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Draghi urge a completar la reforma del euro con un presupuesto para combatir las crisis

El banquero se despide de la Eurocámara advirtiendo: "No hay ni una sola unión monetaria que no tenga una política fiscal"

Mario Draghi, tras una reunión del Banco Central Europeo.
Mario Draghi, tras una reunión del Banco Central Europeo. Getty Images

Mario Draghi se despidió del Parlamento Europeo del mismo modo que se presentó: reclamando una reforma a fondo del euro. Y con un mensaje contundente: el Banco Central Europeo ha hecho su trabajo durante su mandado, pero no puede decirse lo mismo de los socios del euro, incapaces de cerrar un instrumento fiscal potente que complemente la política monetaria. “Ignorar la necesidad de corregir las debilidades institucionales de la Unión Económica y Monetaria dañaría gravemente lo conseguido a través del compromiso y el trabajo duro de todos los implicados”, sostuvo Draghi. Ante la desaceleración económica, cuyo repunte el BCE todavía no vislumbra, el banquero pidió una mayor contribución de la política fiscal. Y advirtió de que la “debilidad” de la industria, en particular la alemana, podría contagiar al sector servicios.

Draghi volvió a las palabras que pronunció en la misma Cámara al principio de su mandato, en diciembre de 2011. Entonces pidió un gran pacto de reformas del euro que mostrara “una trayectoria clara sobre la evolución futura” de la eurozona. Sin embargo, los socios del euro sin cerrar la Unión Bancaria a falta de un fondo de garantía de depósitos bancarios comunitario; los halcones siguen resistiéndose a dar al presupuesto del euro una función anticíclica y a otros mecanismos estabilizadores como un seguro de desempleo, y la Unión del Mercado de Capitales aún sigue lejos de ser real. Y mientras ello ocurre, el BCE vuelve a lanzar un arsenal de medidas ante una desaceleración económica más “alargada y profunda”, según Draghi, de lo previsto hace nueve meses.

Draghi señaló que “una diferencia clave” de la zona euro respecto a otras “uniones monetarias avanzadas” es “la falta de un instrumento fiscal central que actúe de forma anticíclica a nivel federal”. “No hay ninguna política monetaria que no tenga una política fiscal”, aseguró ante las preguntas de los europarlamentarios. El banquero dijo ser consciente de las dificultades políticas para crear ese instrumento, pero recordó que esas desavenencias también se producen en las medidas necesarias para avanzar hacia una unión bancaria y de capitales. “Deberíamos seguir completamente comprometidos con el objetivo de lograr una genuina Unión Económica y Monetaria”, insistió.

Los socios del euro trabajan para cerrar a finales de año un instrumento presupuestario para favorecer la “convergencia y la competitividad” de los países de la moneda única. En mayo se excluyó que pueda servir para estabilizar economías, pero algunos socios –encabezados por España— tratan de introducir elementos anticíclicos o de modulación. Benoît Coeuré, miembro del Consejo Ejecutivo del BCE, ya advirtió en la última reunión informal del Eurogrupo en Helsinki que el presupuesto que alumbrarán los países del euro estará cojo al no ser contemplado como una herramienta para abordar las crisis. Draghi este lunes recordó que ese instrumento debe buscar “la estabilidad”. Y añadió que debe tener un tamaño creíble –ahora se barajan 17.000 millones para siete años— y que se active de forma “casi automática” y con “rapidez”.

El banquero central dejará la institución, cuyas riendas asumirá el 1 de noviembre exdirectora gerente del FMI Christine Lagarde, en un momento muy complejo para los países del euro. Los datos siguen arrojando una pérdida de fuelle económico más acusada de la prevista. Y señaló que “Alemania es hoy uno de los miembros más afectados por la desaceleración”. Dado que la situación económica le exige mantener una política monetaria expansiva, Draghi señaló que seguirá vigilando los posibles efectos secundarios que esta pueda tener en los mercados.

Draghi reiteró el papel que, a su juicio, debe tener la política fiscal: los países con más espacio fiscal (Alemania y Holanda) deben invertir para estimular la economía, mientras que los que tienen un elevado endeudamiento deben “perseguir políticas prudentes” y seguir con sus objetivos de equilibrio presupuestario.

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