España emitirá la mayor cantidad de deuda de la historia con 297.000 millones de euros

El Tesoro aumenta en 97.500 millones la cifra prevista por el aumento de déficit que ha provocado la pandemia

Carlos San Basilio, secretario general del Tesoro.
Carlos San Basilio, secretario general del Tesoro.

El Tesoro vuelve a pertrecharse para tiempos de dura exigencia. Este año estaba previsto emitir mucha menos deuda que en la pasada crisis: unos 32.000 millones de emisión neta y unos 196.000 de deuda bruta, aquella que incluye también las refinanciaciones. Pero estas cifras han dado un vuelco con la pandemia. Ahora se aumentarán en 97.500 millones las dos. Esto es: hasta los 130.000 millones la neta y hasta los 297.000 millones de euros la bruta. Estas cantidades suponen unos máximos históricos que no se dieron ni siquiera durante la Gran Recesión. Hasta ahora el récord había sido en 2009, cuando en neto se emitieron 110.000 millones. En bruto, en los peores momentos de la anterior crisis se captaron unos 250.000 millones.

Estos números dan una idea del reto que tiene por delante el Gobierno. Ha de ir al mercado para financiar el enorme desfase presupuestario que va a soportar por las medidas de alivio de la economía y la caída de ingresos. A fin de evitar una subida significativa de la carga de intereses, es esencial que compre el Banco Central Europeo y que sigan prestando los inversores extranjeros, que poseen el 50,4% de la deuda del Estado en circulación. Y el mensaje enviado de suprimir la reforma laboral de 2012 no iba a ayudar a infundir confianza. De ahí que la vicepresidenta Nadia Calviño exigiera enseguida una rectificación del anuncio de derogarla. “Solo se van a tocar los aspectos más lesivos, como se ha dicho en todo momento”, insisten fuentes del Ministerio de Economía. Este departamento acaba de enviar además el programa de reformas a Bruselas. Y en las instituciones europeas tampoco habría sentado bien justo cuando se negocia un plan de reconstrucción necesario para ayudar a España.

El Tesoro ha pisado el acelerador desde marzo y lleva ya emitido un 48% del total de nuevas necesidades y un 55% de los títulos a medio y largo plazo. “Ante este nuevo escenario, el Tesoro Público estima una necesidad de financiación bruta para 2020 de 297.657 millones de euros, de los que 185.969 millones se prevé financiar mediante Bonos y Obligaciones y 111.688 a través de Letras del Tesoro”, señala la nota publicada este jueves. Estas cifras cuadran con una caída del PIB del 12% y un déficit del 11% del PIB. La clave está en que las ayudas europeas permitan al final bajar estas cantidades financiadas en los mercados.

Pese al fuerte aumento de emisiones y la enorme competencia que existe con otros Estados, la demanda de deuda española ha aumentado y los costes de financiación se están manteniendo en unos niveles históricamente bajos. En lo que va de año, el coste medio de emisión ha sido del 0,3%. El papel del BCE es muy importante: desde la sentencia del Tribunal Constitucional alemán ha duplicado sus adquisiciones de deuda de España, Italia y Francia. Y los inversores foráneos han seguido teniendo una participación estable en las emisiones sindicadas realizadas hasta ahora. Así que de momento las perspectivas de marejada se alejan. Los expertos apuntan que el riesgo radica en cuando se recuperen las economías del norte y quede en evidencia que la economía española está rezagada, con menos crecimiento y más déficit.

El Ministerio de Economía espera que los mecanismos europeos alivien estas necesidades de financiación. Por ejemplo, se recurrirá al Banco Europeo de Inversiones y al nuevo seguro de desempleo europeo, el SURE. Este último podría prestar a España unos 15.000 millones para sufragar el aumento de gasto en prestaciones de paro y ERTE, explican fuentes del ministerio.

El coste de la deuda en circulación se sitúa en el 0,2% del PIB, unas cotas que representan mínimos históricos y que solo se habían dado en 2004. Aunque ahora la deuda es mucho mayor. Y eso es por el apoyo que brinda el BCE rebajando el coste de la deuda y haciéndola sostenible.

“El grueso de la emisión neta se va a seguir concentrando en deuda a medio y largo plazo, lo que permitirá mantener una vida media muy elevada que aleja el riesgo de refinanciación a corto y aprovecha los bajos tipos de interés que el mercado exige al Tesoro a largo”, señala José Manuel Amor, socio del área de análisis de AFI.

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