Crisis del coronavirus

Endesa eleva sus beneficios un 45% tras los ajustes de plantilla y pese a la covid-19

El grupo pide “un marco adecuado y medidas fiscales" para elevar un 30% las inversiones

José Bogas, consejero delegado de Endesa.
José Bogas, consejero delegado de Endesa.

Endesa ha cerrado el primer semestre del 2020 con un aumento de los resultados del 45,4%, a pesar de la pandemia. La compañía ha registrado un resultado neto entre enero y junio de 1.128 millones de euros. Estos beneficios recogen el impacto de la entrada en vigor del nuevo convenio colectivo y el registro de determinadas provisiones por reestructuración de plantilla, que han generado un impacto positivo neto de 267 millones de euros. Excluyendo estos extraordinarios, el incremento en el resultado neto es aún del 11%, lo que demuestra la fortaleza de las cuentas de la compañía a pesar del escenario actual. 

Endesa estima que los efectos de la covid-19, con la caída de la demanda y de precios asociada, junto con las provisiones dotadas por insolvencias han tenido un efecto negativo de unos 75 millones en el beneficio neto. 

Aunque a día de hoy es no es posible estimar el impacto, la compañía espera un segundo semestre más normalizado, lo que, unido a la resistencia de tener un modelo de negocio integrado y una baja exposición de las empresas reguladas, le va a permitir mantener sus estimaciones para este año 2020.

El parón de la actividad económica en los meses del estado de alarma ha dejado una importante huella en la demanda de electricidad y en los precios, acentuando la senda del primer trimestre. A nivel peninsular, la demanda ha disminuido un 7,8% respecto del mismo periodo de 2019, mientras que en los Territorios No Peninsulares (TNP) la disminución ha sido del 13,2% (18,6% en Baleares y del 10,1%% en Canarias). Esta caída, junto la reducción del precio de las materias primas, ha llevado a unos precios más bajos en el mercado mayorista, con 29 euros/MWh de media, lo que supone un descenso del 44% respecto al mismo periodo de 2019.

El consejero delegado y primer ejecutivo de Endesa, José Bogas, ha destacado que “a pesar de las circunstancias complicadas del entorno, Endesa ha demostrado una gran fortaleza en un contexto del que no teníamos referencias previas. No solamente en el negocio y las cuentas de la compañía, sino en el apoyo que Endesa ha dado a las instituciones y a los ciudadanos en los momentos más críticos. Y ahora, con un escenario por delante complicado a nivel económico, queremos seguir ayudando a nuestro país, a la recuperación de la economía española, manteniendo e incluso acelerando nuestras inversiones previstas, ayudando a crear empleo y generando riqueza; y luchando para que se haga además de la forma más sostenible posible”.

Endesa, ante eso, mantiene firmes sus compromisos de inversión presentados en el último plan estratégico de la compañía, que suponen una inyección de 7.700 millones entre 2019 y 2022, de los cuales 5.200 se dedicarán a hacer posible el proceso de descarbonización en el que está inmersa la compañía. Pero, además, la compañía plantea aumentarlo un 30% siempre que haya “un marco adecuado y las medidas regulatorias y fiscales necesarias”.

Endesa ha diseñado un plan acelerado de 7.500 millones para ese periodo, lo que supone una inversión adicional de unos 1.700, lo que, a su juicio, supone un efecto multiplicador sobre el PIB del país de 2.700 millones y ser capaces de generar 12.000 empleos directos e indirectos y alrededor de 27.000 empleos inducidos durante cada uno de los años de este plan.

En este semestre, Endesa ha alcanzado cerca del 90% del mix de generación peninsular libre de emisiones; el 72% de la inversión en desarrollo de activos ha ido destinada al negocio renovable,  representando un 1% de las ventas totales, y ha adelantado un año el cierre de sus centrales de carbón de la Península, al haber presentado, ya durante el año 2019, la solicitud formal de cierre de las centrales de carbón importado de Litoral y As Pontes (el pasado 30 de junio se desconectaron formalmente 2,1 GW de la generación de carbón de Endesa, que representa más del 43% de la capacidad instalada de esta tecnología). Asimismo, incluye nuevas instalaciones de energía renovable en las zonas afectadas por el cierre del carbón.

El Ebitda ha crecido un 22% en este primer semestre, hasta los 2.315 millones, en gran parte debido al impacto de la aplicación de las nuevas medidas contempladas en el nuevo convenio colectivo aprobado el pasado enero, que ha supuesto un retorno de una provisión de 515 millones de euros, y a la dotación de una provisión de 159 millones de euros para planes de reestructuración de plantilla. El impacto de estos dos aspectos ha sido de 356 millones de euros, pero, sin tenerlos en cuenta, el Ebitda crece un 3,4%, a pesar de la caída significativa de la demanda de electricidad por el estado de alarma vivido en nuestro país, gracias a la buena evolución del negocio liberalizado. 

El negocio liberalizado ha permitido compensar la caída del negocio en los territorios no peninsulares. Su margen bruto ha aumentado un 12%, hasta alcanzar los 1.497 millones de euros. Este comportamiento se basa en el margen del negocio eléctrico, que ha aumentado un 6,9%, a pesar del escenario de caída de precios y de demanda; los buenos resultados en el negocio del gas, multiplicados por dos hasta alcanzar los 140 millones, y la aportación de Endesa X, de 63 millones de euros, que se ha incrementado un 10,5%. 

En el negocio regulado, tanto el Ebitda ajustado como el margen bruto han caído un 8% y 9%, respectivamente, hasta los 1.056 millones y los 1.425 millones. El margen en el negocio de distribución ha descendido ligeramente (-5%) como consecuencia de la aplicación de los nuevos parámetros retributivos establecidos para el segundo periodo regulatorio que entró en vigor el pasado 1 de enero.

En los territorios no peninsulares, la caída del margen ha sido de 69 millones (-26%), afectado principalmente por algunas ineficiencias regulatorias que no han permitido recuperar totalmente el coste de los combustibles, dado el escenario actual de los precios de las materias primas.

Los resultados financieros netos han sido negativos por importe de 48 millones de euros, mejorando casi un 50% (96 millones). La empresa dispone de líneas de crédito incondicionales contratadas con entidades de primer nivel disponible de más de 4.000 millones, lo que, unido a la puesta en marcha de planes específicos para la mejora y gestión eficiente de la liquidez, y su posición de apalancamiento, permite afrontar con tranquilidad la difícil situación económica actual, por la que atraviesa todo el país. 

La deuda neta asciende a 7.092 millones de euros, 715 más más que a 31 de diciembre de 2019 (+11,2%), principalmente debido al dividendo que el pasado 2 de enero de 2020 Endesa pagó a sus accionistas a cuenta del ejercicio 2019 por un importe bruto de 0,7 euros brutos por acción, lo que supuso un desembolso de 741 millones de euros. La ratio de deuda neta sobre Ebitda se mantiene en 1,7 veces. Las inversiones brutas se han situado en 797 millones de euros, con un descenso del 16,6%, debido principalmente, al esfuerzo que la compañía realizó el año pasado la construcción de la potencia eólica y fotovoltaica adjudicada en las subastas celebradas por el Gobierno en 2017 y cuya puesta en explotación tuvo lugar en el ejercicio 2019.

Dividendos

La Junta General de Accionistas, celebrada el pasado 5 de mayo de 2020, aprobó la distribución a sus accionistas de un dividendo total con cargo al resultado del ejercicio 2019 por un importe bruto de 1,475 euros por acción, lo que supone un total de 1.562 millones de euros. En conjunto, este dividendo ha supuesto un incremento del 3,4% sobre el dividendo con cargo a los resultados de 2018. 

Los accionistas recibieron el pasado 2 de enero un dividendo a cuenta de 0,70 euros por acción (741millones) y el 1 de julio, un dividendo complementario con cargo al resultado del ejercicio 2019 de 0,775 euros brutos por acción (821 millones ). 

La compañía mantiene intacta su política de dividendos, aprobada en el Consejo de Administración del 26 de noviembre de 2019, y que supone la remuneración de un dividendo ordinario por acción que se acuerde repartir con cargo a esos ejercicios sea igual al 100% del beneficio ordinario neto atribuido a la sociedad dominante en las cuentas anuales consolidadas del grupo encabezado por la misma. Es decir, del total, la italiana Enel se lleva el 70%.

Para el ejercicio 2021, procurará que el dividendo ordinario por acción que se acuerde repartir con cargo al ejercicio sea igual al 80% del beneficio ordinario neto. Para el ejercicio 2022, será igual al 70%.

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