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Repsol invertirá 18.300 millones hasta 2025 para acelerar la descarbonización

El grupo planea un nuevo modelo basado en la eficiencia energética, la economía circular, el hidrógeno renovable y la captura y uso de CO2

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.

Repsol tiene previsto invertir 18.300 millones de euros en el quinquenio 2021-2025, según el plan estratégico presentado este jueves. El grupo quiere acelerar la transición energética y la descarbonización, así como asegurar la rentabilidad y el máximo valor para los accionistas, incluyendo recompra de acciones. Para ello, Repsol apuesta por un nuevo modelo operativo basado en la eficiencia energética, la economía circular, el hidrógeno renovable y la captura y uso de CO2, en el que España se llevará el 42% de las citadas in versiones. La compañía recortará el dividendo de 2021 un 35%, pero ha prometido a sus accionistas un reparto de unos 5.000 millones de euros, a los que se sumarán recompras de acciones si la coyuntura es favorable. La Bolsa reaccionó a la baja con una caída del 3,48%, lo que rompe la racha de subidas del 60% desde el 28 de octubre que había cortado la caída anual, que todavía es del 39,4%.

La nueva estrategia establece una exigente hoja de ruta, con metas intermedias de reducción de emisiones más ambiciosas para avanzar en el objetivo de tener cero emisiones netas en 2050. En ese sentido, prevé una disminución de la intensidad de carbono del 12% para 2025, del 25% para 2030 y del 50% para 2040, frente al 10%, 20% y 40%, respectivamente, fijados con anterioridad. Asimismo, la empresa tiene el objetivo de alcanzar 7,5 gigavatios (GW) de generación eléctrica de bajas emisiones en 2025 y duplicar esta cifra en 2030.

Para reducir sus emisiones, a las que destinará el 30% de las inversiones (5.500 millones), Repsol adoptará las mejores tecnologías disponibles, minimizará su consumo de energía y digitalizará sus operaciones para optimizar activos. La compañía también optimizará la producción, reduciendo la de barriles de mayor intensidad de carbono y priorizando el valor sobre el volumen.

A esto se añadirá la creación de nuevos negocios de cero emisiones. En el área industrial, Repsol ajustará su capacidad, construirá nuevas plataformas de negocios neutros en carbono y reducirá sus emisiones en más de dos millones de toneladas de CO2 en las áreas de refino, trading, mayorista de gas, biocombustibles y química. Asimismo, los siete grandes complejos industriales de Repsol en España, Portugal y Perú se transformarán en hubs multienergéticos, basados en la digitalización y la tecnología.

De los cuatro pilares en los que basa su transformación, en eficiencia energética invertirá más de 400 millones para reducir 800.000 toneladas de CO2 anuales y sentar las bases para transformar los centros industriales en instalaciones cero emisiones netas.

En economía circular, Repsol trata de adaptar los complejos industriales para utilizar residuos y convertirlos en productos neutros en carbono con el objetivo de alcanzar cuatro millones de toneladas anuales. Además, pretende convertirse en una empresa de referencia en biocombustibles sostenibles con una capacidad de producción de 1,3 millones de toneladas en 2025 y más de dos en 2030.

El hidrógeno renovable será otro importante vector para la descarbonización de la industria, con aplicaciones que van desde su uso como materia prima para producir combustibles sintéticos hasta el almacenamiento de energía renovable. Repsol ambiciona ser líder en hidrógeno renovable en la Península Ibérica para alcanzar en 2025 una producción equivalente de 400 MW, con el objetivo de superar 1,2 GW en 2030.

La captura y uso de CO2, por última, será también fundamental en este proceso de transformación, gracias a proyectos como el de combustibles sintéticos que se desarrollará en Petronor, única refinería de la Península Ibérica y una de las pocas de Europa que ha integrado este tipo de procesos.

Además del despliegue en las citadas cuatro áreas de negocio, el nuevo modelo plantea la entrada de socios o inversores en el área de generación eléctrica e, incluso, su salida a Bolsa, lo que supondrá un importante impulso para la consecución de objetivos y garantizará un mayor retorno de operaciones. La empresa espera sacar en torno a 1.400 millones en esta operación, para la que se da dos años como máximo, según Josu Jon Imaz, que en rueda de prensa añadió que es la única desinversión que contempla el grupo en el periodo del plan.

La digitalización jugará un papel fundamental en la nueva organización, gracias a la inteligencia artificial, la automatización de operaciones o las soluciones en la nube. En ese sentido, el plan prevé que el impacto positivo de los proyectos de digitalización supere ya en 2022 los 800 millones anuales respecto al inicio del programa de digitalización, en 2018.

Producción y dividendo

La producción se situará en una media aproximada de 650.000 barriles equivalentes de petróleo diarios en el periodo del plan y la presencia global se reducirá a 14 países, con una actividad exploratoria más eficiente y focalizada. El área generará 4.500 millones de caja libre entre 2021 y 2025, cinco veces más que entre 2016 y 2020, considerando el mismo escenario de precios. Además, bajará un 20% su breakeven de caja, hasta situarse por debajo de 40 dólares por barril para el periodo.

El plan, que plantea la fidelización de ocho millones de clientes en 2025 frente a los dos actuales, fue recibido por la Bolsa con una caída del 3,48% cerrando a una cotización de de 8,43 euros. Esto rompe una racha de subidas del 60% desde el 28 de octubre (el mínimo anual fue un día antes de 5,27 euros), pero todavía acumula una caída anual del 39,4% frente a 13,93 euros con que comenzó 2020. Una evolución en la que se refleja el impacto de la pandemia que también ha mermado de forma significativa los resultados del grupo, que a septiembre arrojaban unas pérdidas de 2.578 millones. Repsol espera en el plan un crecimiento del Ebitda de 1,4 veces hasta 1.400 millones.

La compañía mantendrá una remuneración al accionista, que combinará el pago en efectivo con recompra de acciones. El dividendo pasará a ser en efectivo, de 0,60 euros por acción creciente hasta 0,75 euros por acción durante el periodo del plan. Incluyendo recompras de acciones, la retribución al accionista podrá equivaler a más de un euro por acción en 2025.

En el periodo 2021-2025, entre dividendo en acciones (scrip) y dividendo en efectivo la compañía prevé un total de 3,3 euros por acción en el conjunto de esos próximos cinco años. Eso equivale a unos 5.000 millones de euros con el número de acciones actuales, aunque la cantidad será algo más baja por la reducción del número de acciones. A esa cifra se sumarían recompras de acciones por un importe de 1.400 a 2.000 millones en el periodo 2022-2025, a razón de unos 50 millones de acciones anuales, unos 200 millones de acciones en el conjunto del periodo. El primero de esos pagos, con la fórmula de scrip dividend, de 0,30 euros por acción, ya ha sido aprobado por el consejo de administración. Tras esa retribución en acciones, la petrolera pasará a pagos en efectivo.


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