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Tras llegar al Everest, Ternua quiere conquistar el asfalto

El grupo vasco especializado en ropa deportiva técnica, compra Loreak para crecer en el segmento de moda urbana

José Luis Lasa, presidente de Ternua Group.
José Luis Lasa, presidente de Ternua Group.

Después de conquistar las cumbres y los caminos de montaña, el líder nacional de ropa técnica para el deporte quiere conquistar el asfalto. Ternua Group, especializado en ropa y equipamiento de esquí, montaña y deporte de exteriores, con embajadores como el alpinista vasco Alberto Iñurrategi, el japonés Kazuya Hiraide, o el granadino Fernando Fernández-Vivancos, está en pleno proceso de integración de la firma de ropa de calle, Loreak. El grupo guipuzcoano, que el pasado año facturó 26 millones de euros comercializando productos de sus marcas Ternua, Lorpen y Astore, ha hecho esta adquisición para ser más competitivo en un mercado internacional muy concentrado.

Ternua Group, que lleva 29 años en Mondragón, aporta a Loreak su capacidad operativa mundial, con tres centros logísticos y áreas de producción y compras en Asia, América y Europa, una presencia internacional consolidada, y una cadena de desarrollo del producto en el que prima “la sostenibilidad”. El presidente de la compañía, Juan Luis Lasa, explica que Loreak aporta al grupo el dinamismo y la creatividad propios del negocio de la moda, “así como su experiencia en el sector del retail. Un buen equipo”, describe.

Prendas sostenibles

Ternua diseña y produce de acuerdo a parámetros de sostenibilidad. El 99% de sus productos primavera-verano 2018 fueron fabricados o utilizaron tejidos certificados Bluesign, tejidos 100% algodón orgánico GOTS (Global Organic Textile Standard), tejidos reciclados y naturales biodegradables, y el 25% de esa colección eran prendas recicladas y reciclables. Quieren eliminar los PFC (perfluorocarbonos, una familia derivada de los hidrocarburos) de todos sus productos para la colección otoño-invierno de 2019. De hecho, en la colección de primavera el 97% era libre de PFC (sin fluorocarbonos) y el 3% restante libre de PFOA/PFOS (sin ácido perfluorooctanoico ni sulfonato de perfluorooctano, utilizados en la industria) . Es pionera además en la utilización de pluma reciclada Neokdun en todos sus productos de pluma y en aplicar un tratamiento hidrófugo a la pluma reciclada libre de PFC. Lasa explica que están comprometidos en una carrera imparable hacia la sostenibilidad y hacia la economía circular, para proteger “a las personas y al planeta”.

Loreak seguirá manteniendo el nombre y se integrará en un grupo que maneja dos objetivos a futuro para todos sus productos, que sean 100% reciclables y 100% compostables. “Loreak será más sostenible a partir de ahora porque tenemos proveedores comunes y la unión de ambas va a cambiar a la propia Ternua y a Loreak”, explica Lasa en la sede del grupo en Mondragón. Los antiguos propietarios de Loreak entrarán en el consejo de administración de Ternua Group con un 5% del capital que ceden los actuales accionistas que son, la familia Lasa (70%), los fundadores de Astore (12%), fundadores de Lorpen (7%), el consejero delegado Jesús Anduaga (10%) y el director general, Jokin Umerez, con un 1%.

En la firma, cuyo logo es la cola de una ballena, explican que Loreak les permite entrar con garantías en el mercado de la moda y el deporte, en un contexto de cada vez mayor concentración de marcas, pero con unos mimbres especiales: productos de calidad y sostenibles. “A futuro va a ser una obligación para todos”, insiste Lasa, que pone como ejemplo el trabajo que en Ternua llevan adelantado con prendas en las que utilizan material reciclado de cáscaras de nuez o de redes de pesca en desuso, o con algodones orgánicos.

La empresa vasca extrae tintes de la cáscara de nuez, un residuo habitual de las sidrerías, y los usa para teñir sus prendas en vez de usar los habituales, que son derivados del petróleo. Además, ha incorporado a su catálogo sudaderas fabricadas a partir de otras prendas, o de botellas de plástico y redes de pesca recuperadas. En 2016, se recogieron 12 toneladas de redes abandonadas con las que Ternua fabricó dos tipos de pantalones. Un año después uno de ellos, el modelo Ride On, fue premiado en competición con otros 330 productos, en Alemania, en la categoría de sostenibilidad. El pantalón fue elaborado con hilos hechos a partir de las redes que reposaban en los fondos marinos.

Entre las claves que identifican al grupo guipuzcoano están las tecnologías con las que producen y la huella que dejan en el medioambiente. “Eso nos lleva a veces a producir más caro, en Europa, en vez de hacerlo en Asia, pero vamos a seguir haciéndolo. Tenemos testadas y en producción tecnologías más sostenibles para nosotros y nuestra cadena de proveedores, y eso es lo complicado de ofrecer”, explica el presidente de la compañía.

Ternua Group factura en España el 30% de su cifra de negocios; al resto de Europa va otro 20%, sobre todo a Alemania, Austria, Suiza, Bélgica, Holanda, Francia e Italia; y en Asia, el 10%, en especial en Japón, Taiwán y Corea. En América, vende en Canadá y Estados Unidos. El grupo cuenta con plantas productivas en Mondragón, Puebla (México) y Navarra. Su arraigo con el País Vasco tiene 29 años y su matriz se mantiene en Arrasate pese a estar internacionalizada en 50 países de Europa, Asia y América, con más de 1.200 puntos de venta, 500 de los cuales están en el extranjero. El grupo emplea a más de 200 personas y el 100% de su capital es nacional.

Salir a Bolsa

Esa decisión de seguir anclado a Euskadi marca sus decisiones. Ternua Group no descarta salir a Bolsa, pero su equipo directivo tiene claro, en plena resaca de la toma de control del fondo Zegona sobre Euskaltel, que el mercado te puede deparar ese tipo de sorpresas (el fondo se hizo con una posición de control e impuso su criterio). Pese a la dimensión que está adquiriendo el grupo prefiere seguir teniendo el control de la compañía, aunque reconocen que la Bolsa les proporcionaría una extraordinaria manera para financiarse.

“Si el departamento de I+D de repente se trasladara a otro país no hubiéramos dado con productos como la nuez o las redes de pesca para reciclar, y creemos que todo ello representa un valor en sí mismo y un bien para la sociedad en la que estamos viviendo y trabajando”, explica Lasa. “No estamos cerrados a salir a Bolsa, pero [sería] después de un análisis muy serio de todas las vías de crecimiento. Y en cualquier caso, siempre teniendo el control para crecer con nuestra propia filosofía de hacer las cosas”. Para Lasa otra opción es el uso de fondos público-privados, como el que el Gobierno vasco quiere implementar para reforzar los accionariados de empresas arraigadas en Euskadi y que desean crecer sin asumir el riesgo del mercado de valores.

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