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Bruselas multa al fabricante de Hello Kitty por restringir la venta de productos durante 11 años

La empresa japonesa Sanrio deberá abonar 6,2 millones de euros a la Comisión Europea

Hello Kitty en la inauguración de una tienda en Tokio. Ampliar foto
Hello Kitty en la inauguración de una tienda en Tokio. AFP

La Comisión Europea ha impuesto el pasado martes una multa de 6,2 millones de euros a la empresa japonesa Sanrio por restringir de manera ilegal a los comerciantes europeos la venta transfronteriza en el Espacio Económico Europeo de merchandising relacionado con el dibujo Hello Kitty y otros personajes de la firma nipona durante un periodo aproximado de once años.

"La decisión confirma que no se puede impedir a los comerciantes de productos con licencia que vendan estos en un país diferente", ha declarado la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, subrayando que estas restricciones son contrarias a las reglas antimonopolio de la UE, reducen las alternativas y conllevan precios potencialmente más altos para los consumidores.

Las autoridades europeas han aplicado a Sanrio una reducción del 40% en el importe de la sanción como respuesta a la colaboración "más allá de su obligación legal" prestada por la empresa nipona, particularmente en lo referido a la provisión de información para determinar el periodo de la infracción.

Sanrio Company es una empresa japonesa que diseña, licencia, fabrica y comercializa distintos productos relacionados con la popular gata Hello Kitty, así como con otros personajes como la conejita My Melody, el gato Chococat o la rana Keroppi. Asimismo, a través de su filial Mister Men Limited, Sanrio controla los derechos sobre las series de animación Mr. Men y Little Miss.

La Comisión decidió abrir una investigación en 2017 sobre determinadas prácticas de distribución y licencia de Sanrio ante la sospecha de que restringía ilegalmente dentro de la UE las ventas transfronterizas y online.

Bruselas determinó que los acuerdos de licencia no exclusivos de la firma japonesa habían vulnerado las reglas de competencia al imponer cláusulas directas para limitar las ventas de productos licenciados fuera del territorio, así como en los idiomas empleados en los productos.

Asimismo, Sanrio implementó también una serie de medidas indirectas para velar por el cumplimiento de las restricciones impuestas, incluyendo la realización de auditorías y la no renovación de los acuerdos de licencia si los comerciantes no respetaban las restricciones.

"Los consumidores, ya sea que estén comprando una taza Hello Kitty o un juguete Chococat, ahora pueden aprovechar al máximo uno de los principales beneficios del mercado único: la posibilidad de comprar en Europa las mejores ofertas", destacó Vestager.

De este modo, la Comisión señala que cualquier particular o empresa que se haya visto perjudicada por el comportamiento contrario a la competencia descrito en el caso puede reclamar ante los tribunales nacionales de la UE por los daños sufridos, añadiendo que su decisión representa una prueba vinculante de la existencia de una ilegalidad.

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