EUROGRUPO

Calviño deja en manos de Sánchez su candidatura a la presidencia del Eurogrupo

“El presidente del Gobierno tomará la decisión oportuna teniendo en cuenta el interés público”, afirma la vicepresidenta

La vicepresidenta Nadia Calviño, junto al presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, en Bruselas. En vídeo, Calviño evita este jueves aclarar si presentará su candidatura a presidir el Eurogrupo.EP

La vicepresidenta Nadia Calviño dejó en manos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, su posible candidatura para la presidencia del Eurogrupo. La renuncia del portugués Mário Centeno a un segundo mandato abrió este jueves la carrera sucesoria al frente del órgano informal de los ministros de Finanzas del euro. Calviño, considerada en Bruselas la favorita para el cargo, sostuvo que “en los próximos días se decidirá” si opta. “El presidente del Gobierno tomará la decisión oportuna teniendo en cuenta el interés público”, dijo.

Centeno comunicó al resto de ministros su decisión de dejar el gobierno portugués. “Lanzaré una convocatoria para candidatos [a la presidencia] y mi nombre no estará en la lista”, afirmó a través de su cuenta de Twitter antes de la reunión. Tras dos años y medio al frente del Eurogrupo, Centeno dejará el cargo como muy tarde el próximo 12 de julio.

Como relevos se vienen barajando los nombres de Calviño, el luxemburgués Pierre Gramegna, y el irlandés Paschal Donohoe. La vicepresidenta española, que alabó el “excelente trabajo” de su “compañero y amigo” Centeno, parte con ventaja, pero dejó su candidatura en manos de Pedro Sánchez. “Vamos a analizar en los próximos días cuáles son las alternativas y el presidente del Gobierno tomará la decisión oportuna teniendo en cuenta el interés público y cuál es la mejor decisión para España”, afirmó.

La titular de Finanzas española alabó a Centeno por marcharse habiendo logrado atar un paquete para responder a la pandemia por 540.000 millones de euros. Calviño, no obstante, destacó el “papel clave” jugado por España para cerrar ese acuerdo, que requirió una de las reuniones del Eurogrupo más largas que se recuerdan al alargarse una madrugada entera y la tarde siguiente.

Al rol que tuvo España en esa negociación atribuyó Calviño que su nombre suene con tanta fuerza en Bruselas para ocupar ese cargo. “Seguramente este reconocimiento puede explicar que se esté hablando de un candidato español para ocupar la presidencia del Eurogrupo. Es un elemento que desde el punto de vista de España es positivo y da una clara señal de confianza en nuestro país”, afirmó.

Es cierto que España estuvo entre los cinco países —junto a Alemania, Italia, Francia y Holanda— que negociaron durante horas para hacer posible un pacto asumible para norte y sur cuando parecía que los ministros iban a apagar sus cámaras con los bolsillos vacíos. Sin embargo, el nombre de Calviño suena como posible relevo de Centeno mucho antes de ese acuerdo. Incluso de que estallara la crisis por la covid-19.

La posible candidatura de la vicepresidenta empezó a correr cuando, tras las elecciones portuguesas de otoño del año pasado, ya no estaba clara la continuidad de Centeno como ministro. Y su nombre cobró más fuerza cuando el finlandés Tuomas Saarenheimo fue nombrado presidente del Euroworking Group, es decir, del grupo formado por los número dos de los ministros.

Búsqueda de apoyos

Fuentes diplomáticas explican que ese acuerdo implicaba mantener el equilibrio de los últimos dos años y medio: el norte tendría se quedaría con el jefe del grupo técnico, en el que se cocinan todos los documentos, mientras que el sur mantendría la presidencia del Eurogrupo. Estas fuentes señalan que España sí había tanteado sus posibilidades. Es más, fuentes diplomáticas consideran que la candidatura de Calviño al FMI el año pasado ya sirvió para que la titular de Economía ganara visibilidad para optar a futuros cargos como esta presidencia.

Sin embargo, la vicepresidenta no quiso comentar ninguno de esos detalles: ni los apoyos con los que cuenta ni si ha explorado ya el terreno. Tampoco aclaró si está dispuesta a optar a ese cargo, si bien no lo descartó. Todo lo contrario: dijo que en los próximos días debe decidirlo el presidente del Gobierno.

Un alto funcionario aseguró que el perfil para presidente del Eurogrupo necesita una inversión de tiempo y energía. Y añadió que los nombres que estaban circulando en las videoconferencias de Bruselas cumplían con esos requisitos. No en vano, el jefe del Eurogrupo debe compatibilizar el cargo con sus responsabilidades en su país.

Eso supone que Calviño asumiría una enorme cuota de poder. No solo sería vicepresidenta económica y ministra de Economía y Transformación Digital. También jefa del Eurogrupo. Y eso no solo es una tarjeta de presentación potente en el exterior, sino que también supone reforzar su posición en España, puesto que su jefatura del Eurogrupo le daría más autoridad para desplegar la política fiscal que pida Bruselas.

Si bien Calviño contaría sobre el papel con el apoyo de Alemania y del sur de Europa, fuentes diplomáticas advirtieron de que la vicepresidenta debería decidir su futuro pronto. Solo así podría dedicarse a buscar los diez apoyos necesarios para ser elegida y evitar posibles movimientos de los países pequeños en torno al luxemburgués.

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