BBVA

El BBVA se dispara en Bolsa tras vender su negocio en Estados Unidos por 9.700 millones de euros

La operación generará plusvalías de 580 millones de euros y un exceso de capital de 8.500 millones, lo que le permite realizar compras: el mercado apuesta por el Sabadell

Carlos Torres, presidente de BBVA.
Carlos Torres, presidente de BBVA.

El grupo español BBVA ha acordado con PNC Financial Services Group (PNC) la venta de su filial estadounidense por 11.600 millones de dólares (unos 9.700 millones de euros a un tipo de cambio de 1,20 dólares por euro). Carlos Torres, presidente del banco, ha afirmado en una conferencia con analistas que “el precio es muy atractivo por la valoración que supone del banco en relación con los resultados previstos de esta unidad y el capital invertido”. También ha destacado la importancia de que la transacción se haga en metálico y no en acciones. La filial de Estados Unidos estaba valorada en los libros de contabilidad del BBVA en 7.800 millones, según informó el banco en octubre.

Las acciones de BBVA se disparan este lunes en Bolsa al conocerse la operación. La cotización del banco ha llegado a subir más del 20%, aunque luego ha aminorado las ganancias. El mercado apuesta por que el BBVA lance una oferta sobre el Sabadell, una operación con la que se ha especulado durante meses tras las conversaciones mantenidas entre ambas entidades. Las acciones del Sabadell también suben este lunes con fuerza.

La entidad estima que la operación generará un impacto positivo en la ratio de capital CET 1 fully loaded, el de más calidad, del grupo BBVA de más de 8.500 millones de euros, unos 300 puntos básicos, hasta situarlo en el 14,5%. La venta generará un resultado contable positivo neto de impuestos de aproximadamente 580 millones de euros. Según ha explicado BBVA a los analistas, el negocio vendido comprende 637 sucursales, tenía activos por importe de 102.000 millones de dólares y logró en 2019 un beneficio atribuido de 587 millones de dólares. La operación convertirá a PNC en el quinto mayor banco de Estados Unidos, según Torres.

En vídeo, el presidente del BBVA, Carlos Torres, valora la operación en una grabación difundida por el banco.VÍDEO: BBVA

Tanto Torres como Onur Genç, el consejero delegado del BBVA, han afirmado ante los analistas que están considerando la posibilidad de “realizar una recompra relevante de acciones en el mercado con el exceso de capital cuando lo permitan las autoridades". Por el momento esta operación no está autorizada por el Banco Central Europeo (BCE) hasta que no se disipen las incertidumbres sobre la crisis económica. BBVA precisa que cualquier potencial recompra nunca se produciría antes del cierre de la operación, previsto para mediados de 2021, dentro de seis a nueve meses. Cualquier propuesta de recompra tendría en cuenta la cotización del banco y requeriría la aprobación de los accionistas, además de la del supervisor.

El presidente del BBVA ha explicado que el banco también está pensando en reforzar sus posiciones en los mercados en donde mantiene liderazgo. Torres dijo que buscará incrementar el valor del accionista, es decir, "crecer donde se genere valor y se incremente la rentabilidad”. Preguntado por la posibilidad de adquirir el Sabadell, no respondió a esta cuestión porque, dijo, hoy solo quería presentar la operación de venta de su filial.

JPMorgan Securities ha actuado como asesor financiero de BBVA y Sullivan & Cromwell como asesor legal. Por parte de PNC, los asesores financieros han sido Bank of America, Citi, Evercore y PNC Financial Institutions Advisory.

En un hecho relevante remitido este lunes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el BBVA ha explicado que el acuerdo alcanzado no incluye la venta del negocio institucional del grupo BBVA desarrollado a través de su bróker BBVA Securities ni la participación en Propel Venture Partners US Fund I. Los 11.600 millones de dólares estadounidenses que sirven de precio a la operación se pagarán enteramente en efectivo. El precio equivale aproximadamente al 50% de la capitalización bursátil de BBVA previa al anuncio, pese a que aportaba menos del 10% del beneficio del grupo.

Fuertes saneamientos tras las pérdidas en EE UU

La venta de la filial de Texas supone el final de la aventura estadounidense del BBVA, que fue la principal apuesta del anterior presidente, Francisco González. Este movimiento llegó tras la compra de Bancomer en México, realizada bajo el mandato de Emlio Ybarra y Pedro Luis Uriarte, que sigue siendo el motor del grupo. La entrada en el continente tuvo dos etapas, la primera en 2004 con la compra del Laredo Bank de Texas por 660 millones de euros y la segunda en 2007, con la adquisición del Compass Bancshares, que estaba implantado por Alabama, Arizona y Florida entre otros Estados.

El Compass costó 7.300 millones, la mayor adquisición del BBVA, y obligó a realizar una ampliación de capital y vender el 5% de Iberdrola, uno de los valores que más ha subido en Bolsa en los últimos años. Con otras pequeñas adquisiciones, como el Valley Bank, el BBVA se gastó en total unos 8.000 millones de euros en Estados Unidos.

La fuerte apuesta, antes de la gran crisis de Lehman Brothers, provocó que el BBVA comprara el banco a precios muy elevados. Íñigo Vega, analista bancario de Nau-Securities, considera que “compraron los activos equivocados porque tuvieron que fusionar varios bancos que no eran potentes comercialmente, al precio equivocado y en el momento equivocado”.

Estas circunstancias obligaron al BBVA a reducir el valor en libros de su filial. Realizó un saneamiento para ajustar el valor real de la entidad al de su balance. Así, en abril pasado, el BBVA anunció un saneamiento contable que supuso una dotación de 2.084 millones. Este ajuste contable se hizo “por la negativa evolución de los tipos de interés en el país y las peores perspectivas de la economía”, según la entidad.

Este fue, al menos, el tercer ajuste del valor en libros del BBVA en Estados Unidos. En 2012 hizo otro por 1.011 millones y en diciembre de 2019 cargó contra resultados 1.350 millones también por el deterioro del fondo de comercio. En total suman, al menos, 4.445 millones destinados a sanear la filial estadounidense desde 2012.

PNC: objetivo, ser el quinto banco de Estados Unidos

La filial del BBVA, con sede en Houston, Texas, se dedica a la banca comercial y minorista a través de sus oficinas en Texas, Alabama, Arizona, California, Florida, Colorado y Nuevo México. Con la compra PNC “tendrá una franquicia de costa a costa con presencia en 29 de los 30 mercados más grandes de Estados Unidos”, según ha apuntado William S. Demchak, presidente de PNC, en una nota, en la que señala que con la compra se acelerará su trayectoria de crecimiento. PNC financia esta compra con los ingresos de la venta de su participación en la gestora de activos BlackRock y podrá convertirse con la operación en el quinto mayor banco comercial de Estados Unidos.

El grupo PNC era el mayor accionista de BlackRock y vendió su participación del 22% en mayo pasado por unos 17.000 millones de dólares. Ya entonces dijo que quería usar esos fondos para crecer mediante adquisiciones y así avanzar en la consolidación del fragmentado mercado financiero estadounidense.

“Esta transacción es una oportunidad para navegar en nuestro futuro desde una posición de fortaleza, acelerando la estrategia de expansión nacional de PNC (...). Estamos entusiasmados de llevar nuestra tecnología líder en el sector y productos y servicios innovadores a nuevos mercados y clientes”, ha dicho el presidente de PNC, entidad con sede en Pittsburgh (Pensilvania).

PNC espera que la transacción genere aproximadamente un 21% de aumento de las ganancias en 2022 y que reemplace a la inversión pasiva de PNC en BlackRock. La transacción tiene una tasa interna de retorno estimada para PNC superior a 19%. El precio de compra se estima en el 134% del valor contable tangible de BBVA EE. UU., según su balance al 30 de septiembre de 2020, y refleja una prima de depósito del 3,7%.

PNC acometerá un drástico recorte de costes con ahorros de más de 900 millones de dólares anuales, en torno al 35% de la base de costes de BBVA EE. UU., según ha señalado la entidad estadounidense. Esos ahorros se lograrán con “mejoras de eficiencia operacionales y administrativas” y previsiblemente implicarán recortes de plantilla.

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