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Londres deniega a Uber la licencia para operar en sus calles

El regulador del transporte de la ciudad no renueva el permiso y alega "fallos" en la 'app' que pusieron en riesgo la seguridad de los viajeros

uber londres
Un móvil con la aplicación de Uber en Londres. Reuters

Transport for London (TfL), la autoridad reguladora del transporte en Londres, ha negado por segunda vez a Uber la licencia para operar su filial de taxis privados en la capital británica, donde realiza 3,5 millones de viajes al año y utiliza 45.000 conductores. El golpe podría ser duro porque Londres es el principal mercado europeo de la popular plataforma de transportes. No obstante, la firma puede seguir operando hasta que se consuma el proceso de apelación dentro de 21 días.

Aunque TfL admite que Uber ha colaborado de forma transparente y ha introducido importantes mejoras en los últimos meses, considera que "es un riego para la protección y seguridad de los pasajeros". El principal problema es la facilidad con la que los conductores pueden manipular la aplicación informática de Uber y falsificar su identidad, de forma que en al menos 14.000 trayectos el conductor real no era el que los pasajeros creían que era.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, se ha puesto la venda antes que la herida al declarar: "Sé que esta decisión puede ser impopular entre los usuarios de Uber, pero su seguridad es una preocupación primordial. Los reglamentos están ahí para garantizar la seguridad de los londinenses". La licencia para operar de Uber data de 2012, aunque no es la primera ocasión en que se ha topado con advertencias de las autoridades locales. Hace poco más de un año recuperó la licencia que tenía suspendida por "falta de responsabilidad corporativa en asuntos que tienen potenciales implicaciones sobre la seguridad pública".

Recurso de Uber

Si Uber, como se espera, decide apelar, será un juez quien decida si sus servicios cumplen o no con los requisitos de seguridad en vigor en la capital británica, mientras podrá seguir operando. Londres es una urbe con los servicios de transporte público al límite de la saturación y en la que los taxis tradicionales (los famosos black cab) son extremadamente caros, la alternativa de los mini-cabs es barata en horas valle pero cara y saturada en horas punta y en la que Uber se ha convertido en una alternativa barata y rápida en una ciudad en la que, pese a su cosmopolitismo, solo hay servicio de metro nocturno los viernes y los sábados y algunas líneas cierran antes de las once de la noche en según que días.

No es la primera vez que Uber pierde la licencia de transportes en Londres. En 2017, la autoridad de transportes ya le retiró el permiso para operar por considerar que no es un operador “adecuado y correcto”. La autoridad de transportes londinense retiró la licencia porque la plataforma no informaba sobre los antecedentes penales de sus conductores. "La conducta de Uber demuestra falta de responsabilidad corporativa en relación a varios asuntos que tienen potenciales implicaciones sobre la seguridad pública". Entre dichos asuntos, la entidad pública cita "su actitud a la hora de informar de delitos graves"; "su actitud en la forma de obtener certificados médicos", dijo TfL hace dos años en un comunicado.

"En los dos últimos años hemos cambiado significativamente nuestro modelo, estableciendo nuevos y mejores estándares de seguridad", se ha quejado Uber, que ha tachado la decisión de TfL de "equivocada". "Por ello vamos a apelar", ha asegurado un portavoz de la compañía, quien ha agregado que en los últimos dos meses la plataforma ha auditado a todos los conductores en Londres y que pronto presentará un nuevo proceso de identificación facial. "Solo hace dos meses TfL nos consideró adecuados para seguir operando en Londres, y continuaremos trabajando para hacerlo en defensa de los 3,5 millones de pasajeros y 45.000 conductores profesionales que usan Uber en Londres. Por el momento, seguiremos operando con normalidad y haremos todo lo posible para solucionar esta situación", ha añadido la empresa, que asegura: "Hemos introducido nuevas herramientas en la aplicación para pilotos y conductores, hemos introducido una protección gratuita para los conductores en caso de accidente, hemos mejorado nuestra gobernanza y nuestro cumplimiento". 

Suplantación de conductores

TfL admite que esa mejora ha existido, pero es insuficiente. Las dos partes ya se enfrentaron hace dos años, cuando la autoridad del transporte le negó a Uber la licencia. El año pasado le dio una nueva licencia por 15 meses, sujeta a una larga lista de mejoras. En septiembre pasado prorrogó esa licencia por dos meses (y no por tres como se esperaba), al tiempo que le exigía a Uber 20 medidas concretas. Ahora ha decidido por segunda vez no renovarla, alegando que, a pesar de las mejoras, sigue habiendo problemas de seguridad.

"Un problema clave identificado es que un cambio en los sistemas utilizados por Uber permite a conductores no autorizados subir su foto a las cuentas de otros conductores de Uber. Eso les permite recoger a pasajeros que creen que ellos son los conductores que habían contratado, algo que ha ocurrido en al menos 14.000 ocasiones, poniendo en peligro la protección y seguridad de los pasajeros", sostiene TfL. "Eso significa que todos esos trayectos se hicieron sin seguro y algunos de ellos fueron realizados por pasajeros sin licencia, uno de ellos incluso por un conductor cuya licencia había sido revocada por TfL", añade la empresa, que subraya que la decisión se tomó después de oír la opinión de una comisión independiente.

Sin comprobar antecedentes

"Si deciden apelar, Uber tendrá la oportunidad de demostrar públicamente ante un magistrado si ha puesto en práctica o no suficientes medidas para asegurar que se han eliminado los potenciales riesgos a la seguridad de los pasajeros", declaró Helen Chapman, responsable del departamento de TfL que otorga las licencias. Esas declaraciones hacen pensar que en realidad lo que busca la autoridad londinense del transporte no es tanto suspender la actividad de Uber cuanto trasladar a la Justicia la responsabilidad de la decisión final.

Permitir a Uber operar sin que los usuarios estén seguros de la identidad de la persona que está conduciendo el coche es arriesgado, pero dejar a Londres de un día a otro sin los servicios de Uber y a 45.000 conductores en el paro, también lo es. "Querido Sadiq Khan, todos sabemos que quieres prohibir Uber porque la gente prefiere usar Uber que pagar más a TfL mientras perdemos el tiempo esperando sucios y apestosos autobuses, trenes y metros que siempre parecen llegar con retraso", comentaba un irritado lector anónimo en las páginas de Financial Times. "La idea de que los problemas de transporte de Londres se pueden arreglar a través de una insostenible compañía de taxis que incumple todas las normas da risa", argumentaba otro en sentido contrario.

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