una locura”, resume, antes de relatar el por qué de la sorpresa: “Alguien se metió en la plataforma desde su teléfono, ni siquiera un ordenador, y reservó un modelo a las tres de la mañana”. El coche dejaba de ser algo meramente aspiracional y se convertía, asegura García, en algo tan accesible que uno lo podía comprar de forma impulsiva en pleno insomnio y desde su dispositivo móvil.

“Nos dimos cuenta de que la propuesta de valor combinada con la propuesta de financiación que estábamos ofreciendo hacían que todo este proceso fuese sencillo para los clientes, que no tenían que invertir tanto tiempo. Sabíamos que ofrecíamos algo especial, algo que era diferente, y ahí empezamos a meterle mucha más energía y escalar mucho más esta idea”.

Aquello ocurrió en 2016, el mismo año en que García, venezolano de 37 años, logró que un grupo de inversores privados aportaran en forma de capital semilla tres millones de dólares para arrancar Kavak, una empresa con sede en México que compra coches, los reforma y los vende en una plataforma digital administrada por un algoritmo desarrollado con inteligencia artificial único, propiedad de la empresa. Cuatro años después y en medio de la crisis económica global por el coronavirus, Kavak ha logrado recaudar financiación de nuevos inversores privados en una operación que valora la compañía en más de 1.150 millones de dólares (unos 954 millones de euros al cambio actual), convirtiendo así a la start-up en la primera en México en alcanzar el estatus de “unicornio”. Entre los que han puesto dinero están grupos como Greenoaks, DST Global, Kaszek Ventures, QED Investors, General Atlantic y Softbank, empresa que también ha invertido en gigantes como Uber y WeWork.

Kavak se ha unido a otras empresas latinoamericanas que también lograron alcanzar esa valoración como Globant, de Argentina; Rappi, de Colombia; Pagseguro, de Brasil y Duolingo, cuyo fundador es guatemalteco, entre otras. Por ahora, la compañía asegura que es muy temprano para planear una salida a Bolsa, pero no lo descarta.

García habla con energía contagiosa. Su cabello lacio y relamido hacia atrás cae justo sobre sus hombros. Viste una camiseta negra, no muy diferente a las lisas y sobrias por las que se le conoce a Mark Zuckerberg. García comparte con el fundador de Facebook también las ambiciones de escalar su empresa hasta hacerla global, y ese coche comprado en un móvil en plena madrugada fue para él y su equipo una señal de que su instinto era el correcto.

Para Kavak, el coche no es solo un medio de transporte: es una herramienta económica con la cual se puede financiar a los clientes con un tipo de interés más atractivo del que puede ofrecer una tarjeta de crédito. En unas horas, un coche es evaluado, valorado y sus documentos revisados para ofrecer al comprador certeza jurídica. Es Kavak quien compra al vendedor, por lo que la transacción puede ser casi inmediata. Además, explica García, “un coche no solo es una herramienta financiera para un cliente, sino que le mejora su estilo de vida de la noche a la mañana y la productividad para poder tener mejores ingresos”.

Mercado al alza

De acuerdo con algunos estudios de mercado, la compra de vehículos de segunda mano está en aumento en todo el mundo. La firma Edmunds estima que el mercado global de coches de segunda mano alcanzó los 10.200 millones de unidades durante el tercer trimestre de 2018. En América Latina, el mercado de compraventa de vehículos es altamente informal. En México, por ejemplo, el 90% de las transacciones son en el mercado negro, exponiendo tanto a compradores como vendedores a fraudes. La falta de opciones de financiación limita el tamaño del mercado, asegura García. En Estados Unidos, una economía de más de 300 millones de personas, el mercado de coches es diez veces más grande que el de México a pesar de que en este último país hay 120 millones de habitantes.

“La razón por la cual ocurre este desfase es porque la clase media y el ecosistema de financiación en México no funcionan”, dice García: “Nosotros entramos con una propuesta de prestar a los clientes porque el carro es el camino más rápido para poder ayudar a que haya más inclusión financiera en el país y para que las personas empiecen a crecer económicamente”.

El futuro del coche es un punto sensible en el debate ambiental a nivel mundial. La llegada de vehículos eléctricos que no utilizan combustibles fósiles, como es el caso de Tesla, dirigida por Elon Musk, es bienvenida, aunque tengan también impacto sobre el medio ambiente, ya que sus baterías a base de litio son altamente tóxicas en el momento en que se desechan. Para García, el argumento de que el futuro está en el transporte eléctrico masivo y no en el uso individual de los coches es un argumento imposible de negar. Sin embargo, justifica que hoy en día existen miles de millones de autos en el mundo y nadie está haciendo nada para, por lo menos, reducir sus emisiones.

“Nosotros estamos en el mercado de segunda mano, comprando vehículos que ya existen, que ya están; la alternativa es echarlos al mar”, dice García. “Lo que estamos haciendo es mejorar la experiencia dentro de estos coches, invirtiendo en ellos, haciéndoles mantenimiento y servicio para que contaminen menos, para que existan de una manera más saludable”.

Tras la última ronda de financiación, y con la cuenta del banco llena, Kavak avanza en sus planes. Primero, de expandirse por todo México. El 11 de noviembre anunciaron su llegada a Monterrey, la tercera ciudad más grande el país. Tras una fusión con la empresa Checkars, ya están en Buenos Aires, Argentina. Y, ahora mismo, se están acercando a Brasil, en donde esperan iniciar sus operaciones durante el primer trimestre de 2021.

El plan, después, es crecer en el resto de América Latina. Y, finalmente, por todo el mundo. “Mi ambición es global”, dice García, “mi ambición es ser el jugador número uno y transformar la industria automotriz a nivel global, no transformarla en un solo lugar. ¿Qué necesitamos para que esto sea algo que cambie el mundo? Cuando quieres cambiar el mundo, requieres de muchos más recursos para poder hacerlo, requieres de mucho más equipo, necesitas socios que tengan esa ambición también”, asegura. “Es sexy ser emprendedor, pero difícil. Es una vocación, un arte. Tienes que entregar todo porque no cambias el futuro trabajando a tiempo parcial”, concluye.

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