Jesús Encinar, el rey Midas de Idealista

Este abulense, que hizo un MBA en Harvard, montó la web inmobiliaria a los 30 años

Jesús Encinar, fundador del portal inmobiliario Idealista.com
Jesús Encinar, fundador del portal inmobiliario Idealista.comULY MARTÍN

A Jesús Encinar le han llegado a bautizar como el Zuckerberg español. Al fundador de Facebook y al cerebro de Idealista les une -cada uno a su escala- el ser protagonistas de una historia de éxito empresarial. Tras 20 años llevando el timón del portal inmobiliario que todo hijo de vecino ha usado alguna vez en su vida para comprar, vender o alquilar casa, Encinar acaba de firmar una de esas operaciones que merecen descorchar el mejor vino de la bodega. Este jueves pasado, el fondo sueco de capital riesgo EQT compró Idealista tras valorar el portal en 1.321 millones de euros, la mayor compra de un portal español.

La historia de Idealista es la historia de Jesús Encinar, un abulense de 49 años (nació el 28 de diciembre de 1970) que dejó la casa de sus padres a los 17 y estudió Administración de Empresas en Icade. Después hizo un MBA en Harvard Business School y al acabar el máster dejó Boston y se mudó a San Francisco para trabajar como consultor de diseño y estrategia en Silicon Valley. En esos traslados por Estados Unidos es cuando descubrió la utilidad de Internet para buscar piso.

Volvió a España en 1999, pero eso de encontrar casa le resultó tremendamente tedioso. Había que patear las calles. Una, otra, otra…Un año después, en enero de 2000, fundó Idealista, una página web que permitía la búsqueda de vivienda sin moverse del sofá. Tuvo el apoyo de su hermano Fernando y de su íntimo amigo, César Oteiza. Tenía 30 años. Consiguió que la compañía fuera rentable en pocos años. Hoy Idealista es el portal inmobiliario líder en España y el site inmobiliario en castellano más utilizado a nivel mundial.

Dos burbujas han curtido a Encinar: la de las puntocom y la inmobiliaria. No hay mejor escuela. Eso, su inquietud por lo digital y que lleva el emprendimiento en la sangre -sus padres también fueron emprendedores-, es lo que le dio alas para meterse en otras iniciativas como floresfrescas.com o 11870.com (que muestra restaurantes de diferentes ciudades), aunque nunca tuvieron un éxito ni remotamente parecido al de Idealista. Le apasiona el Ikebana, el arte japonés del arreglo floral. También, la lectura, la ópera, la gastronomía, viajar, el vino, pasar tiempo con su gente y tomar el sol.

En estos años, Encinar ha recibido una larga lista de distinciones. En 2008 y 2009 fue nombrado uno de los 25 españoles más influyentes en Internet. En 2010 fue elegido uno de los cinco líderes españoles más admirados junto a directivos como Amancio Ortega (Inditex). Chocaba entonces que un empresario tan reconocido hiciera gala de vivir de alquiler. Hasta los 26 años compartió piso. No fue hasta los 40 años, en 2010, cuando Encinar compró su primera vivienda. En aquel momento dijo que fue “una decisión emocional”. Pero todo el mundo quiso ver entonces una señal o una pista de lo que iba a suceder con el precio de la vivienda. “No soy un baremo del mercado. Simplemente me apetecía y me voy haciendo mayor”, dijo. De hecho, en los años siguientes las viviendas siguieron depreciándose. Compró un piso de 100 metros cuadrados en el céntrico barrio de Justicia de Madrid, donde el precio medio era de unos 5.000 euros el metro cuadrado y pagó la casa a tocateja, sin hipoteca. “Meterse en una hipoteca es tirar el dinero”, dijo por aquel entonces.

Encinar consiguió que el fondo británico Apax Partners entrara en el accionariado en el año 2015, al comprar el 80% de las acciones por 235 millones, lo que suponía valorar la compañía en 294 millones de euros. Hoy celebra que el valor de las acciones se haya multiplicado casi por cinco. Cuando firmó esa operación, llevaba tres años casado con su novio Daniel Calamonte, que fue responsable de medios sociales en El Corte Inglés. Unos pocos años después se mudó a Milán, desde donde también capitanea Idealista Italia.

En todo este tiempo se ha convertido en un hombre respetado y valorado en el sector inmobiliario español. De él destacan su capacidad para innovar y convertir una plataforma de Internet centrada en la venta de pisos en uno de los principales mercados de futuros, la gestión del big data, siendo pionero en ese negocio tanto en España como en otros mercados europeos. "La operación de venta de Idealista es un reconocimiento a una gestión extraordinaria realizada por un equipo de empresarios españoles que desde cero ha sido capaz de crear una sociedad que, hoy por hoy, estaría valorada por encima de muchas sociedades que cotizan en el Ibex 35”, comenta Mikel Echavarren, consejero delegado de Colliers International en España.

No solo el ladrillo le inquieta. Aunque son contadas sus intervenciones en prensa, resulta curiosa su intensa exposición pública, tanto en su blog personal (antes de abrirlo dudó hacerlo por dos motivos: “no se gana dinero y seguro que me acaba metiendo en líos”) y en las redes sociales. No puede evitar publicar su opinión sobre la actualidad política, social y económica de España, y se ha mostrado muy crítico con el Gobierno de coalición durante el estado de alarma, lo que le ha llevado a meterse en más de un charco y ser objeto de numerosas críticas. El 16 de abril publicó un tuit a propósito de la aprobación en el Congreso del ingreso mínimo vital. “¿Dónde hay que apuntarse para la renta esa que regalan? Es para un amigo”. Le llovieron los ataques. Encinar publicaba en su blog que se trataba de un chiste para aligerar el pesado debate político.

El fundador de Idealista seguirá el frente del portal inmobiliario que vio nacer y ha convertido en un imperio valorado en 1.321 millones de euros.

Sobre la firma

Sandra López Letón

Redactora especializada en el sector inmobiliario, del que informa desde hace más de dos décadas. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en EL PAÍS. Actualmente, escribe en el suplemento de información económica 'Negocios'. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

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